CULTURA VASCA

Macho cabrío

Entre las leyendas relativas a genios, que aparecen en figura de macho cabrío, las más conocidas son las que aluden al Akelarren-leze "caverna de Akelarre", situada en Zugarramurdi. En el vestíbulo de este supuesto refugio de genios y de brujas se ve a cierta altura una abertura llamada jarleku , "cátedra", de donde, según se dice, emitía sus oráculos el diablo que se presentaba en figura de buco.

Tales creencias tuvieron amplia resonancia en Euskal Herria en los siglos XVI y XVII. Según las leyendas, en aquella época las brujas se reunían en Akelarre , "padro del buco", bajo la presidencia del diablo. Las brujas se trasladaban a este lugar en volandas en virtud de una untura que se daban y de la siguiente fórmula que decían: Sasi guztien gañetik eta odei guztien azpitik , "por encima de todas las zarzas y por debajo de todas las nubes". Pero en el cuadro Description et figure du sabbat des sorciers que figura en el libro Tableau de lInconstance... de Pierre de Lancre (París, 1612) se ve cómo llega una bruja montada en un macho cabrío, con dos niños que ella ha secuestrado.

En el mismo libro de Pierre de Lancre aparecen las declaraciones que hicieron, ante el juez, María de Aguerre, de trece años, y varios más, según los cuales, en Akelarre, el diablo en forma de buco sale de un voluminoso cántaro que se halla en el centro del campo.

Según los lugareños de Baigorri, un genio, en figura de macho cabrío, habita en algunas cavernas de aquella región. He aquí lo que le contó en Urepel Juan Monako del caserío Biurretabuxtan: En el monte Auza existe una caverna que contiene oro en su interior. Junto al oro se hallan una enorme serpiente y un macho cabrío. El cura de Martiene de Aldudes estuvo allí muchas veces y veía el oro, la serpiente y el macho cabrío. Por lo que, recitaba las oraciones de su libro al fin de ahuyentar la serpiente y el buco. Con las oraciones del cura la serpiente adelgazaba como una hebra, pero no huía.

El cura se introdujo en la cueva llevando sobre su pecho la hostia sagrada. Pero cuando empezaba a tocar el oro, la serpiente crecía y el cura no pudo coger el oro y salió de allí con las manos vacías, mientras oía estas palabras misteriosas que procedían del fondo de la caverna: "gracias a eso que llevas sobre le pecho; de lo contrario, aquí hubieras tenido que quedar". Desde entonces es común decir: Auza, han baduk gauza; baina neok ezin har , "Auza, allí hay cosas; pero nadie puede tomarlas".

Macho cabrio