ARTE

El arte en Creta y Micenas

Entre los años 3000 y 1000 a. C. se desarrolló en la isla de Creta, en el mar Egeo, una civilización agrícola y comercial a la que se denomina minoica, en honor de Minos, mitológico rey de la isla. En ella se produjo un florecimiento desconocido hasta entonces de las artes. La inquietud artística continuaría en la cultura micénica, desarrollada a partir del siglo XV a. C. en torno a las ciudades griegas de Micenas, Tirinto y Pilos, y que se mantendría en estrecho contacto con la cretense.

El palacio minoico

El palacio cretense, cuya máxima representación se encuentra en Cnosos, se concebía como un espacio destinado a ser habitado, y no de representación simbólica, aunque en él se celebraban actos de culto y albergaba el labris o doble hacha, emblema real y objeto de adoración.

 

Aspecto actual de las ruinas de Cnosos, Creta.

Las numerosas habitaciones se disponían en torno a un patio central rectangular, formando un complicado entramado, en apariencia desordenado, pero que disponía de un complejo sistema de canalización, que probablemente llevaba agua corriente a todas las viviendas. El centro político y religioso del palacio era el megaron, espacio rectangular que daba al patio y albergaba el trono y el altar.

Frescos del megaron de la reina, palacio de Cnosos, Creta (h. 1500 a. C.).

El arte micénico

Tras el auge de la civilización cretense, la alternativa histórica correspondió a los aqueos, pueblo indoeuropeo que a partir del siglo XV a. C. se asentó en Grecia, en torno a la ciudad de Micenas.

Los principales asentamientos micénicos estaban rodeados de gruesas murallas, siendo las mejor conservadas las de la acrópolis de Micenas, de más de cuatro metros de espesor.

La entrada de la ciudad de Micenas estaba enmarcada por la puerta de los Leones, en la que dos figuras de leones rampantes, de los que se han perdido las cabezas, flanquean una columna, objeto sagrado para micénicos y cretenses por relacionarse su origen al árbol sagrado y al túmulo vertical o menhir.

 

Puerta de los Leones en la acrópolis de Micenas, h.1300 a. C.

La arquitectura funeraria micénica

Junto con las fortificaciones amuralladas, la otra construcción propia de la arquitectura micénica era el tholos, recinto funerario constituido por un pasillo que conducía a una cámara abovedada, cubierta exteriormente por un montículo que formaba una colina artificial. La perfección del acabado y la profusión de detalles decorativos caracterizan el tholos más importante, el llamado tesoro de Atreo, considerado por algunos la tumba de Agamenón.

 

Máscara funeraria de oro conocida como Máscara de Agamenón, siglo XVI a. C. (Museo Arqueológico Nacional, Atenas).

Los frescos de Cnosos

La decoración de los muros hallada en el segundo palacio de Cnosos es la primera muestra de auténtica pintura al fresco, realizada mediante aplicación de los pigmentos sobre el estuco húmedo.

 

La orfebrería micénica

En los monumentos funerarios micénicos se hallaron figurillas en terracota y numerosas piezas de orfebrería, fabricadas generalmente en oro y relacionadas con el culto a los dioses o el homenaje a los muertos. Estas piezas y figuras vinculan muy estrechamente la religión cretense y la de los primeros griegos, los micénicos.