GEOGRAFÍA

Europa

En el mundo actual el desarrollo económico es casi dominio exclusivo de los países europeos y de algunos herederos de su cultura, como Estados Unidos, Canadá o Australia. Esta situación, de la que sólo se excluyen ciertos estados como Japón, no es fruto de una superioridad innata, sino resultado de unas características históricas favorables, que colocaron a algunas naciones europeas a la cabeza de los avances técnicos, sociales y políticos durante los últimos siglos.

La productividad del sector primario

La agricultura, la ganadería y la pesca en Europa han alcanzado un alto grado de rendimiento a pesar del bajo porcentaje de la población activa que se dedica a estas tareas. La clave del éxito radica en la utilización de técnicas modernas:

  • Selección de semillas y manipulación genética de especies vegetales y animales.
  • Utilización de maquinaria agropecuaria moderna.
  • Extensión de los regadíos.
  • Abonado químico y utilización de pesticidas.
  • Empleo de técnicas especializadas, como el cultivo en invernadero y bajo plásticos.
  • Planificación de las cosechas.
  • Estabulación del ganado.
  • Modernas flotas pesqueras y buques factoría.

El sector industrial

Fue la Revolución Industrial, iniciada en Inglaterra en el siglo XVIII, la que marcó el despegue de Europa como potencia económica moderna. El proceso de industrialización (ver t24) ha sido desigual en el continente, aunque presenta un grado aceptable en casi todas las regiones. Hasta principios del siglo XX, tres países europeos (Inglaterra, Francia y Alemania) copaban los primeros puestos mundiales de producción industrial. En la actualidad, sin embargo, son Japón y Estados Unidos los que dominan el mercado global.

No obstante, Europa sigue siendo un área productiva de primer orden, con una cuota importante de producción en ciertos sectores industriales, como acerías, astilleros, textiles, automoción, aeronáutica, energía, químicas, maquinaria y bienes de equipo, entre otras.

Este desarrollo industrial resulta tanto más meritorio si se tiene en cuenta el hecho de que Europa prácticamente carece de materias primas y recursos energéticos propios suficientes como para mantener su industria. Sin embargo, la especialización productiva, el desarrollo técnico y las estrategias financieras han suplido tales carencias.

Las primeras instalaciones industriales modernas aparecieron en Europa a finales del siglo XVIII.

El sector servicios

En la actualidad, el sector terciario o de servicios (ver t25) representa la principal fuente de riqueza para numerosos países, hasta el punto de que naciones como Holanda o Bélgica, carentes de recursos propios y con un nivel industrial moderado (dado su pequeño tamaño), cuentan con un producto interior superior al de otras naciones más potentes.

El sector servicios en Europa se concentra en tres actividades fundamentales:

  • La banca y los servicios financieros: los bancos europeos, especialmente tras la implantación del euro como moneda única en la UE, se cuentan entre los más importantes del mundo.
  • Los transportes (ver t28).
  • El turismo (ver t26): constituye un importante recurso para países menos industrializados, como el Estado español, Grecia o Portugal, pero también se explota en naciones ricas, como Francia e Italia. El turismo abarca todos los sectores del ocio: bares, restaurantes, alojamientos, etc.

Desequilibrios regionales

Pese a que Europa puede considerarse, en líneas generales, una región afortunada dentro del mundo, no está exenta de importantes problemas de pobreza debidos al desarrollo irregular de las diferentes regiones.

El área central del continente, donde se encuentran los países más ricos, contrasta con la región mediterránea, de menor nivel de renta, o con las zonas más septentrionales de la península escandinava, atrasadas y prácticamente desiertas. Sin embargo, la situación resulta especialmente grave en la Europa oriental, donde tras el derrumbamiento de los regímenes socialistas se han puesto de manifiesto unas estructuras económicas obsoletas y una industria poco eficaz.

De esta manera, en Europa conviven, como en pocos lugares del planeta, la opulencia de unas regiones con la escasez de otras.

La recogida de la uva por sistemas tradicionales y las modernas industrias constituyen un ejemplo gráfico de las diferencias de desarrollo existentes todavía en el seno de Europa.

Seguridad social

Fue en Alemania, a finales del siglo XIX, donde se impulsó el nacimiento de lo que hoy se entiende por seguridad social. Mas tarde, en Estados Unidos, se ampliaron las funciones y el alcance del sistema a la lucha contra la pobreza y el desempleo. El modelo de la seguridad social se basa en los principios de solidaridad y universalidad: la afiliación de los trabajadores es obligatoria y el Estado paga las pensiones y jubilaciones.

 

La producción agrícola en Europa

Europa, pese a su relativa escasez de tierras realmente fértiles, cuenta con una producción agrícola suficiente para abastecer a su población. Entre los principales productos de la agricultura europea destacan los cítricos (14% de la producción mundial) y las frutas, el aceite de oliva (82%), las patatas (60%), el vino (77%), el trigo (40%) y el centeno (55%).

 

La minería en Europa

Considerada por algunos especialistas como parte del sector primario y por otros, del secundario, la minería europea, con la excepción de Rusia, no constituye, en general, un recurso económico de primer orden, dada la pobreza de los yacimientos. De la producción mineral de Europa sólo cabe destacar el níquel ruso, el mercurio en el Estado español y Rusia, y el petróleo en este último país y en el mar del Norte.