Evolución del euskara
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El primer contacto del euskara con una lengua foránea se remonta al primer milenio antes de Cristo. La presencia celta se encuentra en la toponimia alavesa y del sur de Navarra y en la raíz de algunas palabras. No obstante, la influencia de las lenguas prerromanas ha sido escasa.
Evolución del euskara
Hacia el siglo V d.C. se produce la llegada de los romanos por el valle del Ebro y con ella tienen lugar los primeros asentamientos urbanos. Sin embargo, la romanización no se produjo del mismo modo en todos los lugares. Las zonas más romanizadas fueron las del sur de Navarra y Álava así como las del norte de Aquitania. Pero en el litoral de Bizkaia y Gipuzkoa la colonización fue muy escasa o nula.
En aquellos territorios con menor presencia romana la población sólo usaba el latín cuando le era imprescindible, especialmente en el comercio, la iglesia y el lenguaje escrito, manteniendo en el resto de las situaciones la lengua autóctona.
Así, mientras la lengua de los romanos se utilizaba en el comercio o en la Administración, el euskara consiguió mantener su protagonismo en los cartularios de los monasterios, las leyes, la toponimia, etcétera.
Euskara y latín convivieron durante años influenciándose mutuamente. El latín dejó su huella en la evolución del euskara, y éste en el desarrollo del latín vulgar y de las lenguas romances.
Según el lingüista Koldo Mitxelena, el euskara recibió los préstamos del latín muy tempranamente. Sin embargo, es muy difícil concretar cuándo, debido a que no existe ningún texto escrito hasta el siglo XVI, por lo que hasta entonces sólo debemos fundamentarnos en la lengua oral.
Fonética
El influjo del latín en el euskara se produjo principalmente en el léxico, con la incorporación de nuevas palabras.
Los préstamos más antiguos del latín se adaptaron a la fonética vasca y evolucionaron hacia una pronunciación eusquérica dando lugar a las formas que conocemos actualmente.
Algunas de las características de la evolución fonética son:
- Se mantuvieron las vocales i
y u:
cepulla (cebolla) > kipula, piper > (pimiento) piper
- Se mantuvieron las consonantes k
y g delante de vocal:
pacem (paz) > bake; angellu (suelo) > angelu,
- Las consonantes latinas c
y t se hicieron sonoras: (c
> g; t > d):
causam (cosa) > gauza; tempora (tiempo) > denbora
- La consonante s
silbante del latín pasó a ser z en euskara:
ceresea (cereza) > gerezi; caelum (cielo) > zeru
Toponimia y antroponimia
La onomástica nos ofrece una información valiosísima sobre la historia de un pueblo. El estudio de la toponimia (nombres comunes de lugar) y la antroponimia (nombres propios de persona) de Euskadi recoge el paso y proximidad de otros pueblos en nuestra región. El análisis toponímico de las provincias limítrofes muestra, a su vez, la proximidad y presencia de la lengua vasca en zonas de Burgos, Cantabria y La Rioja.
La toponimia alavesa nos indica la presencia de una población celtibera Veleia, Suessatio, Tullonium (Alegría-Dulantzi), Alba (San Román de San Millán-Albeniz).
El sur de Álava y Navarra junto con el borde aquitano albergan el mayor número de topónimos latinos. Muchos de ellos se han ido transformando por influencia del euskara y otros de raíz eusquérica se han latinizado. Algunas ciudades vascas recibieron una doble nomenclatura, en latín y en euskara, como Iruñea-Pompaelo.
El euskara también influyó en el latín vulgar y en el desarrollo del romance, tal y como podemos comprobar en estos puntos:
- La introducción de la r como fonema ápico-alveolar vibrante múltiple /rr/.
- El sonido de la b y de la v se mezclaron dando lugar a un solo fonema /b/.
- La consonante f en principio de palabra fue aspirada, transformándose posteriormente en una h muda.
- Los sonidos z y s se convirtieron en /tz/ y /ts/.
- Por influencia del euskara, las lenguas romances cercanas tienen cinco vocales, excepto el francés. El latín clásico poseía diez, pero la convivencia con el idioma vasco hizo que estas fuesen desapareciendo del latín vulgar, del que derivarían el romance y el castellano.
