Prevención de accidentes
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La prevención de accidentes requiere dos facetas distintas: protección y educación. La protección tiene que ser total al principio, pero al ir creciendo el niño o la niña, se les debe ir educando sin sobreprotegerlos. Los principales peligros para el bebé son:
- Asfixia: durante los seis primeros meses de vida, el bebé aún no controla adecuadamente el movimiento corporal, por lo que es desaconsejable el uso de almohada por el riesgo de asfixia.
Tampoco es prudente que duerma en la cama con los padres, ya que puede asfixiarse por el peso de los padres al darse la vuelta. También hay que vigilar las cadenas, lazos de vestidos o cualquier cosa que pueda enrollarse alrededor del cuello.
- Atragantamiento: en los primeros meses de vida puede producirse por vómito o regurgitación mientras duerme, por lo que es aconsejable colocar al niño en la cuna boca arriba o de lado. Estas posturas también se aconsejan para evitar el riesgo de muerte súbita.
- Quemaduras: se debe evitar poner líquidos hirviendo cerca del bebé y hay que tener precaución con el sol, utilizando siempre cremas protectoras y gorros. Cuando el niño o la niña crecen, el mayor riesgo de quemaduras se da en la cocina.
- Caídas y golpes: hay que evitar dejar sólo al bebé en lugares altos y desniveles y tener en cuenta que, en cuanto gatean, los niños lo exploran todo y trepan a mesas, sillas, etcétera. Deben extremarse las precauciones en escaleras y balcones. Otro peligro lo suponen los cantos vivos de muebles, que es necesario cubrir con cantoneras.
- Electrocución: todos los enchufes deben estar protegidos.
- Intoxicaciones: los medicamentos, los productos de limpieza, y, en general, cualquier tóxico debe estar fuera de su alcance. Nunca se debe medicar a un bebé sin prescripción médica.
- Seguridad en el automóvil: nunca hay que llevar a los bebés en brazos mientras se circula. Deben ir dentro de su cuco colocado en el asiento posterior y fijado con cinturones de seguridad.
Atragantamiento
A partir de los nueve meses el peligro de atragantamiento aumenta al aprender el niño a coger cualquier objeto pequeño con la mano. Además, al pasar a la alimentación con papillas hay que cuidar de que no quede ningún fragmento de comida susceptible de provocar el atragantamiento. En caso de que éste se produzca, se debe colocar al niño boca abajo y golpearle suavemente la parte alta de la espalda para producir la expulsión.
Transporte en el coche
Otro sistema de transporte para niños menores de 10 kg de peso o nueve meses de edad consiste en una silla especial que se coloca en el asiento delantero, en sentido contrario a la marcha para evitar lesiones cervicales en caso de frenazo brusco o choque. En este caso es muy importante desactivar el airbag, si el coche lo posee. Los niños más mayores deben ir atrás, hasta que alcancen 150 cm de altura, sentados en una sillita bien anclada al asiento trasero y con el cinturón o arnés pectoral del niño sujeto. No sirve de nada colocarlo en su silla si luego no se lo sujeta.
