FILOSOFÍA

Filosofías de la conciencia (I). Bergson y Freud

A lo largo del siglo XX la conciencia se ha interpretado de diversas formas. Bergson, Freud y Husserl ofrecen una nueva imagen de ella respecto a épocas anteriores y frente al desafío de la emergente ciencia psicológica. El modo de responder a este desafío es distinto en cada uno de los autores mencionados, pero tienen en común el establecimiento de nuevas bases para abordar tanto esta cuestión como la subjetividad.

Bergson. Espiritualismo, inteligencia e intuición

Una filosofía más allá de la ciencia

El esquema de Bergson es en gran parte deudor de las doctrinas contra las que reacciona: fundamentalmente, del positivismo evolucionista de Spencer, de la psicología de Wundt y de la sociología de Comte. Para Bergson, la imagen trazada por la ciencia de la naturaleza carecía de dinamismo y de vida. Creía que la concepción científica del mundo sólo abarcaba uno de los ámbitos de lo real, pero rechazaba otro no menos importante, al que denomina: «el campo de la vida y de la conciencia que dura».

El espiritualismo:

  • Bergson se distancia del espiritualismo tradicional que opone el testimonio de la conciencia a los resultados de la ciencia. Pretende aceptar los resultados de la ciencia, tener presente la existencia del cuerpo y del universo material para entender la vida de la conciencia.
  • Bergson acepta el dualismo para resaltar que el tiempo entendido como duración real no se deja conocer de cualquier manera debido a su complejidad.

La conciencia:

  • La duración real del tiempo que subyace a la vida se revela en la vida interior y se accede a él a través de la experiencia interna.
  • Esta duración real del tiempo, que corresponde a los estados de la conciencia, es de esencia psicológica. No se puede reducir al tiempo homogéneo del que habla la ciencia.
  • Los estados de conciencia no se sustituyen los unos a los otros, sino que se disuelven en una continuidad fluida.
  • La conciencia, por tanto, es una «multiplicidad indistinta o cualitativa», es un impulso vital (élan vital) que forma parte de todo el proceso creador de la vida.

El Élan vital de Bergson.

La inteligencia:

  • La inteligencia es la facultad humana que capta la materia espacial y mantiene una afinidad esencial con su objeto.
  • La inteligencia tiene la capacidad de captar los fenómenos y penetrar en la esencia de las cosas.
  • La inteligencia cumple una doble función: se emplea para utilizar y fabricar instrumentos inertes y para dirigir nuestra conducta.
  • Los límites de la inteligencia se manifiestan en su incapacidad para comprender la duración real, la vida, pues no presenta uniformidad y es creación continua.

La intuición:

  • La intuición une la inteligencia y el instinto.
  • Permite profundizar en el proceso vital y profundizar en la conciencia.
  • La intuición piensa en términos de duración.
  • El conocimiento que proporciona la intuición es el resultado de un acceso directo en el interior del objeto y posibilita un contacto con lo que tiene de único.
  • La intuición es facultad del espíritu y experiencia metafísica y exige una actitud purificadora para liberarnos de las ataduras que impiden alcanzarla.

Freud. Hipótesis del inconsciente

Sigmund Freud es uno de los personajes claves de este siglo como fundador del psicoanálisis y tuvo también una aportación significativa al pensamiento.

El esquema freudiano significó desde muy temprano un replanteamiento radical de la imagen del sujeto o del yo característica de la filosofía occidental. Su trabajo consistió en elaborar la hipótesis del inconsciente, que se define como el conjunto de fuerzas psíquicas donde se encuentran las imágenes no aceptadas por la conciencia.

El objetivo de Freud era encontrar una terapéutica adecuada a los fenómenos histéricos, que pasó a denominarse técnica y práctica del psicoanálisis. Freud entendía que en todo ser humano se dan tensiones contrarias entre representaciones que pugnan por reaparecer en la conciencia y otras fuerzas represoras del sujeto que, a modo de censura, se oponen a su emergencia.

La estructura psíquica del hombre

En su obra El yo y el ello, publicada en 1923, Freud presenta un esquema elaborado de la estructura psíquica del hombre en la que se distinguen tres instancias:

  • El ello: es el inconsciente, representa el mundo pulsional y el sustrato biológico de la existencia humana en tanto que especie.
  • El yo: es el administrador de las fuerzas del ello y adapta al hombre para vivir en el mundo.
  • El superyó: representa el conjunto de ideales del yo, a los que intenta ajustarse, como las normas morales, reflejo de las prescripciones de la propia cultura.

Henri Bergson

Henri Bergson (1859- 1941), filósofo francés de origen judío, fue profesor durante muchos años en el Colegio de Francia y miembro de la Academia francesa. En 1928 recibió el premio Nobel de literatura. A partir de 1932 fue orientándose cada vez más hacia el catolicismo, que veía como el complemento del judaísmo. Sus obras más importantes son: La evolución creadora, Materia y memoria y Las dos fuentes de la moral y de la religión.

 

Sigmund Freud

Sigmund Freud (1856- 1939), médico austríaco de origen judío y fundador del psicoanálisis, estudió en París con el neurólogo Charcot. El conjunto de su obra, que puede ser considerada como una crítica en profundidad del concepto de conciencia, reúne entre sus títulos más destacados los siguientes: La interpretación de los sueños,Tres ensayos sobre teoría sexual,Tótem y tabú y El yo y el ello. En 1886 abrió su propio consultorio y, a raíz de la ocupación de Viena por los nazis, se vio obligado a huir, trasladándose a Londres.