El arte islámico (II)
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El arte islámico en España
Desde el desembarco de Tarik en la península Ibérica en el año 711 hasta la caída del reino de Granada en 1492, se sucedieron diferentes etapas de auge político y esplendor artístico en diversas zonas de la España musulmana.
La brillantez de la producción artística durante el emirato independiente y el califato de Córdoba daría paso a la actividad de arquitectos calígrafos y decoradores en los reinos de taifas de Toledo, Zaragoza y Málaga, o en la capital del reino almohade, Sevilla, para culminar, ya en los siglos XIV y XV, en el reino nazarí de Granada y en su más alta expresión artística, La Alhambra.
La mezquita de Córdoba
El primer periodo de esplendor del arte islámico en España se inició con la llegada, en el 755, de Abd-al-Rahmán I (h. 731-788), último de los omeyas, perseguido por los abasíes. Unificado el poder y establecida la capital en Córdoba, entre los años 780 y 785 se inició, sobre las ruinas de una iglesia visigoda, la construcción de una gran mezquita en la que se pudieran realizar las preceptivas oraciones del viernes.
La planta original era cuadrada, con unos 75 m de lado, y dividida en dos partes iguales, destinadas al patio y la oración. El muro de la alquibla –no se sabe si por error– no señala la orientación a La Meca sino hacia el Sur, y las naves, perpendiculares a él, están cubiertas a dos aguas, lo que constituyó una gran novedad en la época.
Los sucesores de Abd-al-Rahmán I realizaron ampliaciones, siendo las más significativas la de Abd-al-Rahmán II (792-852), quien construyó ocho tramos nuevos; la de Abd-al- Rahmán III (889-961), quien hizo levantar el alminar de doble escalera hoy emparedado por la torre cristiana, y su hijo, Abd al-Hakkam II (m. en el 976), quien mandó construir el mihrab y la maqsura, ricamente decorados, y amplió la mezquita en otras doce filas de arcadas.Cuando Fernando III el Santo (1201-1252) reconquistó Córdoba; la mezquita no fue destruida sino transformada en templo cristiano, mediante la construcción en su centro de la catedral gótica de Santa María, concluida en el siglo XVI.
Interior de la mezquita de Córdoba.
Arte de taifas y almohade
A partir del año 1031 una revuelta generalizada, llamada fitna, puso fin al periodo califal y dio lugar a la formación de reinos, llamados de taifas, que facilitaron el avance de la reconquista cristiana hasta la llegada sucesiva de tres potentes pueblos islámicos, los almorávides, los almohades y los benimerines.
En el plano artístico son destacables las creaciones del periodo taifa en ciudades como Toledo, Málaga y Zaragoza, y las obras legadas por los almohades en su capital, Sevilla.
- En Toledo: la mezquita del Cristo de la Luz, aún de época califal, y la mezquita de las Tornerías, ya de la época de taifas.
- En Málaga: la Alcazaba.
- En Zaragoza: el castillo de la Aljafería.
Entre las obras del periodo almohade cabe citar la mezquita de Sevilla, de la que perdura su alminar, la Giralda y el Alcázar, posterior palacio de los reyes cristianos.
La Giralda de Sevilla (1184-1195), alminar de la desaparecida mezquita.
La Alhambra de Granada
Aunque parte de sus edificaciones datan del siglo IX, La Alhambra comenzó a adoptar su aspecto actual a partir del siglo XI. Su inicial carácter de fortaleza pasó a combinarse con el de residencia en la época de los reyes nazaríes (siglos XIII y XIV).
Se diferencian dos conjuntos palaciales: el palacio de Comares y el de los Leones. El primero, también llamado de los Arrayanes, contenía las dependencias reales, profusamente decoradas, y las administrativas. En él se ubicaban el salón del Trono, el mexuar, donde se impartía justicia, el salón de Embajadores y el patio de los Arrayanes, en torno al cual se encontraban el harén y las habitaciones privadas del rey.
El palacio de los Leones era un lugar de esparcimiento, no sujeto a la formalidad de la corte, al modo de la villa romana. En él se localiza el patio de los Leones, con una fuente central y dividido en cuatro cuadrantes por corrientes de agua, según la representación simbólica del paraíso islámico. A través del patio se accede a diversas salas: de los Mocárabes, de los Reyes, de las Dos Hermanas y de los Abencerrajes, en las que se celebraban banquetes y veladas musicales y que se caracterizan por su rica decoración. Fuera de estos recintos se levantaron otros, como el mirador y los jardines del Partal, el palacio de Carlos V, de estilo renacentista y erigido por el emperador en el siglo XVI, y el palacio-mirador del Generalife, residencia de verano de los reyes nazaríes (siglo XIII) que, separado de La Alhambra, posee jardines con terrazas en cascada, a la manera árabe.
Exterior de La Alhambra de Granada.
Las arquerías de la mezquita de Córdoba
La mayor originalidad de la mezquita estriba en sus arquerías, levantadas a diferentes alturas, con dos niveles de arcos, el superior de medio punto y el inferior de herradura. El uso de dovelas de diferentes colores, en piedra y ladrillo, es muestra de la fusión de elementos artísticos anteriores, ya que remite a recursos de la época hispanorromana: esta doble coloración se halló también, por ejemplo, en el acueducto romano de Mérida.
El arte mudéjar
Los artistas musulmanes que continuaron desarrollando su labor en tierras cristianas reconquistadas dieron lugar al llamado arte mudéjar. Sus manifestaciones no se presentan como un todo orgánico, sino que aparecen de manera desordenada en distintos puntos de la Península y con rasgos peculiares en cada caso. Cabe destacar entre las muestras más importantes:
La Puerta del Sol y las sinagogas del Tránsito y de Santa María la Blanca, en Toledo.
La Seo y la iglesia de San Pablo, en Zaragoza.
Las iglesias de Santa María y San Martín, en Teruel.
