FILOSOFÍA

Aristóteles. La pasión de saber

Frente al idealismo de Platón. Aristóteles vuelve su mirada hacia todo aquello que le rodea, intentando explicar el mundo sin separar las ideas de su materialidad, y entendiendo que el ser de las cosas consiste precisamente en su continuo dejar de ser, en su permanente transformación. Con él, la filosofía se extiende a todos los campos del saber, y sus descubrimientos e ideas han influido más que los de ningún otro autor en toda la historia del pensamiento.

Una obra ingente

Aristóteles nació en Estagira en el año 384 a. C., y a los diecisiete años fue enviado a Atenas, donde fue alumno de la Academia platónica (ver t3). En el año 342 aceptó la invitación de Filipo, rey de Macedonia, para ocuparse de la educación de su hijo, Alejandro Magno. En el 334 volvió a Atenas, donde fundó el Liceo. A la muerte de Alejandro, en el 323, fue acusado de impiedad y tuvo que abandonar Atenas y refugiarse en Calcis, donde murió en el año 323.

Nos han llegado muchos textos escritos de Aristóteles, constituidos sobre todo por notas que tomaba para discutir con sus discípulos. Estos textos, que tratan materias como la biología, la física, la política, la poesía, la retórica, el teatro, la lógica y la ética, pueden dividirse en cinco grupos de libros:

  • La lógica, u Organon, instrumento intelectual que sirve para manejar el pensamiento.
  • La naturaleza, fruto de las observaciones sobre el mundo animal y los fenómenos celestes.
  • Ética y política, es decir, sobre el comportamiento humano, individual o colectivo.
  • Teoría del arte, desarrollada en Poética y Retórica.
  • Metafísica o filosofía primera, referida al ser y compuesta por un conjunto de escritos breves redactados en diferentes épocas.

Busto de Aristoteles, Palazzo Spada, Roma

Ética y política

En el análisis del comportamiento humano, Aristóteles parte de la afirmación de que el bien es una tendencia natural del hombre. Para alcanzar ese bien, identificado con la felicidad o eudaimonia (vivir bien), que es un bien en sí mismo al que todos los seres humanos aspiran, es necesario que el hombre cumpla la «función» que le corresponde como tal hombre: su excelencia o virtud (areté), que consiste en su capacidad de pensar o, lo que es lo mismo, en el ejercicio de la razón.

Esta búsqueda de la felicidad a través de la virtud, aun siendo individual, está siempre sumida en el contexto colectivo, pues el bien de cada uno ha de confluir con el bien de todos, de la ciudad (polis). En consecuencia, la ética queda incluida en el ámbito de la política.

Para explicar esa convergencia entre la ética y la política, Aristóteles propugna la educación como medio para crear mejores ciudadanos, y elabora una teoría de las virtudes que postula el término medio entre actitudes extremas.

La lógica

El estudio de la ética y la política lleva a Aristóteles a descubrir la importancia del logos (la ?palabra?) y la comunicación, y de ahí se deriva otro de sus grandes descubrimientos: la lógica.

El lenguaje, entendido como organon o instrumento de investigación, sirve para alcanzar «formas» que ayuden a deducir la verdad. Así, mediante las proposiciones con las que «decimos» el mundo, organizamos formalmente el mundo.

Varios conceptos componen la lógica de Aristóteles:

  • Las categorías, o formas más generales de la realidad. Las diez categorías aristotélicas determinan las cosas y sirven, además, para atribuir un predicado a un sujeto.
  • El silogismo, o procedimiento para demostrar la necesidad de la conclusión en la unión de proposiciones distintas. El silogismo está formado por tres oraciones, dos de las cuales son las premisas y la tercera es la conclusión que de ellas se deduce. Aristóteles establece los fundamentos de la lógica formal al sustituir los conceptos por letras.
    • Premisas: Todos los hombres son mortales. A=B Sócrates es hombre. C=A
    • Conclusión: Sócrates es mortal. C=B
    • La inducción, o demostración que parte de proposiciones particulares para llegar a formas generales o universales de conocimiento.

La metafísica

Siguiendo una tradición filosófica representada notablemente por Parménides (ver t1), Aristóteles desarrolla una nueva interpretación del ser, analizando para ello los distintos sentidos o formas de decir el verbo ser, y afirmando que todas sus significaciones se refieren a un solo principio: la sustancia.

En la filosofía primera o ciencia del ser, Aristóteles establece varios conceptos:

  • Sustancia y accidente. La sustancia es lo que existe en sí mismo, individualmente, mientras que los accidentes acompañan y determinan la sustancia.
  • Materia y forma. La materia es de lo que están hechas las cosas, mientras que la forma es lo que las distingue. Aristóteles plantea el «deseo» de la materia de ser «informada».
  • Potencia y acto. La forma es algo así como el acto o energía que pone en obra la posibilidad o potencia de la materia. Las cosas encierran en sí sus propias realizaciones, como la semilla contiene al árbol.
  • El tiempo. El paso de lo posible a lo real implica el movimiento, y éste requiere, a su vez, el paso del tiempo en un proceso continuo.
  • El motor inmóvil. La teoría del tiempo y el movimiento continuos conduce a Aristóteles a suponer la presencia de un motor inmóvil que no está supeditado al tiempo ni ha de pasar de la potencia al acto. Se trata de un acto o pensamiento puro al que aspiran todas las cosas en la busca de la perfección. Ese motor inmóvil mueve al universo, no por contacto directo, sino por una relación de amor.

La tendencia al bien

«Todo arte y todo saber, igual que todo lo que hacemos y elegimos, parece tender a algún bien; por eso se ha dicho con razón que el bien es aquello hacia lo que todas las cosas tienden.»

Ética nicomaquea.

 

Los regímenes políticos

Aristóteles estudió los regímenes políticos, señalando las diferencias entre aristocracia, oligarquía, democracia y tiranía. El mejor régimen consistiría en una combinación de lo mejor de cada uno de ellos: la libertad de la democracia, la capacidad de crear riqueza de la oligarquía, y la excelencia de los mejores en la aristocracia.

 

Los discípulos de

A los discípulos de Aristóteles se les conoce como peripatéticos (de peripatein, ‘pasear’), porque solían caminar por los jardines del Liceo mientras filosofaban.
Entre ellos destacan:

Teofrasto (372-287 a. C.), que dirigió el Liceo a la muerte del maestro.

Eudemo de Rodas, que se interesó por la ética, las matemáticas y la astronomía.

Aristoxeno de Tarento, que se incorporó al Liceo hacia el año 343 a. C.

Estratón de Lámpsaco (340-369 a. C.), director del Liceo a la muerte de Teofrasto.

Aristón de Ceos, divulgador de la doctrina aristotélica.