«« Volver
Reportajes
Parma, arte y gastronomía en el norte de Italia







Parma, capital de la provincia del mismo nombre, se sitúa en la parte septentrional de Italia, en la región de Emilia-Romagna, entre la cordillera de los Apeninos y la llanura del río Po. El río Parma, afluente del Po, divide en dos esta ciudad de menos de 200.000 habitantes, capaz de atraer por igual a amantes del arte y del buen comer.
2008/05/16
Durante más de tres siglos, Parma llegó a ser la capital del ducado de Parma, Piacenza y Guastalla (en la época de los Farnesios, de los Borbones y del Reino de María Luisa de Austria). La historia de Parma es realmente singular. Desde que en el año 183 a.C. se estableciera como colonia romana, familias de Milán, españoles, franceses, austriacos y un papado se turnaron su dominio, hasta que finalmente en 1861 se reincorporó al Reino de Italia.
Uno de los principales atractivos de Parma son los monumentos y edificios que se esconden entre sus estrechas calles. Destaca la Catedral. Situada sobre la Vía Romea, esta construcción de estilo románico comenzó a levantarse en 1059 sobre un templo del siglo IV. Lo que vemos en la actualidad corresponde en su mayor parte al siglo XII; un terremoto en 1117 obligó a realizar una gran restauración. Su campanario, de estilo gótico es posterior, de 1284-1294. Su interior está decorado con frescos de Correggio, pintor italiano del renacimiento, incluyendo su obra maestra: "La Asunción de la Virgen", un espectacular fresco que decora la cúpula. Además, también se pueden contemplar obras de Benedetto Antelami.
Cercano al conjunto que forman la catedral y la torre se encuentra el Baptisterio. Construido entre los siglos XII y XIII, está considerado una de las obras maestras de la arquitectura de esta época en el viejo continente. Levantado en ladrillo y piedra, tiene elementos góticos y románicos. Es de planta octogonal, tiene un solo acceso y consta de cuatro pisos de galerías. El interior está decorado con frescos sobre etapas de la vida de Cristo y sobre el bautismo.
Otro de los lugares de interés es el Palazzo della Pilotta. Este edificio se ubica en el mismísimo centro de la ciudad, en la Piazza della Pilotta; lugar elegido por los jóvenes de para reunirse. Fue construido entre los años 1583-1622 y en la actualidad alberga la Biblioteca Palatina, la Academia de Bellas Artes, el Museo Arqueológico, el Museo Bodoni, el Teatro Farnesio y, sobre todo, la Galería Nacional. Esta famosa pinacoteca expone obras de artistas de la talla de Tintoretto, Leonardo da Vinci, Beato Angelico y Correggio, entre otros.
Entre las numerosas joyas arquitectónicas de Parma, hay una que destaca una por encima de todas. El Teatro Regio. Símbolo de la pasión de esta ciudad por la música, este teatro de ópera del siglo XIX está considerado uno de los más importantes teatros líricos de Italia y su público uno de los más entendidos y exigentes. La construcción de esta maravilla comenzó en 1821, ocho años más tarde, el 16 de mayo de 1829, abrió por vez primera su telón. Tiene capacidad para 1.200 personas y costó alrededor de 1.190.664 liras parmesanas. En este teatro se celebra todos los años un famoso festival de música en recuerdo del famoso compositor parmesano Giuseppe Verdi.
Tras cultivar el alma visitando parte de la grandiosidad artística de Parma, toca hacer lo mismo con el cuerpo. Y es que la gastronomía es otro de los puntos fuertes de la región de Emilia-Romagna y, por ende, de Parma, considerada por algunos como la capital gastronómica de Italia.
Las especialidades gastronómicas de esta región son reconocidas a nivel mundial. Concretamente, alrededor de 25 excelencias gastronómicas de Emilia-Romagna han recibido el reconocimiento Denominación de Origen Protegida de la Comunidad Europea. Dos de ellas son inigualables; el jamón de Parma (Prosciutto di Parma) y el queso parmesano (Parmigiano-Reggiano). Dos símbolos de la tradicional comida artesana italiana que no podemos dejar de degustar en cualquier viaje a esta región.
(Fotos: Wikipedia)
