Visor de contenido web En la Prehistoria y una parte de la historia, las fechas que se emplean para datar los acontecimientos son anteriores a Cristo (se indican escribiendo a.C.) y funcionan al revés de lo normal. Esto significa que los números más bajos son los más recientes. Por ejemplo, el año 2500 a.C. se sitúa 500 años después del año 3000 a.C.