ARTE

El arte del Renacimiento (I)

El principio fundamental del Renacimiento era la recuperación de los ideales de la Antigüedad clásica, con una recreación original que tenía como pilares la consideración del arte como actividad autónoma y superior, desvinculada ya de la religión, y la ubicación del ser humano como centro del universo, según las concepciones filosóficas del humanismo. Desde un punto de vista cronológico, se extendió, esencialmente en Italia, desde la segunda mitad del siglo XIV hasta el siglo XVI, con la culminante obra de Leonardo da Vinci (1452-1519), Rafael (1483-1520) y Miguel Ángel (1475-1564).

Modelos arquitectónicos

Las primeras fuentes accesibles para desarrollar el principio renacentista de la recuperación de los valores de la Antigüedad clásica fueron las ruinas romanas. Junto con ellas tuvo extraordinaria importancia el tratado De architectura del romano Marco Vitruvio (n. h. 1 a. C.), que fue recuperado, interpretado e ilustrado a lo largo del siglo XV y que dio lugar, a su vez, a la compilación de varios tratados vitruvianos de arquitectos como Jacopo Barozzi, llamado el Vignola (1507-1573), quien concluyó la cúpula de San Pedro diseñada por Miguel Ángel, y Andrea Palladio (1508-1580).

Los dos grandes arquitectos de la primera etapa del Renacimiento son:

  • Filippo Brunelleschi (1377-1446): alcanzó fama legendaria por resolver el problema de la gran cúpula de la iglesia de Santa María del Fiore de Florencia, con dos estructuras superpuestas que sustentaban en todo momento la cúpula exterior a medida que se levantaba. Otras de sus grandes obras fueron la basílica de San Lorenzo, la capilla Pazzi y el hospital de los Inocentes, todas ellas en la capital toscana.
  • Leone Battista Alberti (1404- 1472): entre sus obras destaca la iglesia de San Andrés de Mantua, con una nave central rectangular, concluida con un presbiterio cubierto por una cúpula y seis capillas laterales. Otros de sus modelos arquitectónicos son la fachada de Santa María Novella y el palacio Rucellai, ambos en Florencia.
 

Iglesia de Santa Maria Novella, Florencia (h. 1455-60).

Arquitectura del siglo XVI

Tras el nacimiento y desarrollo del Renacimiento en Florencia a lo largo del siglo XV, la arquitectura alcanzó su etapa de madurez principalmente en Roma, donde produjeron lo mejor de su obra Donato Bramante (1444-1514) y, por supuesto, Miguel Ángel Buonarrotti (1475-1564).

  • La Roma de las primeras décadas del siglo XVI alcanza el esplendor con el llamado Renacimiento clásico. A esta etapa pertenece el pequeño templete de San Pietro in Montorio. Costeada por los Reyes Católicos de España y levantada en el lugar en el que se creía que fue martirizado San Pedro, esta obra de Bramante es un templo de planta circular, rodeado de columnas de órdenes clásicos, coronados por un tambor y una cúpula semiesférica. Esta edificación se constituyó en el modelo del equilibrio y refinamiento renacentistas.
  • La culminación del Renacimiento clásico fue la construcción de la nueva basílica de San Pedro, iniciada en 1506 sobre un proyecto de Bramante y continuada después por Miguel Ángel, que aún dejaría inconcluso a su muerte el levantamiento de la grandiosa cúpula, terminada por Vignola.

Arquitectura renacentista en Europa

Tras el auge del Renacimiento clásico se desarrollaron dos tendencias: el manierismo, caracterizado por una interpretación libre y subjetiva de los principios estilísticos, y el arte de la Contrarreforma, más uniforme e inspirado en los ideales pastorales de la iglesia de la época.

En este contexto se desarrollaron importantes escuelas locales y nacionales:

  • En Venecia destacó el estilo clásico, recargado y opulento, de construcciones como la librería de San Marcos, de Jacopo Sansovino (1486-1570), o la basílica y el teatro Olímpico de Vicenza, de Andrea Palladio (1508-1580).
  • La escuela francesa se caracterizó por la construcción de castillos como los de Blois, Chambord, Azay le Rideau y, sobre todo, Fontainebleau, donde se creó un importante núcleo de influencia del arte italiano a través de Primaticcio (h.1504- 1570), Niccolò dell’ Abbate (1509-1571) o Il Rosso (1495-1540).
  • La escuela española contó con notables manifestaciones de tendencia manierista, como el palacio de Carlos V en La Alhambra, obra de Pedro de Machuca (m. en 1550). Alcanzó, no obstante, su más significativa expresión en el gran ejemplo de arquitectura de la Contrarreforma que es el monasterio de San Lorenzo de El Escorial, obra de Juan de Herrera (1530-1597).

Juan de Herrera, monasterio de El Escorial (finalizado en 1584).

Cúpula de la iglesia de Santa María del Fiore, catedral de Florencia(1420-1436).

De Bramante a Miguel Angel

Bramante fue el primer arquitecto que trabajó en la basílica de San Pedro por encargo del Papa Julio II. Diseñó dos naves perpendiculares y de brazos iguales, con una gran cúpula en el centro, cuatro entradas y diversas torres y torrecillas. Al morir Bramante, Rafael ocupó su lugar siguiendo los diseños originales. Pero, en 1546, Paulo II encomendó la continuación de la basílica a Miguel Ángel, que modificó el proyecto de Bramante. El genial artista dejó una sola entrada, eliminó torres y torrecillas, y preparó la estructura para la construcción de su famosa cúpula.

 

Santa María del Fiore

Cúpula de la iglesia de Santa María del Fiore, catedral de Florencia
(1420-1436).

 

El humanismo de Leone Battista Alberti

Donato Bramante, templete de San Pietro in Montorio (1502), Roma.

Alberti es considerado como el principal formulador de la teoría artística del Renacimiento, a través de sus tres tratados artísticos: De re aedificatoria , De statua y De pictura . En ellos, el autor postulaba que el artista debía ser experto en todas las ciencias, fueran positivas o humanísticas, lo que le obligaba a tener las mismas actitudes que un intelectual humanista, en especial en cuanto se refiere a la invención.

 

El monasterio de El Escorial

Sobre una planta trazada por Juan Bautista de Toledo (h.1515-1567), Juan de Herrera dotó al monasterio encargado por Felipe II de un estilo purista, de gran sobriedad, plenamente imbuido del espíritu de la Contrarreforma. El conjunto arquitectónico, construido entre 1563 y 1584, agrupa en una monumental pieza, y con limitados recursos decorativos, un convento, una basílica y un palacio, integrados en una singular combinación de grandes masas y volúmenes.