La omnipotencia divina y el aristotelismo oriental
El siglo XI: Pedro Damián y San Anselmo
La cuestión de la omnipotencia divina fue planteada por Pedro Damián (1007-1072), quien advirtió del peligro que encierra la dialéctica cuando no se es prudente a la hora de extraer consecuencias. Una de ellas consiste en creer que lo que Dios no hace es porque no puede hacerlo. Frente a ello, Pedro Damián sostiene que Dios puede hacer más que de lo que de hecho decide hacer.
Para apoyar esta afirmación establece una doble distinción entre el poder de la naturaleza y el poder divino, entre el tiempo y la eternidad de Dios. Concluye que si Dios no hace algo en nuestra dimensión del tiempo (pasado, presente y futuro) significa que no ha querido hacerlo, y que el tiempo está sometido a su voluntad.
San Anselmo (1033-1109), por su parte, fiel al programa agustiniano de racionalización de la fe, aplica la dialéctica evitando los excesos de una racionalización exagerada del contenido de la teología.
Comparte la posición de Damián (Dios puede más de lo que quiere) pero su contribución más célebre es su argumento ontológico que demuestra la existencia de Dios: dado que la perfección implica la existencia, entonces podemos deducir la existencia de Dios a partir del concepto de Dios como ser perfecto.
El siglo XII: Pedro Abelardo
Pedro Abelardo (1079-1142) cuestiona la concepción de la potencia divina como una esfera de posibilidad mayor que lo elegido por la voluntad. Basándose en el principio de plenitud, sostiene que Dios, como bien máximo, no puede querer y hacer sino lo mejor y, por tanto, el mundo es el mejor posible. Dios actúa no por una necesidad externa a Él, sino por necesidad de su propia naturaleza. El mundo es, en consecuencia, necesario y óptimo en tanto que efecto de una causa buena, sabia y potente en grado sumo.
El siglo XIV: Scoto
Duns Scoto (1265-1308) va a contribuir a la difusión de una distinción establecida en la primera mitad del siglo XIII entre potentia absoluta (la potencia de Dios considerada en sí misma) y la potentia ordinata (la potencia querida por la voluntad). La aplicación de Scoto es la siguiente:
- Cuando un hombre está sujeto a la ley natural o al orden divino entonces está absolutamente sometido y actúa de potentia absoluta.
- Cuando algún sujeto (Dios y el hombre) no esté sometido absolutamente a la ley, sino en la medida en que su voluntad cede a ella y actúa dentro de sus límites, el sujeto actúa de potentia ordinata.
El aristotelismo oriental
Gracias a la traducción al latín de los estudios que, acerca de la filosofía aristotélica, realizaron filósofos musulmanes como Avicena y Averroes, el mundo occidental cristiano tomó contacto con una interpretación de la obra del Estagirita, vinculada al conjunto de la ciencia árabe y dentro de una interpretación neoplatónica.
- Avicena (980-1037) ofrece una versión de Aristóteles que expresa doctrinas de clara ascendencia neoplatónica. Algunas de ellas son:
- La creación mediada del mundo: Dios produce la primera inteligencia de la que se deriva el resto hasta llegar al mundo inferior sublunar.
- Una representación unificada de la causa primera divina, el mundo sublunar y el mundo celeste.
- La idea de un intelecto único para toda la especie humana.
- Averroes (1126-1198) escribió un gran número de tratados y comentarios a las obras de Aristóteles De Anima y la Metafísica. Fueron traducidos al latín en la primera mitad del siglo XIII y su objetivo fue liberar al filósofo griego de la interpretación neoplatónica presente en el avicenismo. Averroes recupera algunos aspectos de la filosofía aristotélica que resultaban potencialmente conflictivos con la fe religiosa: la eternidad del mundo, la negación de la providencia divina sobre los individuos y la mortalidad del alma.
- La religión en el nivel inferior y accesible al vulgo.
- La teología en el nivel intermedio y propia de hombres con inteligencia superior al vulgo.
- La filosofía, que ocupa el nivel supremo y es privilegio de las inteligencias capaces de alcanzar el conocimiento científico de la divinidad.
- En la primera se le considera la autoridad para evitar los errores de Avicena.
- En la segunda es fuertemente criticado por su doctrina sobre la no generabilidad e incorruptibilidad del intelecto material posible de la especie humana.
Este planteamiento desencadenó muchos conflictos, habida cuenta de las nuevas dificultades para integrar el aristotelismo y una concepción cristiana de la filosofía tendente a dar razón de la fe.
Averroes distingue tres modos de acceder a la verdad única según la capacidad de los sujetos humanos:
En su recepción latina, Averroes experimentó dos fases:
Monumento a Averroes en Córdoba, obra de Pablo Yusti.
Crítica a San Anselmo
Juan Duns Scoto.
Kant criticó el argumento de Anselmo sosteniendo que de la misma manera que cien táleros en el bolsillo no son lo mismo que cien táleros pensados, la «existencia» no es un predicado del concepto que pueda añadirse a las demás cualidades.
