ARTE

«« Volver

El arte barroco (III)

Peter Paul Rubens

El barroco holandés, protestante, se centraba en el retrato, los paisajes y en los ambientes domésticos, algo muy del agrado de la enriquecida burguesía. Rembrandt, sin embargo, no rechazará la temática religiosa, reinterpretándola con una visión muy personal y mostrando a los personajes de manera poco convencional (Simeón en el tiempo, Peregrinos de Emaús). Será en estas obras en las que ya se aprecien dos rasgos muy peculiares del pintor: los espacios amplios pero poco definidos y la luz que envuelve a los personajes en una "sombra luminosa".

No obstante, sus obras más célebres no responden a esta temática. Lección de anatomía del doctor Tulp, Ronda nocturna y Síndico de los pañeros estarían en la línea del retrato colectivo. Este género, creado por Hals, permite la representación de corporaciones, gremios y colectivos, abaratando costes y ensalzando los valores de este asociacionismo.

La segunda de las obras citadas, Ronda nocturna, describe el arranque de la guardia cívica desde sus cuarteles para realizar las rondas callejeras. Esta escena no tiene lugar por la noche, es la peculiar luz de Rembrandt la que originó este erróneo título de una obra que recoge con claridad el bullicio, el desorden y la idea de dinamismo de ese instante.

Resulta curioso como la fama y el esplendor de un pintor que lo tuvo todo fue mudándose hasta desembocar en una situación de penuria, muy diferente a la calidad de vida que disfrutaban maestros contemporáneos suyos como Rubens o Velázquez.