CUIDADO DE NIÑOS Y PERSONAS MAYORES

Qué hacer en caso de quemadura

Las quemaduras se producen por exposición a cualquier fuente de calor, bien se trate del sol o de una sustancia a temperatura muy alta. Las quemaduras se clasifican según la profundidad del tejido dañado y según la extensión del área afectada.

La gravedad de las quemaduras es creciente: un grado más alto indica un daño más importante y más profundo. Así, las quemaduras de primer grado afectan a la capa superficial de la piel y producen enrojecimiento. Las de segundo grado son aquellas que afectan a la epidermis y la dermis y se manifiestan por la formación de ampollas. Las quemaduras de tercer grado afectan al tejido subcutáneo, al músculo y al hueso, y van asociadas a necrosis.

La gravedad de una quemadura también depende de lo extensa que sea, del porcentaje de la superficie corporal afectada. Las quemaduras graves producen shock y deshidratación. Así, una persona con quemaduras de tercer grado que ocupen más del 10% de la superficie corporal debe ser hospitalizada lo antes posible.

Los primeros auxilios en caso de quemaduras tienen el fin de prevenir el shock, la contaminación de las zonas lesionadas y el dolor. Aplicar bolsas de hielo o la inmersión en agua helada reduce el dolor. Posteriormente se cubrirá la zona con un apósito grueso que impida que se contamine. Se evitarán las curas húmedas, los ungüentos o pomadas y se acudirá al médico inmediatamente.

Las quemaduras del sol pueden ser de primer o de segundo grado. Los casos leves se pueden tratar con una crema fría o un aceite vegetal. Los graves, sin embargo, convienen que sean atendidos por especialistas.

Las quemaduras químicas se deben lavar de forma inmediata y con abundante líquido para diluir al máximo la sustancia corrosiva. Las lesiones dérmicas de las quemaduras eléctricas se tratan como las de exposición al fuego y, además, deben ser controladas en un centro hospitalario para valorar posibles lesiones coronarias o nerviosas.