Conservación de biodiversidad
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Conservar la biodiversidad no es fácil: las acciones encaminadas a ello tropiezan con intereses sociales y políticos que determinan la rentabilidad económica de los mismos. La evaluación económica de la biodiversidad debe también permitir determinar los medios financieros que hay que dedicar a su protección. Desde hace unos veinticinco años (debido sobre todo al auge de las biotecnologías y de la ingeniería genética), la biopiratería se ha convertido en símbolo de los conflictos de intereses entre países del Sur y del Norte.
Los países del Sur son productores y los del Norte consumidores de los recursos derivados de la biodiversidad. El problema es que, aunque los países del Sur no desean que la preservación de su biodiversidad limite su industrialización, no pueden admitir sin contrapartidas la apropiación de sus recursos por industriales extranjeros.
Hay razones importantes para conservar la biodiversidad, es decir, para evitar que disminuya o se vea afectada por causas no naturales:
- Conservación de la variabilidad genética. Esta variabilidad permite que una parte de la descendencia, la que posee los genes adecuados, pueda adaptarse a los cambios del ambiente y sobrevivir.
- La manipulación humana fomenta la consanguinidad en plantas cultivadas y en animales domésticos, ocasionando la pérdida de variabilidad genética y por tanto de biodiversidad. La naturaleza, en cambio, tiende a evitar el cruce entre individuos emparentados mediante diversas estrategias, como el rechazo entre individuos de la misma familia, la dispersión de los individuos jóvenes, la dispersión del polen por distintos mecanismos...
- Investigación farmacéutica y médica. Actualmente más del 25% de los fármacos proceden de las plantas y muchos pueden servir para el estudio de remedios contra las enfermedades (como el armadillo, único animal que contrae la lepra).
- Conservación de las relaciones de un ecosistema. Hay especies que son esenciales para otras porque son imprescindibles para su reproducción o para su alimentación. Muchas plantas, especialmente las tropicales, dependen de especies concretas de insectos, murciélagos, colibríes u otros animales para su reproducción.
- Motivos éticos. Se reconoce el valor de la diversidad biológica de por sí, al margen de toda utilidad que pueda tener para los seres humanos (exceptuando la satisfacción moral).
La paradoja
A veces la corriente conservacionista favorece la excesiva protección de unas especies frente a otras. Así, aunque la conservación debería proteger la biodiversidad, puede llegar a disminuirla al perseguir ciertos intereses económicos y de producción, estéticos y culturales (difíciles de erradicar), además de las modas. Por estas causas muchos justifican la destrucción de especies por su fealdad o por las molestias que ocasionan, mientras que otras especies, consideradas hermosas o simpáticas, se protegen y se comercia con ellas.
¿Quién es capaz de discernir que un bosque es más hermoso que una pradera y ésta más hermosa que un desierto? ¿Por qué es más fácil encontrar apoyos para un movimiento por la protección de los delfines que para los tiburones, o clamar a favor de las mariposas en lugar de por los molestos mosquitos?
Un claro ejemplo que demuestra cómo las modas pueden provocar la disminución de la biodiversidad es el caso de la aspidistra (Aspidistra elatior). Esta planta ornamental se podía encontrar hace años en cualquier casa; hoy está prácticamente desaparecida debido a un cambio en los criterios estéticos.
Zonas de alta biodiversidad
La diversidad de especies varía con la latitud, siendo máxima en los trópicos y mínima en los polos, con la excepción de los desiertos y las zonas humanizadas, donde es muy baja. Los ecosistemas con mayor biodiversidad son los bosques tropicales y los arrecifes de coral.
Los bosques tropicales: la Amazonia
Los bosques tropicales constituyen el 7% de las tierras emergidas y, sin embargo, en ellos viven más de la mitad de todas las especies de la Tierra. De este 7%, un 2% corresponde a la Amazonia (7,05 millones de kilómetros cuadrados). De este territorio, un 60% pertenece a Brasil y un 40%, a la Guayana francesa. El resto de los bosques tropicales se encuentra en el Sureste Asiático.
Los arrecifes de coral
Los arrecifes de coral son el ecosistema marino con mayor biodiversidad. Aunque sólo cubren el 0,1% de la superficie del planeta, albergan unas 93.000 especies catalogadas, el 5% del total, y se estima que la cifra real puede ascender a 950.000 especies. El arrecife más extenso es el que se encuentra en la costa nororiental de Australia, la Gran Barrera, que cuenta con 2.000 kilómetros de longitud, 145 de anchura y 120 metros de altura. Aquí se han encontrado más de 400 especies de corales y alrededor de 1.500 especies de peces.
Animales y plantas en Euskadi. Especies protegidas
Euskadi cuenta con un catálogo de especies amenazadas propio. Se trata de un registro público en el que se integran las especies, subespecies o poblaciones de fauna y flora cuya protección requiere adoptar medidas específicas.
En este catálogo se prevén cuatro categorías de amenaza, dependiendo del riesgo que corra la supervivencia de la especie (especies en peligro de extinción y especies vulnerables), del tamaño de las poblaciones (especies raras), o de su valor científico, ecológico, cultural y singularidad (especies de interés especial). La inclusión en este registro conlleva, además de la clasificación dentro de una de las categorías mencionadas, la adopción de unas normas de protección y la redacción de un plan de gestión para la especie en particular.
En cuanto a la ubicación de las especies amenazadas, las plantas se localizan preferentemente en zonas montañosas, acantilados, marismas y sistemas costeros. Por otra parte, la fauna se localiza principalmente en humedales, roquedos, bosques frondosos y cuevas.
Dentro de la flora, destacan 25 árboles singulares protegidos en virtud de la citada ley. Son ejemplares de diferentes especies que se reparten por toda la geografía de Euskadi (10 en Álava, 5 en Bizkaia y 10 en Gipuzkoa).
