Mitología
Los mitos mantienen una relación directa con las maneras de obrar, pensar y sentir, que constituyen la herencia común de una sociedad determinada; la herencia que, a través de los tiempos, transmite de generación en generación los signos distintivos y las singularidades.
La existencia de los mitos va ligada, entre otros, a factores de antigüedad y tradición los cuales, por sí solos, permiten deducir la importancia que la mitología vasca tiene desde la perspectiva histórica y cultural para un pueblo peculiar que, siendo el más antiguo de Europa, busca afanosamente en sus raíces las claves de la propia identidad.
José Miguel Barandiaran recuerda que: "en las recopilaciones de mitos de diversos pueblos ibéricos, gálicos, latinos y nórdicos hallaremos noticias que nos recuerdan no pocas de nuestras leyendas y o relatos populares". Pero, "esto no ensombrece la originalidad de la mitología vasca. No olvidemos que la originalidad no consiste precisamente en que uno extraiga algo de su propia sustancia, sino en imprimir a las cosas comunes su marca individual". (OO.CC; t, I,p.14).
Personajes mitológicos
Mari
Mari es un númen de sexo femenino, que ocupa moradas subterráneas, dotado de funciones peculiares, tanto propias como de otros personajes míticos de Euskal Herria. Es considerada como jefe de los demás genios o númenes subterráneos. Así, pues, la Tierra que es madre del Sol y de la Luna y visitada por éstos todos los días, es también morada de Mari y de numerosos genios asociados a ella.
Mari se presenta muchas veces en forma de señora elegantemente ataviada, como se nos dice en relatos de Durango, en los que aparece, además, sosteniendo en sus manos un palacio de oro. Como mujer bien vestida es representada también en los relatos de Elosua, de Begoña, de Azpeitia, de Errenteria, de Ascain y de Leskun. En esta última localidad dicen que ella se presenta vestida con saya roja
Mari aparece también en forma de una señora sentada en un carro que cruza los aires tirado por cuatro caballos (Amezketa). También en figura de mujer que despide llamas ha sido vista en Zaldibia; como mujer que despide llamas que, tendida horizontalmente en el aire, cruza el espacio (en Bedoña); que despide fuego y que, unas veces, arrastra una barredera y, en otras, unas cadenas (según el ruido que le acompaña) (Errezil); señora que va montada en un carnero (Zegama y Oñati); que tiene su cabeza rodeada de luna llena (Azkoitia); mujer que tiene pies de ave (Garagartza); de figura de macho cabrío (Baztan); de la de caballo, según leyendas de Arano.
A pesar de la variedad de formas que los relatos populares atribuyen a Mari, todos convienen en que ésta es un genio de género femenino. Mari toma generalmente figuras zoomórficas en sus moradas subterráneas y forma de mujer en la superficie de la tierra y de mujer o de una hoz de fuego cuando atraviesa los aires.
Las figuras de animales, como la de toro, de macho cabrío, de novillo rojo, de caballo, de serpiente, de buitre, etc., a que hacen referencia las narraciones relativas al mundo subterráneo, representan a Mari y a sus subordinados.
Moradas de Mari
La morada ordinaria de Mari son las regiones situadas en el interior de la Tierra. Pero estas regiones comunican con la superficie terrestre por diversos conductos, que son las cavernas y las simas. Por eso Mari hace sus apariciones en tales lugares con más frecuencia que en otros. Tales lugares son, entre otros, las cuevas y simas de Balzola (Dima), de Anboto, de Atxorrotx (Eskoriatza), de Aketegi, de Gaiztozulo (Aloña), de Lezia (Sara), de Marixilo (Biriatu)...
Mari cambia de morada continuamente. Siete años pasa en Anboto, siete en Oiz y siete en Mugarra. Según creencias de Amezketa, pasa unas temporadas en Aralar, otras en Aizkorri y otras en Murumendi
Familia de MariEn muchos mitos vascos en considerada Mari como jefe o reina de todos los númenes o genios que pueblan el mundo subterráneo. En una leyenda de Azkoitia se dice que Mari tiene un marido que se llama Maju. Cuando ambos se encuentran, desencadenan una furiosa tormenta con lluvia y predisco. Maju debe de ser el mismo genio o divinidad que en el Goierri guipuzcoano se llama Sugaar, "culebro".
Sugoi es el nombre del "culebro" de la cueva de Balzola (Dima). Es uno de los númenes o genios estrechamente ligados al ciclo de Mari. El significado de su nombre y sus funciones le asimilan a Sugaar o Maju, marido de Mari. Otros aspectos le asimilan a Mikelats y a Atarrabi, hijos de Mari y compañeros de Axular (según relatos de Sara).
