CULTURA VASCA

La Tierra y su parentela

La Tierra, según muchas de leyendas de Euskal Herria, es la madre del Sol y de la Luna. También es considerada como un lugar inmenso, que sirve como morada para las almas de los difuntos, y la mayoría de los númenes y otros personajes míticos.

La Tierra posee la fuerza vital que es la base del reino vegetal y a través de los alimentos, y a veces por medio de magias o ruegos, da fuerza al cuerpo humano. Además, también ayuda a los animales a vivir, mediante los alimentos que les proporciona y a veces con ofrendas y sacrificios de reses.

La creencia de que la Tierra posee en sus entrañas tesoros está muy extendida. Muchas leyendas hablan de montes y cuevas en las que hay escondidos pellejos de buey llenos de oro, pero ninguna da datos sobre el lugar exacto en donde se encuentran guardados esos tesoros. Muchos campesinos han excavado sin encontrar nada en "Urrezuloko-Armurea" de Ataun, en las cuevas de Balzola, Putterri (Aralar) eta Iruaxpe (Goronaeta). Numerosas creencias hablan sobre los tesoros que tiene escondidos la Tierra, entre esas creencias, una cuenta que en Urbasa hay escondido un tesoro de oro (una campana, una devanadera o un arca), justo donde las ovejas pasan a diario. Casi a flor de Tierra, la pezuña de la oveja que pace encima, lo tocará y lo pondrá al descubierto en cualquier momento.

Pero la codicia de quienes desean hacerse ricos desenterrando tales tesoros, no logra sus designios. Se trata de un tabú cuyo acatamiento es obligado por el genio de la Tierra. A ese genio iban dirigidas muchas ofrendas y plegarias, la mayoría de las veces monedas, que eran depositadas en las entradas de las cuevas para recibir sus favores. Con ese culto estuvieron relacionados, al parecer, el origen de algunas ermitas erigidas en cuevas o algunas cuevas convertidas en ermitas.

eguzki

Hijas de la Tierra

El Sol y la Luna son divinidades femeninas, hijas de la Tierra. Y a su seno vuelven todos los días después de su recorrido por el cielo.

El Sol , además de sus influencias naturales (el calor y la luz) posee también, según creencias populares, otros poderes. Antes de amanecer o nada más amanecer, el Sol tiene el poder de mandar a los genios subterráneos a sus moradas; los brujos quedan inmovilizados si son sorprendidos por el Sol cuando aún están haciendo sus brujerías. También hay genios que pierden su poder sobre los hombres en cuanto un rayo de sol les alcanza. Cuenta una de esas leyendas, que un día, una lamia dejó su peine de oro en la entrada de la cueva. Un pastor lo cogió y lo llevó. La lamia le siguió, monte abajo, para recuperar su peine. Cuando casi le había alcanzado salieron los primeros rayos de sol y tocaron la ropa del pastor. Entonces la lamia le dijo: "eskerrak eman Eguzkiari" ("da gracias al Sol") y regresó a la cueva.

A la flor del cardo silvestre se le llama Eguzkilora y es considerada como símbolo solar. Se coloca en las puertas de entrada de muchas casas y caseríos y tiene casi todos los poderes místicos que posee el Sol: ahuyenta los malos espíritus, a los brujos y a cierta categoría de lamias. Impide además la entrada en casa de los espíritus que causan enfermedades, truenos y rayos.

ilargi

Uno de los días de la semana ha sido consagrado a la Luna: los viernes. Se llama ostiral, palabra que tiene un elemento común con Iragi, otro de los nombres con el que se conoce a la Luna.

Hay numerosas creencias que afirman que las fases lunares pueden tener influencias positivas o negativas en la siembra de plantas, la recolección, la poda y el corte de árboles, el esquileo o la matanza de animales.