Los sofistas y Sócrates
Los maestros ambulantes
Sofista procede de la palabra griega sophos, que significa ‘sabiduría, maestría o experiencia’ en un campo concreto del conocimiento. Los sofistas eran una especie de maestros ambulantes que divulgaban sus enseñanzas frecuentemente a cambio de dinero.
Especialistas en el debate de ideas y preocupados por la definición del significado de palabras y conceptos, partían de una crítica de los valores tradicionales, como el bien, la justicia, la verdad, la ley, la belleza, etcétera, que consideraban relativos.
Los sofistas empleaban un método basado en los siguientes presupuestos:
- La formación del individuo ha de abarcarlo todo e integrar todos los conocimientos.
- El conocimiento es un proceso que cambia y avanza con el tiempo.
- El conocimiento tiene un carácter relativo, ya que está fundamentado en la sensación y ésta nunca puede expresarse en juicios concretos, sino, a lo sumo, en las distintas opiniones de los hombres.
- La validez del conocimiento es dudosa.
En el siglo V a.C., el escenario de la filosofía se traslada desde las colonias griegas de Asia Menor a la ciudad de Atenas, en la imagen la Acrópolis, donde se desarrolla un nuevo tipo de organización política, la democracia.
Los principales sofistas
- Protágoras de Abdera (480- 411 a. C. aproximadamente). Resumió el escepticismo con respecto al conocimiento humano con la siguiente frase, citada por Platón: «El hombre es la medida de todas las cosas».
- Gorgias (485-380 a. C. aproximadamente). Nació en Leontinos (Sicilia) y vivió en Atenas y en otras ciudades griegas. Su escepticismo fue más allá que el de Protágoras al afirmar que la realidad, aunque existiera, sería inaprehensible para el hombre, y aun cuando fuera comprensible, no podría ser comunicada ni explicada a los demás. Le interesaba mucho el arte de la retórica.
- Hipias de Elis. Enseñó que «la ley es el tirano de los hombres y les fuerza a muchas cosas en contra de la naturaleza» y se interesó por la «ciencia de la sociedad».
- Pródico de Ceos (nacido hacia el 460 a. C.). Interesado por el lenguaje y los significados.
- Antifón (480-411a. C.). Se ocupó de determinar el sentido de las leyes y subrayó la importancia de la educación.
Otros sofistas importantes fueron Critias,Trasímaco y Caliclés.
Sócrates
Pese a que no dejó escrito ningún texto, Sócrates (470-399 a.C.) es un personaje central en la cultura europea. Nació en Atenas, hijo de un escultor y de una comadrona. Seguramente recibió las enseñanzas de los sofistas en las plazas atenienses, en una época inestable marcada por la guerra del Peloponeso (431-403) y la dictadura de los Treinta Tiranos (404).
En el año 399, pese a que la democracia ya se había restaurado en Atenas (403), Sócrates fue acusado por tres ciudadanos de tres delitos:
- No respetar a los dioses de la ciudad.
- Introducir nuevos dioses.
- Corromper a la juventud.
Fue condenado a muerte. Platón describe sus últimos momentos en tres de sus diálogos: Apología, Critón y Fedón. Su figura se conoce además por textos de Jenofonte y Aristófanes, que describen un personaje distinto al de Platón.
El método socrático
Partiendo de la inscripción del oráculo de Delfos que rezaba «Conócete a ti mismo», Sócrates destaca, como los sofistas, el aspecto subjetivo de la reflexión filosófica, en la que emplea dos instrumentos:
- El razonamiento inductivo.
- Las definiciones universales.
El procedimiento utilizado es la pregunta, el «qué es», que configura el fundamento de la ciencia. Pero en su forma de preguntar lo que hace Sócrates es examinar lo que cree saber su interlocutor mediante:
- La ironía, que consiste en llevar a quien habla la ignorancia que se oculta en su supuesto saber. Sócrates, que «sólo sabe que nada sabe», utiliza su no-saber para avanzar en el conocimiento.
- La mayéutica, o arte de dar a luz, que completa el proceso irónico al conducir al descubrimiento de la verdad a través de una serie de preguntas encaminadas a ello. De esta manera, la mente humana engendra el concepto, que constituye el momento esencial del saber.
La ética de Sócrates
La finalidad de la ironía y la mayéutica no era otra que la educación del hombre en la búsqueda del bien, identificado en la ciudad con el bien colectivo, la justicia. Conocer el bien es lo mismo que hacer el bien. Esa búsqueda del conocimiento del bien constituye un ejercicio continuo que se define como virtud o excelencia (areté).
El obrar bien es el principio del placer y la felicidad, puesto que nadie obra a sabiendas contra su propio provecho. Esta ética que parte de la intimidad del hombre adquiere una dimensión colectiva al aceptar cada ser humano la verdad en la que se sustenta la comunidad a la que pertenece y que se manifiesta en las leyes. Ello explica el acatamiento, por parte de Sócrates, de la ley que le condena a muerte, pues es preferible «sufrir la injusticia que cometerla».
La «era de Pericles»
Busto de Sócrates.
El apogeo de los sofistas coincide con la denominada «era de Pericles», a mediados del siglo V a. C., en la que el nuevo aire de libertad inspirado por la democracia ateniense despertó un afán de cultura y formación acorde con el florecimiento del arte y la literatura.
«Si entre nosotros hay quien destaque, aunque sólo sea un poco, por hacernos progresar en la virtud, debemos estar contentos. Precisamente creo ser uno de ellos y me considero por encima de todos los demás, capaz de ayudar a cualquiera a convertirse en un hombre de bien. Creo además que merezco el salario que pido, e incluso mayor, si es que el discípulo está de acuerdo.»
Protágoras , citado por Platón.
La mayéutica
«Mi arte de hacer dar a luz se parece a estas parteras, pero se diferencia en que yo asisto a los hombres y no a las mujeres, y en que examino las almas, pero no los cuerpos. Ahora bien, lo más grande que hay en mi arte es la capacidad de poner a prueba si lo que engendra el pensamiento del joven es algo imaginario y falso o genuino y verdadero.»
Sócrates, citado por Teeteto.
Las escuelas socráticas
Entre los seguidores de Sócrates destacaron personajes como:
Jenofonte (historiador) y Esquines de Esfeto; y las siguientes escuelas:
Cirenaica, en la ciudad norteafricana de Cirene, con Aristipo (435-355 a.C. ), Teodoro y Hegesias.
Megárica, con Euclides de Megara, Estilpón y Fedón.
Cínica, representada por Antístenes (436-366 a. C.) Aristipo y Diógenes de Synope (413-327 a. C.).
