Qué hacer ante un caso de asfixia (2)
Si el boca a boca no ha resultado, se puede recurrir a la maniobra de Heimlich o abrazo del oso. Ésta técnica se ha desarrollado para tratar a personas con las vías respiratorias obstruidas por causa de un cuerpo extraño y consiste en la aplicación de una presión súbita sobre la zona abdominal del accidentado.
El aumento de presión abdominal comprime el diafragma y éste los pulmones, que expulsan aire a gran velocidad y mucha presión y, de paso, dejan libres las vías respiratorias.
La realización varía según la posición del paciente. Si está de pie, nos situaremos a su espalda, le rodearemos la cintura con los brazos y con las manos entrelazadas, presionaremos con fuerza y de manera brusca hacia atrás y hacia arriba entre el ombligo y la caja torácica.
Si el paciente está tumbado, se presionará sobre la zona abdominal, procurando no apretar las costillas, que se podrían fracturar, especialmente si se trata de ancianos o niños.
Es importante que la respiración artificial se siga realizando hasta que el herido pueda respirar sin ayuda o hasta que se declare su muerte. Incluso si el paciente recupera la respiración, conviene observarle porque se pueden producir nuevas complicaciones.