Morfosintaxis
La lengua latina y posteriormente las lenguas romances dejaron su huella en la estructura gramatical del euskara, pero es precisamente en la morfosintaxis donde la lengua vasca ha mantenido en gran medida sus características propias.
- El latín y la lengua vasca hacen uso de las desinencias, marcas de caso (nominativo, acusativo, dativo...). La gran diferencia es que el latín es un idioma acusativo, donde la marca del sujeto tiene siempre el mismo caso (nominativo) mientras que el euskara es un idioma ergativo (único en Europa). La marca del sujeto es ergativo para los verbos transitivos y absolutivo para los intransitivos. Por otra parte, en la lengua vasca además de singular y plural (como en latín) existe el indeterminado (mugagabea).
- Una característica del euskara es que no tiene marca de
género, exceptuando algún que otro caso en nombres
comunes de persona:
alargun > alarguntsa, jainko > jainkosa, deabru > deabrusa, abade > abadesa.
En estas raras excepciones es notoria la influencia del latín vulgar y romance. - Préstamo de -tu /-du (ante nasal) proveniente del participio pasado del latín -tum. En euskara esta terminación se identifica con la forma de infinitivo, aunque también puede funcionar como adjetivo verbal. Por analogía el uso de -tu se extendió a otras raíces verbales propias del euskara. Las formas de infinitivo de los verbos antiguos acababan en n o i (izan, esan, joan, etorri, ibili...).
- En lo que se refiere a los pronombres personales, el euskara utiliza el sistema de demostrativos para referirse a la tercera persona de singular (hura) y plural (haiek). En segunda persona existe un tratamiento de familiaridad (hi) que da lugar a una forma de hablar hika, exclusiva del ámbito familiar o de amistad. Por último, existen los pronombres personales que tienen una forma enfática o intensiva ni (yo) neu, nerau, nihaur.
- En cuanto a los demostrativos, tanto en el euskara como en el
latín hay tres grados: (hau, hori, hura)
En euskara tienen una forma intensiva hau > hauxe, hori > horixe... - Las lenguas ergativas no suelen presentar una forma pasiva. Así la forma pasiva del euskara se deriva del latín. La expresión "así será", en euskara se dice hala izango da.
Léxico
Cuando dos idiomas conviven, las influencias mutuas suelen ser notorias en muchos aspectos, pero es en el léxico donde primero se produce este efecto. El euskara durante años ha ido adoptando palabras, primero de los idiomas célticos y del latín culto, y posteriormente, del latín vulgar y de las lenguas romances (del francés en el norte y del castellano en el sur).
Es difícil distinguir las palabras que derivan del latín y las que lo hacen de las lenguas neolatinas. Entre los préstamos tomados del primero se diferencian dos grupos: los préstamos arcaicos y los tardíos. Los arcaicos son los más antiguos y han sufrido muchos cambios, ya que una vez que el euskara los hizo suyos, se han transformado notablemente.
Algunas de las palabras correspondientes a las antiguas donaciones del latín son pacem > pake (paz), regem > errege (rey). Muchas de ellas se remontan a una forma flexiva acorde con el acusativo latino (generalmente terminan en -m en singular y en -s en plural), que es el /casus unicum/ del románico tardío. Este caso también lo vemos reflejado en las lenguas romances.
Ciertos préstamos tardíos del latín vulgar o del romance como caelum (latín) > çelu (romance) > zeru (cielo); cova > koba (cueva); callis (latín) > calle (romance) > kale (calle), se han mantenido más próximos a su forma original, y no han presentado tantas variaciones.
Algunas de las palabras de origen latino tienen sinónimos de raíz euskerica, que actualmente se mantienen y representan un enriquecimiento de nuestro lenguaje.
| Latín | Derivación al euskara | Origen eusquérico |
|---|---|---|
| Caelum | Zeru | Oste |
| Cova | Koba | Leize, haitzulo |
| Saecula | Sekula | Inoz |
El dialecto vizcaíno cuenta con el mayor número de palabras de origen latino. Como apreciamos con algunos días de la semana: sabbattum (latín) > zapatua (vizcaíno) = larunbata, dominicus (latín) > domeka (vizcaíno) = igandea.
