Visor de contenido web Mediante la taxonomía se proporciona un nombre y un apellido en latín a cada uno de los seres vivos del planeta. El naturalista sueco Carl Linneo acometió en el siglo XVIII la titánica labor de clasificar todas las especies vegetales del planeta. Lo hizo tan meticulosamente que hoy seguimos usando su sistema, ampliado además a los otros cuatro reinos de la naturaleza. El método de Linneo consiste en dar a cada ser vivo un nombre (en mayúsculas), que se refiere al género al que pertenece, y otro (en minúsculas), que destaque alguna cualidad característica de su especie.