ARTE

El arte gótico (I)

El periodo gótico se extiende desde mediados del siglo XII en Francia, y desde el siglo XIII en el resto de Europa, hasta finales del siglo XV. El término gótico fue acuñado ya en el siglo XVI por el renacentista italiano Giorgio Vasari con tono peyorativo –«arte de godos»– para definir el estilo originado en Francia y que se extendió después por otros países. El gótico fue resultado de la evolución de las técnicas de construcción, como la aparición del arco apuntado, y del desarrollo de una cultura urbana, cuya principal representación era la catedral, construcción de carácter religioso pero también símbolo de la prosperidad de la urbe.

La arquitectura gótica

Las construcciones góticas tienen como referente el ideal político de la monarquía francesa: la grandeza del rey, su derecho divino y su vinculación al principio de que Dios es la luz, formulado por un filósofo del siglo I, llamado Dionisio el Pseudo-Areopagita, que, influido por las ideas de Plotino, desarrolló dicha teoría. Su nombre coincide con el del patrono de Francia, san Dionisio, a quien se consagró la abadía de Saint-Denis, considerada como la primera edificación gótica.

Entre los rasgos principales de la arquitectura gótica cabe citar: la desmaterialización del muro, que permitía la penetración de la luz a la mayor parte del interior de la edificación.Tal percepción se obtenía a través del uso del arco apuntado y la bóveda de crucería. La distribución de los empujes a través de arcos y nervios, y su transmisión a contrafuertes y arbotantes en el exterior de la edificación, hacían innecesario el levantamiento de gruesos muros.

La catedral gótica se distingue también por:

  • La amplitud de espacio en la cabecera.
  • La proliferación de capillas laterales.
  • La organización de los muros en tres niveles, quedando el tercero reservado a las numerosas vidrieras que permitían la entrada de luz.
  • Rosetones de vidrieras, generalmente en los extremos norte y sur.
 

Viollet-le-Duc, estructura de nave gótica, Catedral de Amiens.

Arquitectura gótica francesa

La iglesia de la abadía de Saint-Denis, cerca de París, es unánimemente reconocida como la primera construcción gótica. En ella, la primera cabecera (1140-1142) fue destruida en 1231, siendo sustituida por la actual, obra de Pierre de Montreuil.

A partir de la segunda mitad del siglo XII, proliferó en numerosas ciudades de Francia la construcción de catedrales de líneas elevadas, como las de Sens, Chartres –considerada prototipo del gótico clásico– Amiens, Notre Dame de París o Beauvais.

Posteriormente aumentó la ligereza y la luminosidad en construcciones como la Sainte- Chapelle de París, en la que el muro fue sustituido prácticamente al completo por una sucesión de vidrieras.

 

Interior de la Sainte-Chapelle (1243-1248), París.

Arquitectura gótica en Italia

El gótico en sus formas puras no arraigó plenamente en Italia, que seguía fiel a la tradición de las grandes basílicas labradas. Sobresalen las catedrales de Siena, Orvieto y Florencia. La de Milán, aunque enteramente gótica, se aparta del modelo de las citadas y responde a un estilo más cercano al franco-germánico.

Las características más peculiares de la arquitectura gótica italiana son:

  • Decoración exterior con mármoles de colores, que ya se habían visto en el románico italiano, por ejemplo en la catedral de Pisa.
  • Reducción en el número de ventanales y vidrieras respecto de las catedrales góticas de Francia, España y Centroeuropa.
  • Bandas horizontales de mármol policromado, que parecen contrarrestar el efecto de verticalidad propio del gótico.

En Italia son también reseñables las construcciones civiles góticas, más abundantes que en el resto de Europa. Cabe citar entre las más importantes el Palacio Ducal y la Casa de Oro, de Venecia, y el Palacio Viejo, en Florencia.

 

Vista de Siena con la catedral, iniciada en la segunda mitad del siglo XII.

Vidriera de Saint Trophime, Arles. Siglo XV.

Saint Trophime, Arles

Vidriera de Saint Trophime, Arles. Siglo XV.

 

La fachada

En catedrales francesas como las de Laon, Senlis o Notre-Dame de París se definieron los rasgos propios de la fachada gótica, compuesta generalmente por una portada triple con abundante ornamentación escultórica, dos torres laterales, casi siempre rematadas en chapitel o terraza, y un rosetón central.