Viajeros de la antigüedad
En la antigüedad, las historias de los grandes viajeros se confunden entre el mito y la realidad. Ese es el caso de Ulises, vencedor de la guerra de Troya, que al intentar volver a su casa tras la mítica batalla, navegó por todo el Mediterráneo durante diez años. En este viaje, descrito por Homero en La Odisea, Ulises encontrará criaturas fantásticas, como los cíclopes, y llegará incluso hasta el estrecho de Gibraltar, lo que en aquella época representaba los límites del mundo conocido.
Otros exploradores legendarios son Jasón, que con su nave Argos llegó hasta el mar Negro; o Eneas, otro vencedor de la guerra de Troya que después de recorrer el norte de África desembarcó en Italia.
También la leyenda y la realidad se confunden en la figura de Alejandro III, rey de Macedonia, conocido como el Magno. Alejandro, que vivió en el siglo IV a.C., llegó a poseer el imperio más grande de su tiempo a través de las guerras contra los persas y su rey, Darío III Codomano. En un principio, el interés del monarca era recuperar las antiguas colonias griegas que habían sido arrebatadas por los persas, actualmente en Turquía, pero ante la debilidad del ejército de Darío III continuó con la conquista de todo el imperio macedónico.
RUTAS DE LAS CONQUISTAS DE ALEJANDRO MAGNOHacia el sur Alejandro Magno conquistó la actual Siria e Israel, y después Egipto. Allí dejó grandes legados, entre ellos la ciudad que llevaría su nombre, Alejandría, que aún existe.
Después de pasar largos años en Oriente, Alejandro había adoptado costumbres persas, y hasta se había casado con una princesa oriental. Esto es algo que no fue muy bien recibido en Macedonia y suscitó muchos recelos. Finalmente, Alejandro murió en Babilonia y su imperio fue dividido por sus seguidores.
Bucéfalo
El caballo de Alejandro Magno se llamaba Bucéfalo. Alejandro, además de llamar a numerosas ciudades con su propio nombre (Alejandría Escata, Alejandría Ad Issum...), llegó a bautizar una con el nombre de su caballo: Bucefalia.
