Biodiversidad
La variedad de especies, conocida como biodiversidad, es una medida de la estabilidad de la vida en la Tierra. Cuanto mayor sea la variedad biológica, mayor será la capacidad de los seres vivos para enfrentarse a los cambios del medio y para evolucionar. La Tierra ha estado poblada por unos 500 millones de especies diferentes, de las que han llegado hasta nuestros días tan sólo un 1%, debido a la desaparición por causas naturales y por la intervención de la especie humana. Se estima que cada año se extinguen miles de especies, y que para el año 2025 podría desaparecer hasta la mitad de las que existen actualmente. Es muy importante, por tanto, conocer la biodiversidad de nuestro entorno para poder preservarla.
La biodiversidad o diversidad biológica es la variedad de seres vivos que existen en un determinado lugar. En el artículo 2 del Convenio sobre Diversidad Biológica celebrado en Río de Janeiro en el año 1992, se definió la diversidad biológica como "la variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente, incluidos, entre otras cosas, los ecosistemas terrestres y otros ecosistemas acuáticos, y los complejos ecológicos de los que forman parte". La diversidad genética es uno de los factores que determinan la biodiversidad.
Una manera sencilla de medir la biodiversidad es contar el número de especies diferentes de un ecosistema. El número de especies descritas asciende a 1,7 millones. Sin embargo, se estima que puede llegar a los treinta o incluso a los cien millones.
Se descubren unas 10.000 especies nuevas cada año. La mayoría, un 62%, son insectos (sobre todo coleópteros, unos 2.300 al año). Pero también se descubren de 15 a 20 especies de mamíferos diferentes anualmente (roedores, murciélagos y pequeños primates sudamericanos, con la frecuencia de uno al año desde hace diez años), y de una o dos especies de aves, que es el grupo mejor catalogado. Casi todos estos descubrimientos se producen en las regiones tropicales.
Tras la conferencia celebrada en Río de Janeiro en 1992, el término biodiversidad engloba tres conceptos:
- Diversidad de especies que hay sobre la Tierra, siendo tan importante la variedad como el número relativo de cada una de ellas.
- Diversidad de ecosistemas. Una reducción en la variedad de ecosistemas, con la desaparición de ambientes donde se generan, repercutiría sobre la variedad total de especies.
- Diversidad genética. Los diferentes genes que poseen los seres vivos les permiten evolucionar y enriquecerse por cruzamiento entre ellos, con lo que se pueden adaptar a las condiciones ambientales por acción de la selección natural.
Disminución de la biodiversidad
A lo largo de toda su historia, la Tierra ha estado poblada por unos 500 millones de especies diferentes. De todas ellas ha llegado un 1% aproximadamente hasta nuestros días. Hay dos tipos de extinciones: naturales y no naturales.
Extinciones y pérdidas de diversidad naturales
Las extinciones masivas ocurridas a lo largo de la historia geológica debidas a cambios bruscos e inexplicables en las condiciones del medio, supusieron grandes pérdidas de biodiversidad.
De todas ellas, la más famosa es la de finales del Cretácico (era Mesozoica), hace unos 65 millones de años. En esta época, entre el 50% y el 90% de las especies que vivían hasta entonces dejaron de existir. Esta extinción incluyó también la desaparición de los dinosaurios.
Extinciones y pérdidas de diversidad no naturales
Las actividades humanas están provocando una pérdida acelerada de biodiversidad en la naturaleza. Las principales causas son:
- Construcción de grandes obras públicas. Para crear infraestructuras, se desecan pantanos, se alteran marismas y se destruyen bosques.
- Prácticas agrícolas. Conllevan, en muchas ocasiones, la deforestación para conseguir más tierras de cultivo, acompañadas de un uso indiscriminado de abonos químicos y pesticidas que contaminan el agua y el suelo.
- Caza de animales. La caza hasta el exterminio de depredadores, que eran una amenaza para el ganado y una competencia para los cazadores, ha sido una práctica habitual hasta hace poco tiempo.
- Comercio de especies exóticas. Dirigido al coleccionismo y captura de especies con supuestas propiedades curativas.
- Turismo masivo. Entorpece el desarrollo normal del ecosistema.
- Introducción de nuevas especies. Se produce de forma involuntaria (por desplazamientos y transporte sin los debidos cuidados) o con fines concretos (para luchar contra plagas u obtener mayores rendimientos).
- Actividad industrial. Supone la contaminación de aguas y atmósfera, cuyas consecuencias más graves para el Planeta son la reducción de la capa de ozono, el incremento de la temperatura global o las lluvias ácidas.
Las extinciones
La disminución de la biodiversidad tiene su expresión más dramática en las extinciones o desaparición de especies. Es muy difícil cuantificar el ritmo de extinción por dos motivos:
- Su desaparición antes de que las lleguemos a conocer.
- La comprobación de que una especie conocida ha dejado de existir requiere muchos tipos de observaciones.
Se estima que cada año se extinguen miles de especies, de manera que para el año 2025 podría desaparecer hasta la mitad de las que existen actualmente, fundamentalmente como consecuencia de las actividades humanas (responsables de más de un 99% de las extinciones).
El peligro de extinción en la península Ibérica
En el península Ibérica el 26% de las especies de vertebrados están en peligro o son susceptibles de extinguirse. La especies más amenazadas son: el oso pardo, el bucardo, la foca monje mediterránea, el lince ibérico, el buitre negro, el quebrantahuesos, la cigüeña negra, el águila imperial, la paloma rabiche de Canarias, el camaleón, el lagarto gigante del Hierro, el sapillo balear, y peces como el esturión, el fartet y el samaruc; la mariposa isabelina, la libélula y el escarabajo rosalía.
Especies vulnerables de extinción se consideran: el alimoche, el gato montés y la nutria, pero hay muchos más si incluimos a aquellos de los que no se tienen datos fiables, como el lobo.
Fragmentación de los ecosistemas
La construcción de infraestructuras en sitios naturales provoca la fragmentación y alteración de muchos ecosistemas. Sus consecuencias pueden ser:
- Separación de especies que dependen unas de otras para sobrevivir.
- Imposibilidad de que tengan lugar movimientos migratorios necesarios para la supervivencia de una especie. Por ejemplo, la construcción de presas dificulta el viaje que los salmones emprenden desde el mar hacia las zonas de desove situadas en el curso alto de los ríos.
- Aumento de la densidad de una especie, que supone alteración en la población de otras especies a las que depreda.
