CUIDADO DE NIÑOS Y PERSONAS MAYORES

Hábitos saludables. La alimentación

¿Qué alimentación puede ayudar a mantenernos de forma sana? Sin duda una alimentación equilibrada. Tenemos la suerte de contar con una variada gastronomía con gran cantidad de elementos muy adecuados para aumentar nuestra calidad de vida: fruta, verdura, hortalizas, legumbres, lácteos, cereales y aceite de oliva, entre otros. Todos estos alimentos son ricos en vitaminas C y E, dos activos antioxidantes que luchan contra los radicales libres, responsables del envejecimiento.

Pero, para que conserven todas sus propiedades, lo mejor es comer los alimentos frescos, cocinándolos y manipulándolos lo menos posible. Las grasas deben limitarse, sobre todo las animales, pues su abuso conlleva obesidad y colesterol, que aumentan las posibilidades de sufrir algunos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares.

El aceite de oliva y el resto de los aceites vegetales son, en este aspecto, mucho mejores, aunque tampoco hay que abusar de ellos.

A la hora de tomar proteínas una buena opción es cambiar la carne por el pescado, ya que las variedades azules poseen ácidos omega 3 que atesoran efectos cardiosaludables y antiinflamatorios. Los lácteos, teniendo cuidado con las grasas que aportan, tienen calcio, fundamental para la salud de los huesos, especialmente en las mujeres durante el climaterio (premenopausia, menopausia y postmenopausia).

No debe renunciarse a los hidratos de carbono, ya que, en contra de lo que se piensa comúnmente, el pan y el azúcar no son perjudiciales. Aportan energía y engordan mucho menos que las grasas. Además, son el combustible del cerebro.

Beber agua

Dos copitas de vino o de cualquier bebida alcohólica al día tienen propiedades vasodilatadoras muy positivas para la tensión sanguínea. Pero el abuso es muy perjudicial.

Lo que sí puede beberse en gran cantidad es el agua, que limpia el cuerpo de toxinas y previene la retención de líquidos. Los especialistas recomiendan la ingesta de, al menos, dos litros diarios.