APOYO ESCOLAR

Cómo tratar las drogas

Muchos padres se han encontrado envueltos en la problemática de las drogas. Por ello es importante tener en cuenta algunos aspectos de nuestra relación con los hijos. No te olvides de que los siguientes puntos son importantes:

  • Dialogar constantemente con ellos. Dialogar es escuchar y estar disponibles el mayor tiempo posible, es formarse adecuadamente a través de la lectura de libros sobre el tema para saber de qué estamos hablando, es ayudarles a sentirse seguros con sus ideas frente a la opinión de los demás.
  • Potenciar su autoestima. Cuando nuestros hijos tienen falta de seguridad o de autoestima pueden fallar en el colegio y eso les hace más vulnerables al uso de las drogas y el alcohol. Enséñales a soportar sus problemas y afrontarlos, a no dejarse llevar por caprichos o deseos fáciles e inmediatos.
  • Ayudarles a tener amigos. Anima a tus hijos a llevar a casa a sus amigos, podrás conocerles y saber qué tipo de gente son. Apuntarles a actividades deportivas, clubes de tiempo libre... siempre es un buen recurso, no sólo les mostrará otras formas de ocupar su ocio sino que les unirá a chicos y chicas con sus mismas aficiones. Es muy importante hacer planes y buscar actividades para realizar con ellos (esquiar, jugar al tenis, hacer una excursión...).
  • Ser coherente con lo que dices y haces. Tenemos que ser un ejemplo para los jóvenes y eso pasa por cuidar nuestras actitudes respecto al alcohol y al tabaco; hay que hacerles ver que las cosas que sirven para ellos también sirven para nosotros. No puedes pretender que tus hijos no fumen, por ejemplo, mientras tú tienes un cigarrillo en la mano... ¡Seguro que no lo entiende!
  • Enseñarles a tomar sus propias decisiones. Para que aprenda a decidir es importante tener claro desde pequeñitos una serie de valores: la salud, la responsabilidad, el esfuerzo, la tolerancia, el respeto, el compromiso, la participación, la solidaridad y el interés por el mundo que les rodea.

Dialogar constantemente con ellos

 

Dialoga constantemente con ellos pero sin esperar a que lleguen a la adolescencia ya que en edades más tempranas son mucho más receptivos.

Dialogar es no hacer discursos ni sermones, no exagerar nuestras conclusiones (la droga mata...), no ponernos a nosotros mismos como ejemplo de perfección, no adoptar posturas muy permisivas (cada uno es libre de hacer con su vida lo que quiera), no dar mensajes contradictorios, o ridiculizar sus opiniones (pareces tonto...), y sí demostrar interés por lo que te cuentan.

 

Potenciar su autoestima

 

No podemos pedirles a los jóvenes más de lo que ellos pueden dar. Frases como: "Tienes que ser el mejor de tu clase", "Tienes que estudiar Medicina como tu padre" o "Mira a tu hermano lo bien que va", no hacen sino minar la confianza que tienen en sí mismos. Debemos aceptar a nuestros hijos como son y valorar sus logros sin resaltar sus fallos.

Darles unas pautas de comportamiento y marcarles unos límites muy claros siempre ayuda. Aunque no lo creas, los hijos prefieren unos padres que les fijen normas y se ocupen de ellos, a unos padres permisivos que no ponen metas y que les dejan toda la responsabilidad a ellos, responsabilidad que, por otra parte, no están en condiciones de asumir.