Hay relatos en los que son mencionadas dos hijas de Mari; en otras, de sólo una que la acompaña en su morada; en otros, finalmente, se habla de dos hijos: Atarrabi y Mikelats. Atarrabi es el hijo bueno y Mikelats el malo.
Ciertas leyendas presentan a Mari, en sus diversas localizaciones, como si se tratase, no de un solo numen, sino de varias hermanas.
Cautiva de Mari
Además de la innumerable servidumbre de genios que Mari tiene en sus mansiones subterráneas, aparece a veces a su lado una joven cautiva. La cautiva se llama también Mari y fue reducida a tal condición o estado por diversos motivos. Unas veces, en cumplimiento de una promesa o compromiso de su madre. En otras leyendas no aparece el tema de la maldición, ni de la promesa. Mari se apodera simplemente de una niña que se acerca a su caverna.
Atributos y funciones de MariSegún cuentan en Oñati y Aretxabaleta, cuando Mari se halla en Anboto llueve copiosamente; cuando está en Aloña, hay sequía pertinaz. En Orozko dicen que cuando Mari se halla en Supelaur, se recoge abundante cosecha.
Mari fragua tempestades. En Oiartzun dicen que las forma en Aralar y en Trinidademendi. En Zegama y en otros pueblos del Goierri guipuzcoano se cree que las lanza, bien de la cueva de Aketegi, bien de la de Murumendi. Asimismo, los vientos tempestuosos los suele sacar de un pozo situado junto al puente de Mai-mur según creencias de Leitza. En muchos pueblos de Alava creen que tales vientos vientos y nubes sale de la sima de Okina. En Tolosa dicen que Mari, montada en un carro tirado por caballos, cruza los aires durante las tormentas, dirigiendo las nubes. Sólo el dejarse ver de este numen suele ser señal de próxima tormenta.
Mari premia la fe de quienes creen en ella y atiende a quien acude a ella. Si alguien la llama en tres veces seguidas, diciendo "Aketegiko dama", ésta se coloca sobre la cabeza del invocante, según ha sido dicho corriente en la región de Zegama.
Culto a MariEl mejor obsequio que se le podía hacer era sin duda llevar a su caverna un carnero. En muchas leyendas aparece este animal como especie predilecta de Mari. La costumbre que hasta hace poco ha sido observada en Ataun y en algunos pueblos de Navarra, de echar piedras a la cavernas diciendo "Au iretzat eta ni Jainkoarentzat" es uno de los ritos de culto a Mari o a otros númenes subterráneos
Lanzar piedras a una charca sagrada es también otro rito: en una que existe cerca del sitio donde, según tradiciones, apareció la Virgen de Ujue o su imagen, echan piedras las mujeres que desean tener hijos, como también lo hacen en otra que existe junto al castillo de Javier.
En otro tiempo, los romeros que iban a los santuarios de Urkiola, de Arantzazu, y de San Miguel de Aralar llevaban piedras y las colocaban en los muros de dichos templos.
La costumbre de depositar monedas en las cuevas como ofrenda dedicada al numen que en ellas habita, estaba muy difundida en tiempos anteriores al cristianismo. Monedas romanas han sido halladas en las cuevas de Isturitz, de Santimamiñe, de Sagastigorri, de Solacueva y de Cavairada, y monedas ibéricas en la de Usategi (Ataun).
En otros sitios se practica también algo parecido, aunque no precisamente en cuevas, sino al aire libre. Así, en la sierra de Aralar, cuando un pastor pierde una oveja, ofrece a San Miguel una limosna en dinero y la deposita encima de la peña llamada "Amabirjiña-arri", situada cerca del prado de Igaratza, junto al camino que sube de Amezketa a dicho paraje.
Programa de vidaMari quiere que sean respetadas las personas, prescribe la asistencia mutua y el cumplimiento de la palabra empeñada. Condena la mentira, el robo, el orgullo y la jactancia. Los delincuentes son castigados con la privación o pérdida de lo que ha sido objeto de la mentira, el robo, etc.
Ninguno debe penetrar en el albergue de este numen sin ser invitado o autorizado por él, ni apoderarse allí de algún objeto. Mari castiga también las faltas, enviando o causando inquietudes interiores a los delincuentes, apoderándose de algo que pertenece a los culpables.
Mari es el punto de convergencia de diversos temas míticos. Atendiendo a algunos de sus atributos, como el dominio de las fuerzas terrestres y de numerosos genios subterráneos y su identificación con muchos fenómenos y agentes telúricos, se le puede considerar como un símbolo de la madre Tierra.
Algunas de las cuevas donde aparece Mari: Muru, Aketegi, Anboto, Agamunda, Larrunarri, Putterri, Zaldiaran, Lezia, Otsibarre...
