ARTE

La pintura romántica

En la primera mitad del siglo XIX el Romanticismo propugnó la recuperación de valores negados por el racionalismo de la Ilustración, tales como la tradición, la religión y el instinto. La pintura romántica dio lugar, sobre esa base, a manifestaciones muy diversas, desde la universalidad del precursor, Goya, al misticismo de los Nazarenos o los Prerrafaelistas.

El genio precursor de Goya

Aunque la obra de Francisco de Goya (1746-1828) no puede ubicarse en un estilo, dada la diversidad y riqueza de sus formas de expresión pictórica, el genial aragonés se considera precursor de la pintura romántica y, en general, de las muchas corrientes del arte moderno. Entre su producción cabe distinguir: los Cartones para tapices de la Real Fábrica de Madrid; retratos como los de La condesa de Chinchón o los de los distintos miembros de la familia real; las majas; frescos como los de San Antonio de la Florida; obras de género histórico como Los fusilamientos de la montaña del Príncipe Pío; las pinturas negras de la Quinta del Sordo, o los grabados de las series de Los caprichos, Los desastres de la guerra, La tauromaquia o Los disparates.

 

Francisco de Goya, El quitasol, cartón para tapiz, 1777 (Museo del Prado, Madrid).

Romanticismo pictórico en Francia

La evolución hacia el estilo romántico se produjo en Francia por dos caminos, ambos desarrollados a partir de la obra precursora de Jacques-Louis David (1748-1825):

  • Romanticismo lineal, o ultraclasicismo: la expresividad se basaba en figuras lineales, muy aplanadas y envueltas en una atmósfera evanescente, que aportaba un sentido cada vez más intelectualizado del arte. En esta corriente destacó la obra de Jean- Auguste-Dominique Ingres (1780-1867), creador de un lenguaje expresivo depurado, con frecuentes incursiones en el gusto por lo exótico propio del Romanticismo y de notable influencia en muchos pintores del siglo XX.
  • Romanticismo del color: de desbordada expresión dramática y vinculado estéticamente con el Barroco. Principales representantes:
  • Eugène Delacroix (1798-1863): llevó a su máxima expresión el sentimiento político romántico en obras como La libertad guiando al pueblo; el gusto por lo exótico en creaciones como la Muerte de Sardanápalo, y la exaltación nacionalista en cuadros como La matanza de Quíos, reflejo del interés por la guerra de independencia de Grecia, que se constituyó en foco de entusiasmado seguimiento para los jóvenes románticos.
  • Théodore Géricault (1791-1824): le corresponde el papel de prototipo del artista romántico, apasionado, melancólico, arrojado y valiente en su vida personal. Falleció a los 37 años de edad. Su obra La balsa de la medusa, que representa a los náufragos de una nave hundida en época del autor, aúna rasgos específicamente románticos como la trágica fatalidad, las pasiones desmesuradas, la tensión dramática y el sentimiento sublime.
  • Antoine Joseph Gros (1771-1835), pintor oficial de las hazañas de Napoleón.
 

Eugène Delacroix, La matanza de Quíos, 1824 (Museo del Louvre, París).

Pintura romántica alemana

El Romanticismo alemán, esencialmente literario, halló en el paisaje su más significativa expresión pictórica, reflejando el principio panteísta de identificación de la naturaleza con Dios. En este contexto sobresalió la creación del pintor y filósofo Caspar David Friedrich (1774-1840), en cuya obra se percibe la búsqueda de lugares recónditos donde la representación de la naturaleza, en la que cada elemento adquiere un carácter simbólico, se convierte en manifestación de la unidad de lo divino y lo humano.

 

Caspar David Friedrich, El mar de hielo, 1823-1824 (Kunstshalle, Hamburgo).

Nazarenos y prerrafaelistas

  • En el Romanticismo alemán destacó por lo insólito de su planteamiento la creación del grupo de los Nazarenos, pintores que se trasladaron a Roma y se instalaron en el monasterio abandonado de San Isidoro. Este grupo es uno de los primeros en establecer una comunidad artística fraterna, en un modelo de rebeldía antiburguesa que se repetiría con posterioridad. Entre los Nazarenos, que se caracterizaban por la recuperación del primitivismo renacentista y por sus ensoñaciones místico-religiosas, cabe citar a Johann Friedrich Overbeck (1789- 1869), Franz Pforr (1788-1812) y Wilhelm Schadow (1788-1862).
  • Idéntica reivindicación del arte anterior al clasicismo mantuvieron los pintores británicos que formaron la Hermandad Prerrafaelista, cuyo misticismo romántico llevó a algunos de ellos a abrazar de manera intempestiva la fe católica, lo que suponía un verdadero baldón en la rígida Inglaterra victoriana. Entre los más significados prerrafaelistas destacaron John Everett Millais (1829-1896) y Dante Gabriel Rosetti (1828-1882).

Romanticismo en España

La pintura romántica se desarrolló con retraso debido a la carencia de libertades durante el reinado de Fernando VII. No obstante, la influencia llegó, generando diversas corrientes:

En la corriente costumbrista andaluza se inscribieron los hermanos José(1805-1845), Joaquín (1817-1879) y Valeriano (1833-1870) Domínguez Bécquer, mientras que en el denominado «costumbrismo de veta brava», más afín a los postulados goyescos, sobresalieron Leonardo Alenza (1807- 1845) y Eugenio Lucas Velázquez (1817-1870). Cabe reseñar también el paisajismo de Eugenio Pérez Villaamil (1807-1854), responsable de la creación de la cátedra de paisaje de la Real Academia de Bellas Artes, posterior cantera de grandes paisajistas.

El romanticismo académico tuvo sus principales representantes en el madrileño Federico de Madrazo (1815-1894) y los sevillanos José Gutiérrez de la Vega (1791-1865) y Antonio María Esquivel (1806-1857).

 

Federico de Madrazo, La condesa de Vilches, 1853 (Museo del Prado Madrid).

El apasionado dandy romántico

Dos de las grandes personalidades del Romanticismo pictórico francés, Gericault y Delacroix, representaron en su forma de vida el prototipo del dandy romántico: caballero que guía su vida en función de los ideales estéticos que admira, haciendo parte de su peripecia vital, la obra de objetos de admiración como Dante, Shakespeare,Walter Scott o Lord Byron, intentando vivir historias pasionales y dramas épicos y frecuentando ambientes exóticos.