FILOSOFÍA

Kant (II)

Kant, después de explorar las condiciones que hacen posible el conocimiento de la realidad sensible, va a extender su investigación al campo de la filosofía práctica y al campo de la reflexión estética. Se trata de las otras dos parcelas de la vida racional del hombre y que culminan el gran edificio de la razón.

La voluntad

Cuando se trata de determinar el valor moral de una acción, Kant señala que lo decisivo no es el fin que se persigue o los resultados que se obtienen, sino el motivo que hay detrás de la acción y que determina la voluntad.

Una acción es moralmente buena en sentido estricto cuando la voluntad sólo reconoce como motivo para actuar el deber de actuar como se debe. Es decir, cuando está determinada por la razón en forma de principios universales.Y no lo es, o sólo relativamente, cuando está determinada por elementos externos a la razón, como los sentimientos, las inclinaciones u otros factores contingentes.

Los imperativos

Los mandatos morales vienen expresados en forma de imperativos; los imperativos pueden ser hipotéticos o categóricos.

  • Los imperativos hipotéticos sirven para realizar acciones que son buenas en tanto que permiten alcanzar un fin.
  • Los imperativos categóricos son incondicionales y prescriben una acción por sí misma. Tienen que ser cumplidos necesariamente por los hombres en tanto que son racionales.

Los mandatos morales de los imperativos categóricos exigen el respeto a la autonomía y a la dignidad del hombre, siendo la libertad la condición que hace en última instancia posible las acciones con valor moral.

Las dos formulaciones más importantes son:

  • Actúa de tal forma que el principio que puedas querer que determine tu acción se convierta en ley universal.
  • Actúa de tal manera que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre y en todo momento como un fin y nunca exclusivamente como un medio.
 

Portada de Crítica de la razón pura, 1794.BIBLIOTECA NACIONAL, MADRID.

La felicidad

Aunque es una aspiración universal, la felicidad no se puede convertir en el principio determinante de las acciones morales. No todos los hombres la entienden de la misma manera.

La felicidad sólo cabe esperarla cuando se ha hecho todo lo que se debe. La reconciliación entre la naturaleza de los deseos humanos (la felicidad) y las exigencias de la ley moral (el deber) tienen en Dios no su garantía, sino su mejor expresión.

La política

La concepción política de Kant está comprometida con los ideales de la Revolución Francesa e influenciada por la filosofía de Rousseau.

Siguiendo a Rousseau, sostiene que la autoridad política se funda en la voluntad general y en la idea regulativa del contrato social. El Estado tiene que garantizar la libertad, la igualdad y la dignidad de todos los ciudadanos. El uso de la coerción para evitar acciones que no sean compatibles con la libertad de todos es moralmente permisible para erradicar los impedimentos contra la misma.

Al igual que otros contractualistas, Kant es partidario de extender las características de un Estado democrático y liberal a todos los demás, con el objeto de conseguir la paz. Para ello tienen que cumplirse las siguientes condiciones:

  • Que todos los Estados posean una constitución republicana que asegure los derechos fundamentales.
  • Que revista una unión pacífica basada en una confederación de Estados.
  • Que se reconozca un derecho a la ciudadanía mundial limitado.

La estética

En su libro Crítica del juicio, Kant sienta las bases del juicio estético para diferenciarlo del juicio científico y del juicio moral.

  • Los juicios estéticos o del gusto no se basan exclusivamente en las sensaciones individuales que producen experiencias agradables o desagradables. Los juicios estéticos encierran una pretensión de validez universal basada en el sentido común: la facultad para reconocer que algo es bello, obteniendo una satisfacción desinteresada con su contemplación, se refiere a la forma de la finalidad. «Belleza es aquella forma de la finalidad de un objeto, en cuanto es percibida en él sin la representación de un fin».

    Kant complementa el placer estético que produce la belleza con lo sublime: se refiere a algo ilimitado, desborda a todas nuestras facultades y va acompañada de la idea de totalidad.

  • En la segunda parte de la Crítica del juicio se ocupa de la relación entre el juicio estético y el juicio teleológico. La idea de finalidad sirve para definir la belleza del siguiente modo: un objeto bello no tiene una finalidad inherente, la finalidad es algo que proyecta el sujeto en ella. Es una finalidad subjetiva y por eso dice Kant que es una finalidad sin fin. Pero existe también otro tipo de finalidad objetiva que se refiere a la naturaleza, pues nada en ella es vano o está sujeto a un ciego mecanismo natural.

Esta idea de finalidad es necesaria para complementar a las leyes de la física, es una idea regulativa que sirve para impulsar nuestros esfuerzos para la interpretación de la naturaleza por el juicio.

La razón práctica

Kant distingue entre dos usos de la razón: el uso teórico y el uso práctico. El primero fue objeto de estudio preferente en la Crítica de la razón pura, donde establece que su finalidad es proporcionar los principios a priori del conocimiento téorico. Kant analiza el uso práctico de la razón en dos libros que se ocupan de la ética: la Crítica de la razón práctica y la Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres.

El uso práctico de la razón tiene como finalidad el establecer los principios que van a determinar la voluntad. Al calificar a la razón como práctica, Kant quiere demostrar que las acciones no pueden estar guiadas por los impulsos, los deseos o las inclinaciones. Tienen que estar guiadas por principios o leyes generales válidas para todos los seres racionales.

 

La concepción revolucionaria en la razón crítica

De las tesis de Kant (respecto al hombre, concepto contractual de la sociedad y necesidad de combatir las desigualdades y el exceso de poder), surgen las bases de los movimientos revolucionarios posteriores. En este sentido cabe afirmar que la obra de Kant realiza una de las propuestas más avanzadas de su tiempo, y que conserva su vigencia hoy en día.