Sanfermines
El 6 de julio, a las doce del mediodía, comienzan los Sanfermines con el chupinazo que se lanza desde el balcón del ayuntamiento. Los congregados en la plaza Consistorial se anudan al cuello el pañuelico rojo que no quitarán hasta que acaben las fiestas. Junto al pañuelico, las faldas o pantalones blancos y camisa blanca son el atuendo típico de las fiestas, sin olvidarse de la faja, también roja.
Según las crónicas de la época, ya en los siglos XIII y XIV se celebraban los Sanfermines . Hasta el siglo XVI se festejaba en octubre, coincidiendo con el día del santo (10 de octubre). Pero en otoño el tiempo no acompañaba y el ayuntamiento solicitó al obispo cambiar el día del santo a julio. Desde entonces se celebra el 7 de julio. Las fiestas nacieron, en el año 1591, con la unión de los festejos en honor al santo, las ferias mercantiles y las corridas de toros, junto al cambio de fecha.
Hemingway
Gracias al escritor estadounidense Ernest Hemingway los Sanfermines se hicieron conocidos en todo el mundo. Hemingway vino por primera vez a Pamplona-Iruña en 1923 y quedó fascinado con las fiestas. Regresaría a la capital navarra en otras ocho ocasiones. En su libro Fiesta (The Sun Also Rises) (1926) escribió en torno a los Sanfermines. Hoy en día miles de visitantes acuden desde muchos rincones del mundo a la capital navarra.
El ayuntamiento de Pamplona-Iruña realizó un homenaje en 1968 al premio novel de literatura, colocando un busto del escritor al lado de la plaza de toros.
Después de que Hemingway hiciese conocidos los Sanfermines, muchos personajes famosos acudieron a Pamplona-Iruña, como el director de cine Orson Welles, la actriz Ava Gardner y el escritor Arthur Miller, por ejemplo.
Encierros
Los grandes protagonistas de los Sanfermines son, sin duda, los toros. El encierro, las corridas de toros y el encierrillo se celebran todos los días. El que más expectación crea es el encierro, todas las mañanas los toros salen de los corrales de Santo Domingo y tras recorrer varias calles, llegan hasta la plaza de toros, donde por la tarde serán lidiados.
Desde finales del siglo XVII, los toros que serían lidiados, los llevaban por las calles de Pamplona-Iruña hasta los establos de la plaza de toros. Los jóvenes de la ciudad cogieron la costumbre de meterse en el recorrido y correr junto a los toros. En 1876, tras aceptarlo la comisión de fiestas, se legalizó el encierro.
El encierro se corre todos los días, a las ocho de la mañana. Antes de que salgan los toros los corredores cantan, tres veces, delante de la imagen del santo que está en la cuesta de Santo Domingo: "A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro, dándonos su bendición". A las ocho en punto se dispara el cohete y se abren las puertas del corralillo. Los toros corren cuesta arriba.
Muchos curiosos se congregan tras las vallas que delimitan el recorrido y los más valientes se atreven a correr delante de los toros. Seis toros y dos manadas de mansos recorren los 848,6 metros de recorrido que suele estar debidamente vallado. Desde la cuesta de Santo Domingo, pasando por la plaza Consistorial y Mercaderes, Estafeta y Telefónica son, entre otros, las calles por las que pasa el encierro antes de llegar a la plaza de toros.
El encierro suele ser peligroso, casi todos los días hay heridos y en alguna ocasión que otra, también ha muerto algún corredor. Hoy en día toman parte muchos corredores, lo que causa más peligro.
Cada tarde se celebra la corrida de toros y por las noches el encierrillo, los toros son trasladados desde los corralillos del Gas hasta los de Santo Domingo desde donde saldrán la mañana siguiente. Ese traslado se realiza en silencio y con poca luz.
"Pobre de mí"
En los Sanfermines conviven la tradición religiosa con otras costumbres paganas. Al igual que en los encierros, la calle es protagonista de la mayoría de los actos festivos. El programa festivo incluye todo tipo de actos, por ejemplo, danzas y deporte rural. La música inunda las calles pamplonesas, la que tocan las peñas y charangas, festivales de jotas o txistu, verbenas y conciertos de rock, actos para todo tipo de público.
La comparsa de gigantes, cabezudos, kilikis y zaldikos recorre todas las mañanas las calles de la ciudad, y no paran de animar la fiesta durante todo el día.
Los fuegos artificiales también atraen a mucho público cada noche. Los cohetes son lanzados desde el foso de la Ciudadela.
El primer acto religioso en honor al Santo son las Vísperas, que se cantan el 6 de julio en la capilla de San Fermín. Hasta hace algunos años, antes que las Vísperas se celebraba el Riau-riau: la corporación municipal iba desde el Ayuntamiento hasta la iglesia de San Lorenzo. Los jóvenes de la ciudad intentaban obstaculizar el paso mientras tocaba la banda de música, por lo que la celebración de este acto se suspendió.
El día de San Fermín la imagen del Santo recorre en procesión las calles del casco antiguo de Pamplona-Iruña.
El "Pobre de mí" pone fin a los Sanfermines. El 14 de julio, a las doce de la noche, los pamploneses y visitantes se reúnen, con velas encendidas en las manos, en la plaza Consistorial para despedir la fiesta hasta el año que viene cantando: "Pobre de mí, pobre de mí, que se han acabado las fiestas de San Fermín".
