LITERATURA VASCA

Esteban Urkiaga, "Lauaxeta" (1905-1937)

Lauaxeta

Estudios con los jesuitas

Esteban Urkiaga, "Lauaxeta" nació en Laukiz en 1905 y vivió en Mungia. Después de estudiar latín y retórica en el colegio de los jesuítas de Durango, realizó estudios de sacerdocio en Loiola y Oña, pero antes de celebrar su primera misa, dejó el convento. En Loiola aprendió a amar al euskera y a la literatura junto al profesor vascófilo padre Estefanía y con sus amigos de la Academia Vasca, Zaitegi e Ibinagabeitia, entre otros. Durante aquella época, realizó traducciones de clásicos del latín.

Periodista en el diario Euzkadi

Tras dejar el convento, comenzó a trabajar en el diario nacionlista Euzkadi. En los inicios, fue colaborador de Orixe, y desde que éste se marchó a Orexa a escribir el poema Euskaldunak, responsable de la página en euskara. Escribía diariamente crónicas acerca de la vida de la época.

Comprometido en la literatura, en impulsar la cultura y en la política

Conocía muy bien las tendencias de la literatura europea, pronunciaba mítines, tomaba parte en actos culturales y programas de radio, enseñaba euskara, impulsó la recopilación de canciones populares, ayudaba a los poetas jóvenes. En una palabra, Lauaxeta trabajó incansablemente en favor del euskara y de Euskal Herria.

Se lo llevó la maldita guerra

Cuando surgió el Levantamiento de Franco en España, dejó todos sus quehaceres y se alistó en en Ejército Vasco. Como comandante trabajó en la organización de las milicias y en la actividad propagandística. Publicó la revista Gudari y el diario en euskara Eguna.

Sumido en aquellas tareas, se encargó de ayudar a un periodista francés que quería hacer algunas fotografías tras el bombardeo de Gernika. Lauaxeta fue apresado por los fascistas y llevado a Gasteiz. Le aplicaron la pena de muerte y fue fusilado. Escribió unas palabras conmovedoras mientras esperaba la muerte.

Poeta brillante

Ganó el primer premio en el I Día de la Poesía en 1930 con el poema Maitale kutuna. Al año siguiente publicó su primer libro de poemas: Bide barrijak, renovando incluso la estética. Quería expresar en euskara la modernidad europea, renovar la temática y el lenguaje: amor, existencialismo, muerte. Surgieron discusiones entre los vascófilos por su libro, debido a las ideas modernas que planteaba en él.

En su segundo libro Arrats beran (1935) cultivó la poesía popular: baladas, romances, cantos festivos. Fusionó la poesía folclórica y el simbolismo con un estilo renovado: música, metáforas, colores y sensaciones, con los que expresaba el paso del tiempo.

Lauaxeta-Antton Valverde

Disco de Antton Valverde basado en los poemas de Lauaxeta

Tiene un estilo difícil, excesivamente purista, pero además dificultaba su poesía utilizando sugerencias y ocultando la esencia. Utilizaba todo tipo de elementos, diferentes dialectos, arcaismos, localismos, etc. También escribió teatro: Asarre aldija, Epaiya, escritos humorísticos. Balbeak, Iru gudari son traducciones. También cultivó la redacción de cuentos: Iluntzeko izarra, El fusil del abuelo, Campa de guztiz ederra, en los que describía el ambiente en la época de la guerra. Era partidario de la construcción de una nación vasca de forma pacífica y a través de la cultura, a menudo escribió sobre la necesidad de defender la justicia por la fuerza de la razón. Quería una Euskadi formada y culta, decía que había que instruir a la población, que no aceptaba nacionalistas incultos.

Agur Euzkadi!

Agur, Euzkadi, Jaunak naroa
Aberri eder argira.
Neure negarrak jarion neuzan
zeure mendiai begira.

Adios, Euzkadi, Dios me lleva consigo a la brillante y hermosa patria.
Lloraban mis ojos al ver tus montañas.

 

Euzko basterrak

Eder yatazan euzko basterrak,
eder itxaso zabala;
baña oraintxe ederrago yat
eriotz orren itzala.

Hermosos se yerguen los rincones de Euskal Herria, el vasto y hermoso mar;
pero más hermosa es ahora la sombra de esa muerte.

 

El punto de vista de Koldo Izagirre

«Al parecer, Lauaxeta trató de buscar la inspiración en pro de la construcción nacional. Sin ser poeta o sin tener la vocación, no sólo comprendió la mecánica de la poética sino que captó y divulgó su belleza. La poesía lo contagió y así se nos muestra, por suerte, un Lauaxeta contradictorio: a pesar de no superar completamente el catolicismo provinciano, es amante de la sensualidad mística, hedonista que aborrece el submundo de la ciudad, nacionalista que suspirando "Estoy enfermo", melancólico por la vida, clama "¡A la mar!"... es sabiniano y ama a Baudelaire. Lauaxeta no es un mediocre que quiere crecer a la sombra del nacionalismo, inició la lucha contra el amateurismo».