ARTE

El arte barroco (II)

Las formas pictóricas del Barroco se centraron fundamentalmente en la intensificación de los efectos lumínicos como medio de expresar la profundidad y el dinamismo. En consecuencia, al constituirse la luz en elemento básico, el color se transformó en un instrumento esencial, acentuándose, asimismo, la teatralidad y la complejidad de las composiciones. En lo temático, el predominio de lo religioso se vio complementado por la difusión de los argumentos mitológicos, con especial interés por todos los aspectos relacionados con la naturaleza. A lo largo del siglo XVII se conformó como género el retrato, en especial centrado en el ámbito cortesano.

El Barroco pictórico en Italia

El papel de foco generador de los principios artísticos barrocos de la ciudad de Roma se mantuvo, como en otras manifestaciones artísticas, en el caso de la pintura. Allí trabajaron en torno a 1600 las dos grandes figuras del Barroco pictórico italiano:

  • Michelangelo Merisi, llamado Caravaggio (1571-1610): fue el gran innovador de la pintura del XVII, defensor a ultranza del naturalismo –célebre fue, a modo de ejemplo, su decisión de utilizar como modelo para la Virgen muerta el de una joven ahogada en el Tíber– y que, con su gran dominio del claroscuro, sentó las bases del estilo que se conocería como tenebrismo.
  • Annibale Carracci (1560-1609): considerado el gran maestro del clasicismo romano, en tanto que cultivador de un estilo que huía del naturalismo caravaggista y tenía como objetivos la exaltación de la belleza por sí misma, alejándose al mismo tiempo de la afectación manierista. Cabe destacar en su producción la gran decoración al fresco de la Galería Farnese, de Roma, y el Paisaje con huida a Egipto, que condicionaría el estilo del género paisajístico en otros pintores de la época como Domenichino (1581-1641) y Guido Reni (1575-1642).

Caravaggio, Vocación de San Mateo (Iglesia de San Luis de los Franceses, Roma).

 

Annibale Carracci, La coronación de la Virgen (Metropolitan Museum, Nueva York).

La pintura barroca en España

Aunque se mantuvo aislada en el ámbito de la crítica y la bibliografía artística hasta ser reivindicada por los románticos en el siglo XIX, presentó una serie de rasgos particulares que la distinguieron del resto de los estilos vigentes durante el siglo XVII. Cabe citar entre ellos el realismo y el naturalismo, acordes con el poder de persuasión y sugestión que reivindicaba el espíritu de la Contrarreforma, la intensidad y la concentración de las imágenes religiosas y el simbolismo, ajustado también a la expresión de la religiosidad popular.

El barroco pictórico engloba algunas personalidades de tal magnitud (Zurbarán,Velázquez) que transcienden al ámbito de su época en la historia del arte.Hay, sin embargo, una serie de artistas que presentan mayor arraigo en los principios del Barroco:

  • Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682), cuya obra, de gran riqueza cromática y sutileza lumínica, constituye una expresión singular de la religiosidad, alejada de la tradicional severidad del arte español. Muestra de su estilo vaporoso y grácil son las Vírgenes y las numerosas escenas de vidas de santos.
  • Juan de Valdés Leal (1622-1690), creador de una obra irregular en la que destacan las escenas macabras de gran teatralidad.
  • Alonso Cano (1601-1667).
  • Francisco Carreño de Miranda (1614-1685).
  • Claudio Coello (1642-1693).

Los grandes maestros del XVII

El siglo XVII fue el marco cronológico en el que crearon su obra tres de los grandes nombres del arte español:

  • José de Ribera (1591-1652): pintó gran parte de su obra en Nápoles, donde fue conocido como Spagnoletto. Entre sus obras más importantes, que experimentaron una transición del tenebrismo al colorido clasicista, cabe citar la Inmaculada Concepción, Patizambo y El sueño de Jacob.
  • Francisco de Zurbarán (1598-1664): su obra, desarrollada casi en su totalidad dentro de la temática religiosa, sobresale por la expresividad de las figuras y por la gran plasticidad de los volúmenes que, según ciertos críticos, lo sitúan en el antecedente de movimientos de vanguardia como el cubismo. Sus más celebradas creaciones fueron las series conventuales, las Inmaculadas, las escenas de la infancia de la Virgen y Cristo, y los bodegones, a los que dotó de una austeridad y una sencillez muy personales.
  • Diego Velázquez (1599-1660): Velázquez es uno de los grandes pintores de la historia del arte mundial, que supera en modernidad y amplitud de planteamientos el marco del Barroco. En sus inicios sevillanos creó obras de influencia tenebrista como la Vieja friendo huevos o El aguador de Sevilla. Trasladado a Madrid, a lo largo de su vida como pintor de la corte del rey Felipe IV (de 1623 hasta su muerte en 1660) surgió de sus pinceles una ininterrumpida serie de obras maestras como Los borrachos, La fragua de Vulcano, El Cristo de San Plácido, La Venus del espejo, Las meninas, Las hilanderas o los numerosos retratos de corte de los miembros de la familia y el séquito reales.
 

Diego Velázquez, Las meninas, 1656 (Museo del Prado, Madrid).

Los principios del tenebrismo

José de Ribera, Patizambo , 1642 (Museo del Louvre, París).

El estilo tenebrista iniciado por Caravaggio se basa en el uso de acentuados contrastes de luz y sombra, empleados en ocasiones con sentido simbólico, y en la disposición de los personajes en la escena, de forma que se acentúe lo más posible la profundidad de la pintura a través de escorzos y pliegues.

 

El ascenso social de Velázquez

En un caso único en su época,Velázquez ascendió, gracias a su genio artístico, desde su humilde origen hasta conseguir un título de nobleza, el de caballero de la Orden de Santiago. La protección de Felipe IV y las credenciales reales le sirvieron, además, para obtener el máximo provecho en un momento en el que en Roma se gestaba el periodo de mayor auge del clasicismo barroco.