ARTE

Dadaísmo, surrealismo y otras vanguardias

El dadaísmo

El termino «dadá» fue creado por el poeta rumano Tristan Tszara (1896-1963), quien, en sus manifiestos, insistía precisamente en que no significaba nada. El dadaísmo era, pues, el reflejo de una actitud nihilista que reivindicaba el absurdo, la intuición y lo irracional. El origen del movimiento fueron las sesiones cómico-grotescas que en el cabaret Voltaire de Zurich celebraban artistas como el propio Tzara, Hans Arp, que posteriormente adoptaría nombre francés, Jean Arp(1887-1966), y Marcel Janco (1895-1984). Desde diferentes partes del mundo participarían del dadaísmo muchos de los grandes nombres de la corriente que más tarde dominaría el panorama artístico desde los años veinte hasta el final de la Segunda Guerra Mundial: el surrealismo. Cabe citar entre ellos a Francis Picabia (1879- 1953), Marcel Duchamp (1887-1984), Man Ray (1890-1977) y Max Ernst (1891-1976).

El surrealismo

En 1924 el poeta André Breton (1896-1966) sentó con su Primer Manifiesto las bases teóricas de la estética surrealista, que habría de dominar el ámbito de las vanguardias durante el periodo comprendido entre el fin de la Primera Guerra Mundial y el principio de la Segunda.

El surrealismo tenía uno de sus principios en el automatismo psíquico como medio de expresión artística. En una primera etapa, ésta fue la pauta esencial de la pintura surrealista, que se aproximaba a la abstracción y que mantenía apenas algunos elementos figurativos como referencias de la expresión del subconsciente.

La pintura

Coincidiendo con la publicación del Primer Manifiesto surrealista de Bretón, comenzaron su producción pintores como:

  • Joan Miró (1893-1983), quien desplegó un amplio universo de símbolos y signos de gran lirismo.
  • André Masson (1896-1987), creador de un grafismo violento y atormentado.
  • Marcel Duchamp, Max Ernst y Jean Arp, que habían participado en el movimiento dadaísta.

En 1929 se presentó un Segundo Manifiesto surrealista, en el que se valoraba la carga subconsciente de la mirada humana, lo que hacía que no fuese necesario alterar la realidad, sino que, antes al contrario, la fuerza subconsciente del arte se podía manifestar en formas de un acusado realismo.

En esta tendencia enmarcaron su obra:

  • Ives Tanguy (1900-1955).
  • Paul Delvaux (1897-1994).
  • Salvador Dalí (1904-1989): imprimió un singular realismo, a través del cual dio interpretación a sus visiones y obsesiones.
  • René Magritte (1898-1967): daba a sus obras un sentido metafórico que suscitaba la sorpresa en el observador.
 

Salvador Dalí, El hombre invisible, 1930, (Colección particular, Madrid).

Otras vanguardias pictóricas

Junto a las vanguardias inscritas en una corriente concreta, como cubistas, dadaístas surrealistas, etc., la primera mitad del siglo contó con otras líneas evolutivas más individuales, o aisladas de las que estaban en boga:

  • Muralismo: cultivado por los mexicanos Diego Rivera (1886-1957), José Clemente Orozco (1883-1949) y David Alfaro Siqueiros (1896-1974). Se trató de una manifestación artística local, específica de México, que exaltaba el espíritu de la revolución de ese país en grandiosos murales, instalados en su mayor parte como decoración de edificios públicos.
  • Pintura metafísica: específica del arte italiano, en la que sobresalieron Giorgio de Chirico (1888-1978), Carlo Carrà (1881-1966) y Giorgio Morandi (1890-1964). Los miembros de esta corriente introdujeron una variante en el surrealismo, a través de la incorporación de imágenes oníricas de fuerte carga simbólica.

Se han de destacar, por último, las evoluciones personales de los grandes artistas del siglo XX que, independientes de las distintas corrientes, fueron evolucionando y señalando el camino estético que otros habrían de seguir. Tal es el caso de Pablo Ruiz Picasso (1881-1973), quien, en los años treinta y cuarenta, realizó algunas de sus obras culminantes, como el Guernica, que se convertiría en emblemático alegato contra la guerra, o Paul Klee (1879-1940), que desde premisas expresionistas evolucionó hacia un estilo de gran fuerza poética y una notable carga alegórica.

La escuela de París

Los artistas que no se adscribieron a ningún grupo o movimiento, pero cuyas creaciones deben incluirse dentro de posiciones de vanguardia, dado su carácter innovador, se engloban genéricamente bajo la denominación de escuela de París, por haber realizado su obra total o parcialmente en la capital francesa, centro de la modernidad y las vanguardias artísticas.

Figuras más representativas de esta escuela:

  • El italiano Amedeo Modigliani (1884-1920).
  • El ruso Marc Chagall (1887-1985).
  • El lituano Chaim Soutine (1894-1943).
  • El polaco Moise Kisling (1891-1953).

Aunque lógicamente influidos por las corrientes expresionistas, cubistas y surrealistas, las creaciones de estos pintores tienen como rasgo diferenciador la originalidad de sus planteamientos estéticos, que, en algunos casos, constituyen referencias de primer orden en el arte contemporáneo.

Amedeo Modigliani, Desnudo reclinado, 1918, (Metropolitan Museum, Nueva York).

Objetivos del dadaismo

El movimiento Dadá y posteriormente los surrealistas se marcaron un objetivo: liberar la obra de arte de la intervención de la razón. Para conseguirlo emplearon sistemas y técnicas basadas en el azar. Aparecen así las primeras formas de automatismo, como la calcomanía (verter pintura sobre un papel y presionarlo con otro), la oscilación (agujerear un recipiente con pintura y moverlo aleatoriamente) o el frottage (situar un papel sobre una superficie rugosa y frotarlo con un lápiz).

 

La ideología del surrealismo

René Magritte, La perspectiva amorosa , 1935 (Colección particular, Suiza).

Giorgio de Chirico, Pintura metafísica , 1917, (Museo Von den Heydt, Wuppertal).

A diferencia de los dadaístas, que negaban la propia noción de arte, los surrealistas tenían como objetivo último la revolución, que debía ser el medio a través del cual se produciría la realización social del arte, que buscaba la liberación del hombre, incluso más allá de los límites de la razón. Sus posiciones de izquierdismo radical hicieron que, tras la invasión alemana de Francia, la mayoría de ellos se exiliara en los Estados Unidos, sembrando el germen de lo que habría de ser el expresionismo abstracto.

 

La estilización de Modigliani

La refinada y lírica estilización de los retratos y desnudos, que constituyen el núcleo de su producción artística, contrasta con su atormentada concepción de la existencia que, tras una vida de privaciones y miseria, lo llevó a la muerte, víctima de la tuberculosis.