FILOSOFÍA

Positivismo e historicismo

El positivismo de Comte y el historicismo de Dilthey hay que entenderlos como dos respuestas para corregir las consecuencias derivadas de la herencia de los ideales revolucionarios y del imparable progreso técnico. De este modo, mientras Comte explora una estrategia para equilibrar a las fuerzas reaccionarias y revolucionarias, Dilthey aboga por una perspectiva histórica para salvar al hombre de los peligros del desarrollo técnico e industrial.

Comte y el positivismo

La ley de los tres estadiosSegún Comte, las actitudes de la reacción y de la revolución que luchaban en Europa se podían considerar los dos estadios iniciales de la evolución histórica del espíritu humano, que habrían de superarse en un tercer estadio: el estadio positivo.

  • El estadio teológico: la creación del mundo y del orden político se explica a partir de la intervención de Dios a fin de que el hombre se represente el universo como una unidad.
  • El estadio metafísico: los agentes sobrenaturales son sustituidos por entidades abstractas, fuerzas ocultas o virtudes de las cosas.
  • El estadio positivo: se caracteriza por la observación de los hechos y el razonamiento sobre ellos. Este saber positivo está basado en hechos, es útil, cierto, exacto y constructivo.

Esta sucesión de estadios tiene para Comte una necesidad invariable y, quisieran o no los hombres, entrarían en este camino que les permitiría resolver sus problemas reales.

La clasificación de las ciencias

En el conjunto de las ciencias se puede establecer una jerarquía:

  • La matemática.
  • La astronomía.
  • Las ciencias físicas.
  • La química.
  • La biología.

A estas ciencias hay que sumarle el estudio de los hechos y los fenómenos sociales: la sociología.

Positivismo y religión

Comte sostiene que la estabilidad y el orden social no se pueden conseguir sólo mediante un saber positivo, sino que hace falta un conjunto de sentimientos sociales que posibiliten una unidad espiritual entre los hombres: la religión, una religión positiva basada en el amor, el orden y el progreso, a la que Comte denomina altruismo.

Dilthey y el historicismo

Dilthey sostuvo que los ideales de la Ilustración alemana no debían quedar sepultados en la consolidación del mundo industrial. Estaba convencido de la necesidad de complementar los fenómenos del cambio técnico y económico con una perspectiva consciente de la continuidad histórica, filosófica y humanística de la tradición alemana. Con ese propósito distingue entre ciencias de la naturaleza y ciencias del espíritu.

  • Ciencias de la naturaleza: aspiran al conocimiento de leyes, se enfrentan a fenómenos aislados que tienen que relacionarse entre sí como causas y efectos, forman un todo ordenado, dan lugar a hipótesis que el futuro se encarga de respaldar o de desmentir, aspiran a tener una validez eterna, pues pretenden controlar realidades duraderas, estructuras fijas o de lenta evolución.

    El conocimiento de las leyes de la naturaleza tiene una utilidad económica.

  • Ciencias del espíritu: tienen como finalidad el conocimiento de individualidades históricas ejemplares con sus acciones concretas; forman un todo que conecta todos los aspectos de la vida humana: ideas, proyectos, sentimientos, afectos, entusiasmos y reflexiones. La historia quiere conocer realidades que tienen lugar en un tiempo breve y casi nunca se muestran ante nuestros ojos, sino que están sepultadas en el pasado.

La conciencia histórica quiere adentrarse en la realidad de la acción humana y, a partir de ella, hacerse con la intención, los deseos y la voluntad de los seres humanos. Las ciencias del espíritu no predicen el curso de la historia, pretenden realizarlo, intervenir en él e impulsarlo desde la acción humana diferente, libre y creativa. Aspiran a potenciar la creatividad y la libertad.

La hermenéutica

Las ciencias del espíritu conectan la acción histórica con la interioridad del hombre: una realidad invisible que se intenta penetrar mediante la comprensión. La interioridad está compuesta por los fenómenos de la vida humana. Este ámbito necesita del trabajo de un intérprete que dota a la vida del hombre de una profundidad de sentido que sólo se puede conquistar si nos adueñamos de la acción de los hombres del pasado.

El objeto de esta tarea pertenece a la hermenéutica que, en la medida en que se hace con la vida del pasado, con su sentido y su intención, sirve sobre todo al presente.

La hermenéutica tiene una dimensión práctica primordial.

 

Gottlieb Daimler en uno de sus primeros modelos, Alemania, 1891.

Auguste Comte

Cubierta del libro de Comte Sistema de política positiva , París, 1851.

Auguste Comte (1798- 1857) filósofo francés, secretario del conde Saint Simon. Con dieciséis años fue admitido en la Escuela Politécnica donde se educaba la élite francesa. Ejerció una gran influencia en el pensamiento del siglo XIX y tuvo, entre otros admiradores, a John Stuart Mill. Sus obras más importantes son: Curso de filosofía positiva y el Catecismo positivista .

 

Wilhelm Dilthey

Portada del libro de Dilthey, Introducción a las ciencias del espíritu .
BIBLIOTECA NACIONAL, MADRID.

Wilhelm Dilthey
(1833-1911), filósofo alemán e historiador de las ideas, tuvo una vida de profesor universitario dedicado en cuerpo y alma a la docencia. El objetivo central de sus investigaciones es la elaboración de una filosofía de la vida en medio del frenesí del progreso industrial, técnico y científico. Los títulos de sus libros más importantes son: Teoría de las concepciones del mundo e Introducción a las ciencias del espíritu .