Teorías sobre el origen del euskara
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Incluso hoy en día, la lengua vasca es un enigma lingüístico e histórico sin resolver. El euskara, la lengua de los vascos, es inclasificable, se desconocen sus raíces, no hay grupos semánticos en donde englobarlo, y no tiene rasgos comunes con ninguna otra lengua. Es el patrimonio de todos los vascos y su seña de identidad cultural más marcada. Un tesoro. Conservada por el pueblo vasco de generación en generación, perseguida muchas veces, conoce hoy su máximo esplendor. Habituarse a sus peculiaridades, a las diversas formas de hablarlo y de conocerlo es preservar ese tesoro.
Según los lingüistas, el euskara no está emparentado con ninguna otra lengua actual o histórica.
Desde el siglo XVI, muchas han sido las preguntas que se han formulado sobre su origen geográfico y genético, y muchas han sido también las respuestas. La lengua vasca es la única que no tiene un origen indoeuropeo y esto ha llevado a que muchos eruditos y escritores la hayan estudiado y comparado con otras lenguas en busca de alguna filiación o parentesco.
A lo largo del tiempo se han elaborado distintas suposiciones y teorías, en algunos casos contradictorias, que posteriormente los estudios lingüísticos más rigurosos y científicos han rechazado.
Diversas teorías sobre el origen del euskara
Las líneas de trabajo seguidas por los vascólogos han consistido en buscar la filiación de la lengua vasca con otras lenguas, entre ellas las africanas (berebere, guanche, somalí, egipcia...), caucásicas (georgiano, ruso...), lenguas muertas, etcétera.
Tras la comparación del euskara con decenas de lenguas, los resultados obtenidos no prueban un parentesco fehaciente, por lo que su procedencia sigue siendo desconocida.
Para algunos estudiosos, la incógnita del origen del euskara está ligada a la del origen de los vascos, ya que algunas de las palabras nos remiten a la edad de piedra. Aitz-kora (hacha), aitz-lur (azada) o aiztoa (cuchillo) poseen la raíz aitz (roca) y, supuestamente, derivan de una época en la que estos instrumentos se hacían de piedra.
Lenguas preindoeuropeas mediterráneas
La teoría que plantea la procedencia del euskara de las lenguas preindoeuropeas se formuló en torno a 1920 y 1950, a partir del estudio de toponímicos europeos y del descubrimiento de las raíces eusquéricas que muchos de ellos poseían.
Se apoya en la idea de la existencia de un sustrato común en las lenguas preindoeuropeas y plantea que el euskara sería la superviviente de una serie de lenguas de la cuenca mediterránea.
Esta teoría se debe al lingüista Francesco Ribezzo, quien analizó los topónimos y antropónimos de los textos clásicos griegos y encontró ciertas similitudes con las lenguas preindoeuropeas. A partir de ahí desarrolló su teoría. Según él, con anterioridad a las lenguas indoeuropeas existía una lengua principal de la que derivaron otras, entre ellas el euskara.
Sin embargo, aunque es cierto que entre la lengua vasca y las mediterráneas hay elementos en común, se trata de simples similitudes propiciadas por la cercanía geográfica.
El vasco-iberismo
La teoría del vasco-iberismo mantiene que el euskara es el único rastro que dejaron las lenguas que se hablaban en la Península Ibérica. Se apoya en la hipótesis de que el euskara y el idioma ibérico eran uno solo. El impulsor de esta teoría fue Lucio Marino Sículo. Tras él, diversos lingüistas y escritores mostraron su aceptación respecto al vasco-iberismo: Garibay, Poza, Oihenart, Astarloa, Larramendi, Humboldt, Schuchardt...
El lingüista Humboldt explicó la toponimia clásica de Hispania haciendo uso del euskara. También la utilizó para traducir inscripciones ibéricas. Aunque en un principio parecía que la base de dicha teoría era válida, tras analizar los casos en los que existe correspondencia entre términos íberos y vascos se comprobó que no podía justificar suficientemente un parentesco genético. Es decir, no era posible explicar el origen de la toponimia de Hispania mediante la lengua vasca.
