FILOSOFÍA

Del humanismo a la Reforma

En los siglos XV y XVI la cultura y la sociedad europeas experimentaron una transformación decisiva con el despliegue del humanismo, que modifica radicalmente las condiciones de la cultura. Componente central es la Reforma de la teología y la religión cristianas que, de la mano de Erasmo y Lutero, desemboca en la fragmentación de la cristiandad occidental.

Petrarca y la revolución cultural del humanismo

El término humanismo se refiere a dos cosas:

  • El movimiento cultural encabezado por Petrarca.
  • La actitud intelectual comprometida con una forma nueva de entender al hombre en relación con Dios, su libre voluntad y su superioridad sobre la naturaleza.

Petrarca (1304-1374) vuelve su atención a la Antigüedad e introduce una nueva periodización de la historia opuesta a la concepción cristiana. Sus reflexiones se basan en Platón y San Agustín, y están dirigidas a conciliar la cultura clásica pagana y el cristianismo.

La filosofía humanista: Cusano, Ficino y Pomponazzi

  • Los intereses filosóficos de Nicolás de Cusa (1401-1464), también conocido como Cusano, están subordinados al problema fundamental de Dios, su relación con el universo y el hombre, y el acceso de éste a Él.

Ante las limitaciones del esquema aristotélico para pensar en Dios como unidad y el máximo absolutos, Cusano se vale de métodos lógicos medievales y analogías matemáticas para explicar la naturaleza de Dios y el universo. El universo (maximum contractum), visto como la totalidad de las cosas finitas, fluye y retorna a Dios (maximun absolutum), cuya naturaleza es incognoscible. Por eso todo el conocimiento humano es sabia ignorancia (docta ignorantia).

  • Marsilio Ficino (1433-1499) dedicó su vida a recuperar la teología de los antiguos (prisca theologia) y demostrar la concordancia con el cristianismo. Se trataba de un saber que se elevaba hasta la causa divina de todo, una sapientia en la que se unen conocimiento, ética y piedad.

La prisca theologia establece racionalmente la verdad del lazo religioso con la divinidad y la inmortalidad del alma individual. En su descripción del universo mantiene el esquema tradicional: el mundo físico es finito y jerarquizado en las dos regiones del mundo celeste y sublunar. La realidad, en cambio, presenta cinco grados del ser:

  • Dios.
  • La inteligencia angélica.
  • El alma racional.
  • La cualidad.
  • El cuerpo.

Florencia, según grabado del siglo XVII.

Se combinan en una estructura dinámica que procede de Dios y a Él vuelve a través del amor que el alma experimenta ante la belleza de la criatura.

  • Pietro Pomponazzi (1462-1525), principal representante del aristotelismo renacentista, sostiene que el alma humana no puede ser inmortal ni tener una existencia separada del cuerpo. En contra de Ficino, afirma que en lugar de asignar al hombre un fin natural inalcanzable hay que atribuirle uno a la altura de su existencia finita y mundana: la perfección del intelecto práctico. La recompensa no está en el más allá, sino en la virtud misma.

El humanismo septentrional y la Reforma

Las tímidas voces a favor de una reforma de la teología en autores como Cusano y Ficino ya reflejaban una conciencia de crisis. A ellas se unieron Erasmo de Rotterdam y Martín Lutero.

  • Erasmo de Rotterdam

    Contrario a la vida monástica y a la teología escolástica, Erasmo (1466-1536) se propuso la restauración del verdadero cristianismo. Según él, la enseñanza de Cristo fue una perfecta formulación de la ley de la razón (la ley del amor recíproco) en un lenguaje accesible. Su ideario está expuesto en su libro Enchiridion (1504), donde defiende la religión interior, el diálogo íntimo con Dios y la auténtica imitación de Cristo. Convencido pacifista, se declara contrario a todo tipo de guerra, incluida la guerra santa.

    Frente a las concepciones extremas de Pelagio y Lutero con relación a la libertad de la voluntad humana, Erasmo es partidario de una solución moderada que sepa conciliar la libertad y responsabilidad de los hombres con la intervención justa de Dios. Sólo si el hombre es libre y responsable de sus acciones, tiene sentido el juicio y la remuneración divinas.

  • Lutero

    Martín Lutero (1483-1546) rechaza la teología escolástica y adopta como principio de la Reforma la doctrina de la justificación por la fe. Según esta doctrina, las obras humanas carecen de valor meritorio. El hombre no puede, por sí mismo, cumplir la ley divina y hacerse justo.Tampoco puede obtener la exculpación de Dios cuando obra mal ni por su propia voluntad ni con buenas obras. Sólo la gracia de Dios y la fe lo consiguen. El hombre injusto es declarado justo por la fe, una justicia pasiva que es un acto de liberalidad por parte de Dios, consistente en renunciar a considerar el pecado presente en el hombre.

    La doctrina política de Lutero es deudora de la concepción de las dos ciudades de San Agustín (ver t7). Lutero distingue dos reinos:

    • El reino de Dios: comunidad de los santos y los justos sometidos únicamente a la autoridad de Cristo y las Escrituras.
    • El reino del mundo: es el reino temporal de los no creyentes, sometido a la autoridad secular establecida por Dios tras el pecado como defensa de los buenos frente a los malos.

    Frente al pacifismo de Erasmo, Lutero justifica la posibilidad de que el cristiano resista al mal, empuñe las armas y haga la guerra no por interés propio, sino por amor al prójimo, para la defensa de los buenos e impedir que los no cristianos hagan el mal.

Cita de Nicolás

Erasmo de Rotterdam , grabado de Alberto Durero.

Martín Lutero , óleo de Lucas Cranach.

«En ninguna región deja de haber habitantes y no hay ningún lugar de los cielos ni de las estrellas que esté vacío, y no parece ser sólo esta tierra la habitada por cosas menores.»

Docta ignorantia II, 11 y 12.