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Rutas por Euskal Herria
Los flysch de Zumaia, capas verticales de la costa





Zumaia está situada en un lugar privilegiado de la costa de Gipuzkoa, donde se unen y desembocan los ríos Urola y Narrondo. Al norte tiene el mar Cantábrico, al sur Zestoa e Ibañarrieta, al este Askizu y Getaria, y por último, al oeste, están Deba, Itziar y Elorriaga, todos ellos mirando al mar.
2005/12/30
Zumaia es un pueblo de unos 8.300 habitantes, que, situado en la costa gipuzcoana, consta de dos barrios a las afueras: San Miguel de Artadi y Oikia. Artadi se encuentra en lo alto de una colina, en un entorno poblado de encinas. Cerca de su iglesia se halla un frontón, y mirando hacia el norte, divisaremos ante nosotros el río Urola, Zumaia y el mar. Mirando hacia el sur, en cambio, nos encontraremos con Oikia, la iglesia San Bartolomé y la casa Kondekua.
Paseando por la ría hasta la desembocadura del Urola, se recorren los espacios que ocupaba el antiguo puerto de Zumaia, los ensanches ganados al cauce del Urola y su estuario, y el nuevo dique de rompeolas. Al otro lado de la ría, se bordean los astilleros, el puerto deportivo, y lo que queda de las marismas.
No muy lejos de allí, se levanta el Museo Zuloaga, que recoge las obras del artista, y otros trabajos de su agrado de distintos materiales y estilos. Aparte de exponer obras importantes, el museo da a conocer la compleja personalidad del pintor vasco.
Los primeros habitantes de Zumaia se dedicaron a la agricultura, pero este pueblo costero nació también con vocación portuaria, naval e industrial. A lo largo de la historia y hasta nuestros días, la construcción naval ha sido una actividad muy importante en las riberas del Urola. Durante los siglos XVI y XVII, Zumaia era uno de los centros de construcción de barcos más destacados de Gipuzkoa. Además, también fue uno de los puertos principales de la provincia en el tráfico de mercancías hasta hace varias décadas.
Zumaia consta de hermosos paisajes, dada su cercanía a la costa. Así, en la desembocadura del Urola, la playa Santixo ofrece un oleaje tranquilo, y a medida que la arena le come terreno al mar, aumentan las dunas, donde habitan más de 50 especies.
A la sombra de la ermita que venera a San Telmo, patrón de los marineros, se halla la playa de Itzurun, abierta a las aguas del Cantábrico. Desde esta playa de arena oscura se puede disfrutar de una vista que va desde la costa vizcaína hasta Matxitxako.
Los flysch, una formación geológica impresionante, recorren el tramo costero desde Itzurun hasta Deba. Estas capas verticales se alzan sobre la inmensidad el mar, formando un paisaje único en la costa vasca. Con la marea baja, queda al descubierto una gran plataforma, testigo de la constante erosión del mar. En esos mismos flysch, pero más escondida, la playa Aitzgorri aparece cuando hay marea baja.
