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Contaminación medioambiental
Compromisos para la reducción de las emisiones de CFC
Los CFC (clorofluorocarburos) aumentan la presencia de cloro en el aire y destruyen la capa de ozono. Estas sustancias son muy estables (no se destruyen o transforman con facilidad), son buenos disolventes y no son tóxicas ni inflamables. Por eso se han utilizado tanto a nivel industrial, desde la fabricación de frigoríficos hasta la de aerosoles. Precisamente su estabilidad es la responsable de que asciendan a la atmósfera sin degradarse hasta que las radiaciones ultravioletas liberan el cloro que contienen.
Cuando en la década de los 80 se hizo evidente que estas sustancias ocasionaban la destrucción de la capa de ozono, la industria aceptó la necesidad de sustituirlas y desarrollar productos nuevos. Además los países emisores adoptaron ciertos compromisos:
- Limitar la fabricación de CFC.
- Hacer un seguimiento riguroso del cumplimiento de la legislación.
- Promover campañas de información y concienciación de los consumidores.
- Incentivar a las empresas fabricantes para la inversión en planes de reconversión.
Dichas medidas correctivas están dando sus frutos: los niveles de CFC están disminuyendo desde el año 2000 y se prevé que a mediados de siglo la cantidad de estas sustancias en la atmósfera se normalice.
