FILOSOFÍA

El pensamiento en España

Después de tres siglos de ausencia casi total de figuras en el panorama filosófico, Unamuno y Ortega irrumpen con una fuerza y una originalidad desconocidas. Con el paso del tiempo, estos dos autores, a los que debe añadirse el nombre de Francisco Giner de los Ríos, han ido adquiriendo la importancia que merecen y nos han obligado a revisar el valor de nuestro patrimonio cultural, en general, y el filosófico en particular.

Unamuno y el existencialismo

Miguel de Unamuno es una figura clave pero también fue un personaje público controvertido: socialista en su juventud, apoyó las ideas republicanas en un principio para acabar teniendo una extraña relación con los sublevados. En sus obras, escritas siempre con un estilo sobrio y preciso, refleja la existencia humana como un conflicto permanente entre el sentimiento de la inmortalidad y la fe en Dios y la razón.

Su propuesta filosófica

Por muchas razones Unamuno es un autor muy difícil de caracterizar con un solo rasgo si se le enfrenta con una sola realidad. Sin embargo, se pueden destacar los siguientes puntos de su propuesta filosófica:

  • El interés de Unamuno está centrado preferentemente en la identidad individual y en los ideales de la sinceridad y la honestidad con uno mismo.
  • La filosofía tiene que dar expresión al sentido de la existencia humana y responder a la necesidad de formarnos una concepción unitaria y total del mundo y de la vida.
  • El sentimiento de la existencia engendra una actitud íntima y una acción; es la causa de aquella concepción.
  • La verdad, en la medida que da impulso a la vida, tiene que estar subordinada a ella.
  • La vida es el auténtico criterio de verdad y «no la concordia lógica», que lo es sólo de la razón.

Dios y la existencia

La solución más atractiva a los problemas de la existencia humana es la esperanza en la vida eterna, que se expresa en el «hambre de inmortalidad» y el «hambre de Dios». Ninguna de las dos puede ser satisfecha por la razón, sino únicamente por la fe creadora de su propio objeto.

La fe unamuniana se caracteriza por:

  • Carece de las características dogmáticas del catolicismo tradicional.
  • Se trata de una activa confianza desesperada en la potencia de la imaginación.
  • La fe en la inmortalidad no viene de afuera y responde a una necesidad vital y existencial.

La subjetividad

Las conclusiones que se desprenden de su tratamiento de la subjetividad son:

  • La dimensión más importante del hombre es su individualidad concreta frente al hombre genérico.
  • El hombre se hace universal perseverando en su ser.

Ortega y Gasset: razón vital y perspectivismo

Como Unamuno, José Ortega y Gasset tiene una presencia importante en la vida política y social de su tiempo, como político y fundador de Revista de Occidente, por ejemplo. Presencia que compaginó con una amplia e importante aportación a la filosofía.

El raciovitalismo

Es una de las características esenciales del pensamiento de Ortega. Se refiere a una concepción fundada en la idea de la razón vital. Esto quiere decir que, dado que la vida exige saber a qué atenerse, la vida necesita y precisa de la razón.

La razón no es un conjunto de principios inmutables o axiomas ante los cuales tiene que claudicar la vida. Al estar considerada la vida como la realidad radical, todas las demás instancias, incluida la razón, se encuentran supeditadas a ella. No se trata de una actitud irracional, sino una postura tendente a hacer indisolubles la razón y la vida dentro de la historia. La razón vital es también la razón histórica.

El perspectivismo

El perspectivismo es el núcleo de su teoría del conocimiento, desarrollada en el libro Una meditación de nuestro tiempo. La idea central es que no existe una y sólo una dimensión de la realidad. Cada perspectiva es única, irremplazable y necesaria y todas ellas son igualmente verdaderas. El conjunto de las perspectivas se descubre en el marco de la historia. La unión de todas las perspectivas posibles y efectivas brinda la verdadera imagen de cada cosa y sólo ella sería propiamente la verdad absoluta.

Cada individuo escoge, desde su singularidad, una porción de la realidad y, al mismo tiempo, cada generación se convierte en la expresión de una forma de conocimiento.

Ideas y creencias

La distinción entre ideas y creencias no es una distinción rígida, pues el objetivo de Ortega es dar cuenta de la fluida manera en que ambas se comportan en la vida de los hombres.

  • Ideas: son pensamientos que se nos ocurren y que podemos examinar, adoptar y hasta imitar.
  • Creencias: se encuentran en nosotros, y constituyen la sustancia de nuestras vidas. Este hecho se puede entender de dos formas:
    • Por un lado, cuando se afirma que las creencias están en nosotros, se enfatiza que nos constituyen como individuos.
    • Por otro, cuando afirmamos que estamos en ellas, se subraya la dimensión común colectiva de las creencias.

La conclusión de Ortega es que por importantes que sean ciertas ideas para nosotros, no podrán arraigar en nuestra vida hasta que dejen de ser ideas y se conviertan en creencias. Lo característico de las creencias es que se puede vivir de ellas y se puede contar con ellas.

Algunas obras de Ortega.

Unamuno y Ortega y Gasset

Miguel de Unamuno
(1864-1936). Catedrático de griego en la Universidad de Salamanca, fue desterrado entre 1924 y 1930 a Fuerteventura, París y Hendaya, para regresar a la Península tras la caída de la dictadura de Primo de Rivera. Cultivó todos los géneros literarios. Sus obras de contenido filosófico más importantes son: Vida de Don Quijote y Sancho, Del sentimiento trágico de la vida y La agonía del cristianismo.

José Ortega y Gasset
(1883-1955), ensayista, articulista y filósofo formado en Alemania, fue profesor en la Universidad de Madrid hasta que estalló la Guerra Civil, y diputado durante la Segunda República. De sus muchos libros y publicaciones destacan: Meditaciones del Quijote, El tema de nuestro tiempo, La españa invertebrada, La rebelión de las masas y La historia como sistema. Vivió en el exilio hasta el año 1948, año en que regresa a Madrid. Fundó la Revista de Occidente.