La Ilustración francesa (II)
Bases del pensamiento de Rousseau
El novedoso planteamiento filosófico de Jean-Jacques Rousseau parte de una ruptura con respecto a la tradición cultural heredada de épocas anteriores. En este sentido, cabe destacar los siguientes aspectos:
- Crítica a la ciencia tradicional, a la que acusó de fomentar la mayor parte de los males de la sociedad de la época. Rousseau consideraba que el método científico, en gran medida heredado de Descartes, no era suficiente para explicar el mundo ni para resolver sus problemas.
- Rechazo al orgullo y a la vanidad que, en su opinión, se escondían detrás de la mayor parte de los pensadores, artistas y científicos, que no buscaban el bien común, sino su propia gloria.
- Idealización del mundo antiguo. Rousseau admiraba las sencillas y austeras virtudes de los pueblos antiguos, como el patriotismo y la honradez características (y en parte legendarias), de la Roma republicana, de Persia o de Esparta.
El ser humano en la obra de Rousseau
Rousseau reconoce la bondad intrínseca del hombre en su estado natural. Es la idea de una naturaleza ideal en la que el hombre, salvaje y libre, actúa de un modo bondadoso y compasivo. Es la sociedad caracterizada por la competencia, la división del trabajo y la propiedad privada, la que vuelve al hombre agresivo e insolidario.
En resumen, Rousseau considera que la sociedad:
- Destruye el espíritu natural del hombre, bondadoso por naturaleza.
- La competitividad social produce graves desigualdades que acrecientan los problemas.
La solución, para Rousseau, radica en la educación, el único remedio para combatir los males de la civilización. El objetivo de la educación debería ser, pues, erradicar la maldad y desarrollar buenos sentimientos. El trabajo del instructor y el alejamiento de la sociedad son fundamentales en esta fase de la formación del ser humano.
El contrato social
El contrato social es probablemente la obra más conocida de Rousseau. En ella explica la forma ideal de ordenación de los Estados para asegurar la felicidad del ser humano, vuelto a su inocencia original. La clave de todo radica en un «contrato» que se establece entre todos los hombres y en virtud del cual se asocian libremente.
Ese contrato social asegura el establecimiento de una ley que todos deben cumplir para permitir la convivencia, al tiempo que asegura el mantenimiento de un sistema común de libertades. El proceso tiene como resultado la constitución de la comunidad política, y en este proceso el hombre sufre una doble transformación:
- Se convierte en ciudadano (participa en la vida política).
- Se somete a las leyes.
Rousseau distingue tres clases de libertad.
- Libertad natural: la libertad que disfruta el hombre antes de entrar en el contrato social guiada por la ambición, el capricho y el interés.
- Libertad civil: libertad que se obtiene del propio Estado fundado con la contribución de cada uno a través del contrato social y que tiene como regla la ley de ese mismo Estado.
- Libertad moral: es la disposición a cumplir voluntariamente con la ley que se deriva de la formación del Estado. Esta libertad dependía de la convicción de que seguir el contrato es mejor que seguir la ambición personal y los intereses egoístas o caprichosos.
El objetivo de Rousseau es conciliar la idea de libertad como autogobierno con la idea de la voluntad general.
Pero hay que distinguir entre la voluntad general y la voluntad de todos. La voluntad general es la voluntad representada por el sujeto colectivo resultante del pacto y que se orienta exclusivamente por el bien común. La voluntad de todos, en cambio, es la suma de las voluntades particulares, opuestas la mayoría de las veces con el bien común. El modelo de organización política detrás de este ideal es la democracia alentada por una religión civil que inculca el valor sagrado del contrato y las leyes.
Diderot
El fenómeno que más le interesaba a Diderot era el de la vida plena y material, existente en su historia, en su generación, en su conservación y destrucción.
La filosofía experimental era el verdadero campo de progreso para una ciencia democrática porque sólo precisa de la observación y experimentación con las cosas concretas, y porque en todo hombre existe la curiosidad por trabajar lo concreto. Esta forma de reflexionar, a diferencia del mundo de las matemáticas, aproxima la filosofía al pueblo y se fortalece con el espíritu abierto, curioso y valiente.
Tribunal de Prisión durante la matanza de septiembre de 1792, óleo de Lesueur.
Jean-Jacques Rousseau
Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), filósofo, ensayista y político francés nacido en Ginebra. Influenciado por el Calvinismo y la lectura de Plutarco, Rousseau fue, con Voltaire, el filósofo más destacado de la Ilustración francesa. Escribió numerosos artículos para La Enciclopedia, dentro de una perspectiva filosófica ilustrada que preconiza algunos de los aspectos del Romanticismo. Sus principales obras fueron: El contrato social, Emilio, y El origen de la desigualdad de los hombres.
Denis Diderot
Denis Diderot (1713- 1784), ensayista, filósofo y editor de La Enciclopedia, su filosofía está influenciada por Locke y Condillac y está caracterizada por el empirismo, el materialismo y la oposición a las especulaciones metafísicas. Entre las obras publicadas en vida destacan: Ensayo sobre el mérito y la virtud, Escritos Filosóficos y De la interpretación de la naturaleza.
