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Rutas por Euskal Herria
Bardenas Reales, paseando por el desierto







El Parque Natural de las Bardenas Reales es un singular paisaje semidesértico de 42.500 hectáreas situado al sureste de Navarra. Tras una apariencia desnuda e inhóspita, esconde grandes valores naturales. De hecho, en el Parque Natural de las Bardenas Reales hay tres reservas naturales.
2008/07/04
El agua, la caliza y la arcilla han ido esculpiendo a lo largo de millones de años un paisaje poblado de barrancos, mesetas planas y cerros solitarios. Es un lugar árido que posee una flora y fauna más propia del desierto africano que del norte peninsular, con unas temperaturas extremas. Así, en las Bardenas podremos encontrarnos con águilas, buitres, búhos, zorros y gatos monteses, en un vasto territorio lleno de matorrales, sisallares, saladares y espartales.
En el parque natural se distinguen tres grandes zonas: al norte está el Plano, tierra de cultivo caracterizada por las elevaciones más suaves; la Bardena Blanca, la más famosa y fotografiada, definida por cabezos erosionados, barrancos secos y aspecto estepario; y por último, la Bardena Negra, un terreno más oscuro que el anterior, ya que contiene bosques de pinos y matorrales.
Como ya adelantábamos, en las Bardenas hay tres reservas naturales. Por una parte está el Vedado de Eguaras, un oasis situado al norte del parque natural en el que se sitúan las ruinas del Castillo de Peñaflor. Otra de las reservas naturales es el Rincón del Bu, que está situado en la zona de las Bardenas Blancas, un terreno de 460 hectáreas en cuyos cortados se cría el búho real. Por último, en la Bardena Negra nos encontraremos con la Reserva Natural de Caídas de la Negra, que ocupa 1.926 hectáreas con desniveles de 270 metros.
El parque consta de varios recorridos peatonales y rutas para realizar en bicicleta o en vehículos a motor. En este caso nos centraremos en los recorridos peatonales, que son cuatro: el recorrido a la Cueva Marín, el del Barranco de las Cortinas, el del Cabezo de las Cortinillas y el del Fraile.
El recorrido a la Cueva Marín es un paseo de 2 kilómetros con un desnivel inapreciable. Lo comenzaremos en el embalse del Ferial y tomaremos la pista que parte hacia la Ermita de Nuestra Señora del Yugo, que discurre por la margen izquierda del pequeño valle que forma el Barranco de Agua Salada. Poco después encontramos el camino de tierra que, tras una corta subida, nos lleva a la Cueva Marín.
El paseo del Barranco de las Cortinas es más corto que el anterior, ya que tiene un kilómetro de longitud. Se trata de un paseo cómodo, por el interior de uno de los característicos barrancos encajados de las Bardenas Reales. Iniciaremos nuestro recorrido en el aparcamiento de Castildetierra, y tomaremos un camino que parte en dirección oeste. A continuación bajaremos el Barranco de las Cortinas y pasaremos entre los tamarices del fondo para seguir el curso del barranco. Llegaremos a una antigua repesa y tomaremos un camino con una pendiente para salir del barranco. Volveremos al punto de inicio bordeando el barranco.
El siguiente recorrido lo haremos por la Bardena Blanca, y visitaremos el Cabezo de las Cortinillas. Allí divisaremos una singular hilera de 219 escalones de hormigón que ascienden en diagonal por la ladera hasta la llana cumbre del cabezo.
Por último presentamos el paseo que asciende al cabezo del Fraile, situado en el extremo sur de las Bardenas. El recorrido lo haremos por uno de los parajes más desérticos y olvidados de la zona. Desde la cumbre de El Cabezo del Fraile podremos disfrutar de unas impresionantes vistas panorámicas. Salimos desde la explanada que hay junto al corral de Bea en dirección oeste, bordeando campos. Después de atravesar lomas y barrancos alcanzaremos una vieja pista muy deteriorada que asciende hasta unos antiguos campos de cultivo. Desde allí hay una gran subida desde la que llegaremos al cabezo del Fraile.
(Fotos: 1, 2 y 3: www.lasbardenas.com; 4, 5, 6 y 7: www.turismo.navarra.es)
