CUIDADO DE NIÑOS Y PERSONAS MAYORES

Una evolución natural

Desde que nacemos estamos luchando. Día a día vamos avanzando, evolucionando, abriendo nuevos horizontes. Nos labramos un futuro profesional, formamos una familia, nos compramos una casa... Pero un día nos damos cuenta de que hemos alcanzado nuestros anhelos y nos preguntamos: ¿y ahora qué? ¿Qué hago con el resto de mi vida?

Todas las personas tenemos un momento en la vida en la que nos sentimos estancadas, pensamos que ya lo hemos hecho casi todo, que sólo nos queda vivir de las rentas. Creemos haber alcanzado y, a veces, superado nuestro cenit profesional, social, físico y sexual, sin pensar que todavía queda mucho por vivir y sentir, aunque sea de forma diferente. Ese suele ser el momento en el que alcanzamos la madurez.

Cada uno llega a ese estado en momentos diferentes de la vida; depende mucho del temperamento, la personalidad, el nivel sociocultural y del entorno familiar y social, entre otros factores. Puede suceder a los 30 años o a los 50, pero lo normal es que acontezca rondando los 40. A esta edad la persona se siente ante una extraña dicotomía. Por un lado los avances de la medicina hacen que aún tenga media vida por delante y, por otro, ya pueden ser palpables los efectos de la vida estresada y sedentaria propia de nuestra sociedad.