Las lenguas africanas
Algunos investigadores descubrieron que determinadas lenguas de África guardaban cierta relación con el euskara, lo que promovió su estudio en busca de nuevas claves. Entre los lingüistas partidarios de la teoría del vasco-africanismo se encuentran Schuchardt y Mukarovsky. El primero, además de la relación con el iberio, estudió el posible parentesco con lenguas de la familia camítica del norte de África. Para Mukarovsky, el euskara provenía de las lenguas bereberes. Se basaba en que existía entre ambos idiomas similitudes fonológicas; es decir, que las dos lenguas tenían sonidos iguales.
Nadie niega las similitudes léxicas entre el berebere y el euskara, pero no son suficientes para mantener que su origen sea común, ya que no poseen una sintaxis, ni una morfología ni una gramática similar. Según apuntan los filólogos históricos, las semejanzas pueden explicarse por el asentamiento en tierra vasca de pueblos nómadas de origen camítico, quedando como testimonio de su existencia determinados vocablos. De esta misma forma se podría explicar la presencia en el euskara de palabras bereberes, guanches, somalíes, etíopes o del egipcio antiguo.
Las lenguas del Cáucaso
Los defensores más acérrimos del origen caucásico del euskara fueron los rusos y los georgianos. Pero no han sido los únicos, ya que lingüistas de otros países también apoyaron esta teoría. Entre ellos, Garibay, quien afirmó que entre las lenguas caucásicas y la vasca existían varias similitudes referidas a la toponimia, como por ejemplo: Aralar / Ararat. Otros, como Bouda, Vogt y Klimov, encontraron parecidos en el léxico. Por el contrario, Koldo Mitxelena apuntó que no existía similitud alguna, por lo menos en lo que al léxico se refería. De ahí que quienes apoyaban la teoría caucásica se vieran obligados a demostrar sus hipótesis analizando la morfología.
El lingüista René Lafon halló cerca de 35 correspondencias entre el euskara y las lenguas caucásicas, lo que venía a decir que tenían la misma estructura. Pero una vez más Koldo Mitxelena negó todas las similitudes, manteniendo que en el Cáucaso existen entre treinta y cuarenta lenguas diferentes que se dividen en dos grupos: las del sur y las del norte. Estos dos grupos se dividen, a su vez, en subgrupos: las lenguas del este, centro y oeste. En resumen, existen infinidad de palabras en todas las lenguas del Cáucaso y, difícilmente, podría afirmarse que haya alguna similitud entre un grupo de cuarenta lenguas y el euskara.
Sin embargo, tras efectuar ciertos análisis, Mitxelena pudo comprobar que sí existía cierto parecido entre ellas, como, por ejemplo, en el uso del caso ergativo (nork), la pluralidad en la persona de los verbos y ciertas palabras del mundo de la agricultura y la ganadería.
Por esta razón se tiende a emparentar al euskara con las lenguas caucásicas, en concreto con el georgiano, dado que poseen semejanzas sintácticas, morfológicas y gramaticales.
El protovasco y las glosas
Las primeras palabras escritas en euskara son las encontradas en las estelas funerarias vascoaquitanas y pirenaicas de la época romana (siglo I). Podría tratarse de nombres de dioses y diosas: sembe > seme (hijo), anderex > andere (señora), cison > gizon (hombre), nescato > neskato (muchacha)... Aunque en la actualidad se corresponde con nombres comunes en nuestro vocabulario.
El euskara que hoy en día conocemos no es el mismo que el de tiempos lejanos. Por ello, se ha acuñado la palabra protovasco con el fin de denominar la lengua vasca de la antigüedad.
Las frases escritas de mayor antigüedad encontradas hasta el momento se encuentran en las Glosas Emilianenses.
Las glosas eran anotaciones que los monjes copistas escribían para la compresión de los textos en latín, es decir, comentarios de las partes más difíciles. Estas glosas se hallaron en un manuscrito del siglo X perteneciente al Monasterio de San Millán de la Cogolla (La Rioja). Las dos glosas vascas son guec ajutuezdugu (nosotros no tenemos ayuda) y jzioqui dugu (hemos encendido).
Las inscripciones de Andero
El año 1993 encontraron un mosaico entre los restos de un pueblecito llamado Andelo, que tenía inscritas estas cuatro palabras: "Likine abulor'auna ekien bilbiliar's". Según el profesor Javier de Velaza sería el texto más antiguo escrito en euskera o protoeuskera.
