BIOLOGÍA

Migraciones

Una forma particular de adaptación es la migración que se presenta en ciertas especies: cuando llega el invierno o el momento de la reproducción, cientos de animales viajan a otros lugares más adecuados para su supervivencia. Estos desplazamientos son, a veces, de miles de kilómetros. Cuando una especie se desplaza de forma regular hacia un hábitat distinto al suyo decimos que realiza una migración.

Los motivos que desencadenan una migración son de dos tipos: los impulsados por la necesidad búsqueda de alimento (migraciones tróficas) y los debidos a la reproducción o cría (migraciones reproductoras).

Algunas especies migratorias recorren grandes distancias. Las grullas de la tundra septentrional pasan el invierno en la laguna de Gallocanta (Zaragoza) y en distintos enclaves extremeños. En la ilustración puedes ver la ruta que siguen hasta llegar a estas zonas. Sin embargo, no todos los viajes son tan impresionantes: muchas aves se limitan a desplazarse desde el centro de Europa hasta el Mediterráneo.

Rutas que siguen las grullas en invierno

Migraciones marinas

Dentro de las migraciones marinas podemos distinguir dos tipos: las que se producen exclusivamente en el mar y las que tienen lugar a través de aguas dulces y saladas.

Los atunes son un buen ejemplo del primer tipo de migración. Durante el invierno viven en el Atlántico Norte, pero cuando llega la primavera se desplazan hasta el suroeste de la península Ibérica.

La anguila, en cambio, tiene su hábitat natural en aguas dulces. Cuando le llega el momento de reproducirse, recorre cientos de kilómetros hasta llegar al mar. Una vez allí, pone sus huevos y muere. El instinto llevará a sus crías de regreso al río.

El salmón tiene un comportamiento similar al de la anguila, pero realiza el camino contrario. Habitualmente vive en los mares y océanos, y se interna en los ríos para reproducirse. Su instinto es tan fuerte que llega incluso a remontar pequeñas cataratas.

Los peces no son los únicos seres marinos que migran. Muchas especies de tortugas anidan generación tras generación en la misma playa, aunque esté a miles de kilómetros de su hábitat. También hay mamíferos viajeros: las ballenas grises, por ejemplo, nadan durante tres meses para desplazarse desde el océano Ártico hasta California.

Migración de las aves

Los desplazamientos estacionales de las aves son de tres tipos:

  • Migraciones latitudinales. Las aves vuelan de norte a sur para buscar un clima más cálido. Las especies que llevan a cabo estos viajes suelen recorrer grandes distancias.
  • Migraciones longitudinales. Los recorridos son más cortos. Se producen de este a oeste, del interior de un continente a la costa.
  • Migraciones altitudinales. Ciertas especies se desplazan de las cumbres montañosas hasta los valles o, al menos, hasta montañas de menor altura.

Muchas aves pasan por nuestros cielos en su viaje de norte a sur. En los parques naturales de Urdaibai o Txingudi, por ejemplo, hay una amplia variedad de especies migratorias que descansan o invernan en nuestra comunidad.

Seguimiento de las migraciones

Los ornitólogos investigan a menudo las rutas migratorias de las aves. Y para hacerlo, suelen emplear uno de estos tres métodos:

  • Anillamiento. Capturan varios ejemplares y les colocan en la pata una anilla que lleva una serie de números y letras que los identifican (sexo, edad, plumaje...). Después los dejan libres, para que continúen su ruta. Si vuelven a ser capturados, podrán averiguar el itinerario y la velocidad de su viaje.
  • Radiotelemetría. Se coloca un radiotransmisor al ave, para poder seguir sus movimientos mediante una serie de antenas. Así, los científicos están al tanto de su velocidad y altitud en cada momento.
  • Observación directa. Es el sistema más sencillo. El ornitólogo se sitúa en un lugar de paso de aves y va anotando lo que ve.

Anguilas

Las anguilas que habitan en lagos o estanques pueden arrastrarse por tierra, en su afán por encontrar el curso de un río que las lleve hasta el mar. Estos animales pueden vivir durante ciertos periodos de tiempo fuera del agua. Para ello, su piel tiene un denso sistema capilar y sus branquias cuentan con orificios pequeños para mantener la humedad.

Además, las anguilas buscan instintivamente la hierba húmeda, en la que sobreviven mejor. Todo esfuerzo es poco para conseguir su objetivo: poner hasta 20 millones de huevos.