Euskaltzaindia
- TEST: ¿Verdadero o falso?
- EXTRA: Primera época (1919-1936)
- BIBLIO: Bibliografia (4)
Los miembros de Euskaltzaindia en 1928
Creación de Euskaltzaindia
La Academia de la Lengua Vasca, Euskaltzaindia, fue creada en los tiempos del Resurgimiento Vasco 1876-1936). La decisión fue tomada en el primer Congreso de la Sociedad de Estudios Vascos celebrado en Oñati.
Durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX. Algunos vascófilos y asociaciones ciudadanas habían propuesto la creación de una entidad de esa naturaleza, entre otros, Ulibarri en 1832, o Abadia y Duvoisin en 1862. Las instituciones públicas de los territorios históricos con la colaboración de investigadores extranjeros (Bonaparte, Van Eys, etc.) y del país (Campión, Azkue, etc.) y de asociaciones de apoyo a la lengua, crearon la Academia de la Lengua Vasca.
Aunque el propósito nació en 1918 en la Diputación de Bizkaia, la constitución jurídica de la entidad y la aprobación de los estatutos por parte de las diputaciones se produjo en octubre de 1919. Un año más tarde fue creada la revista Euskera que es el boletín oficial de la entidad.
De acuerdo con los estatutos fundacionales (1920) los objetivos de la Academia son básicamente dos: investigar la lengua y protegerla. De ahí surgen las dos secciones en las que se divide la entidad: la Sección de Investigación (Iker) y la Sección de Tutela (Jagon).
Organización interna
La Junta de Gobierno está constituida por el presidente, el vicepresidente, el secretario y el tesorero además de los presidentes de las dos secciones. De acuerdo con los estatutos, los académicos de número son 24 y la cantidad de académicos correspondientes no tiene límite fijo. Los académicos de número tienen voz y voto para elegir nuevos miembros y para tomar decisiones en la Asamblea Plenaria. Los miembros correspondientes pueden participar en las comisiones de trabajo.
Los plenos se celebran mensualmente como mínimo. El ámbito territorial de la Academia abarca todo el espacio geográfico en el que se usa la lengua, su sede principal está en Bilbao y tiene delegaciones en Donostia, Gasteiz, Pamplona y Baiona.
Historia
En los años anteriores a la Guerra de 1936 (1919-1936), Euskaltzaindia acordó crear un euskera literario común. Las investigaciones realizadas por Azkue (Morfología vasca, 1923-1934) y las encuestas fechas a los hablantes aportaron un conocimiento profundo de la lengua.
Durante la guerra y la posguerra se produjo un retroceso hasta que, a comienzos de la década de 1950, Azkue reanudó las tareas de la Academia prácticamente en solitario. Se actualizaron los estatutos (1954), y se eligieron nuevos académicos de número.
La década posterior (1956-1968) trajo nuevos procedimientos de trabajo: una generación joven, la introducción del euskera en la enseñanza de las ikastolas, el resurgir de la prensa en euskera, la alfabetización en euskera, etc.
La sociedad demandaba el incremento de la expresión escrita, a lo cual trató de responder el Congreso de Arantzazu (1968). De esta asamblea salieron normas más sistemáticas para la unificación de la lengua escrita. Aunque estas normas produjeron polémica (1968-1976), tuvieron aceptación social en la enseñanza, las comunicaciones y la administración pública.
Los participantes en el Congreso de Arantzazu
Los presidentes de la Academia han sido: R. M. Azkue (1919-1951), I. M. Etxaide (1952-1962), J. M. Lojendio (1963-1964), M. Lekuona (1967-1970), L. Villasante (1970-1988), J. Haritschelhar (1989-2004) y A. Urrutia (2005- ).
Hoy en día Euskaltzaindia trabaja con una estructura interna más compleja y con una red de colaboradores más amplia que antaño, tratando de modernizar el euskera y de lograr un conocimiento más profundo de la lengua.
Los proyectos actuales
Las actividades de la Academia se desarrollan por proyectos. A cada uno de ellos se le asigna una dirección tanto técnica como institucional. La dirección institucional la ostentan los académicos de número, mientras que la dirección técnica puede recaer tanto en académicos como en especialistas.
Se distinguen seis comisiones de trabajo. La comisión de Lexicografía se ocupa del Diccionario General Vasco (descriptivo) y del Diccionario Normativo.

Un tomo del Diccionario General Vasco con el emblema de Euskaltzaindia en la portada
La comisión de Gramática desarrolla la Gramática de la Academia. La comisión del Atlas Lingüístico ha realizado una encuesta dialectológica en 145 poblaciones. La comisión de Onomástica recopila documentos históricos y realiza trabajo de campo, con la finalidad de aportar datos para la normalización de los nombres propios. La comisión de Literatura recopila materiales de literatura popular e investiga materiales de la literatura culta. También está elaborando un diccionario de Literatura. Por fin, la subcomisión de habla se ocupa de investigaciones fonológicas y de asuntos relacionados con los problemas de la expresión oral en la sociedad actual.

Una antología de grabaciones realizadas para elaborar el Atlas Lingüístico
Las propuestas que se elaboran en las comisiones de trabajo pasan al pleno para su aprobación, tras lo cual se convierten en normas. Por otra parte, la Academia organiza actos y jornadas de trabajo continuamente.
Posguerra (1950-1968)
Federiko Krutwig
La guerra de 1936 causó un daño tremendo a la cultura vasca y al euskera. Muchas cosas debieron comenzar de cero con enorme esfuerzo. La unificación del euskera sufrió también el mismo descalabro. Federiko Krutwig fue quien volvió a plantear el tema, proponiendo precisamente una de las soluciones que habían descartado Campión y Bruzain: proponía utilizar el labortano clásico, porque era el dialecto con mejor tradición literaria.
Un grupo de escritores reunido en Baiona en 1964 decidió avanzar en la unificación definiendo reglas concretas y celebró una segunda reunión en Ermua con el mismo fin.
El Congreso de Arantzazu (1968)
Koldo Mitxelena
En 1968, coincidiendo con el 50 aniversario de la fundación de la Academia, Gabriel Aresti pidió que se celebraran unas jornadas para resolver la cuestión del euskera unificado que seguía sin solución. La solicitud fue tomada en consideración y se nombró una comisión al efecto presidida por Koldo Mitxelena. Este redactó un informe que se debatió en un Congreso celebrado en Arantzazu. La recomendación que se recogía en tal informe proponía basarse en los dialectos centrales y llevar a cabo un proceso gradual comenzando por los aspectos más superficiales y más fáciles de decidir para ir profundizando en temas más complejos, así se comenzaría por la ortografía, para continuar con el vocabulario y más adelante con la morfología y la sintaxis.
