CULTURA VASCA

Oveja

En la sima de Okina el genio o guardián de la misma aparece en figura de oveja, según cuentan en aquel pueblo. Un vecino de Albaina, por su parte, cuenta la siguiente leyenda:

Un pastor dormía en cierta ocasión a la sombra de unas hayas, mientras sus ovejas se dispersaban por el monte de Okina, costumbre bastante frecuente entre los de su oficio. Cuando empezó a anochecer, las ovejas se retiraron a un abrigo bajo roca, salvo unas pocas.

El pastor fue a buscar las que faltaban, dirigiéndose hacia el lado de donde le parecía que venía un sonido de cencerro. Llegado allí, continuaba oyendo el sonido, pero no veía sus ovejas.

Le parecía que el cencerro estaba debajo de sus pies. Avanzó un poco y cayó en el fondo de la sima de Okina. Allí estaban unas ovejas misteriosas cuyos cencerros sonaban como los de las ovejas del pastor. Este se apuró y se acordó de la Virgen de Arantzazu, a la que pidió que le protegiera. A la mañana siguiente se encontró debajo del campanario de Arantzazu.

De Okina se cuenta también que un joven de aquella localidad se dirigía a Arantzazu y que, al pasar cerca de la sima de aquel pueblo, vio al lado un cordero. Entonces dijo para sus adentros: "a mi regreso me vas a venir bien, si aún continúas ahí". Cuando, al cabo de unos días, volvía de Arantzazu, encontró al cordero en el mismo lugar, cerca de la sima. Trató de apoderarse de él, pero, al tocarlo con la mano, fue empujado con fuerza misteriosa hacia el interior de la cueva por el pequeño animal. No podía separarse de él. Invocó entonces a la Virgen de Arantzazu y al instante se sintió libre, mientras que el cordero desaparecía en el fondo del abismo.

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