Rusia
Una economía en crisis
Los problemas de la economía rusa son similares, a grandes rasgos, a los de toda la Europa oriental, sólo que agravados por el gran tamaño del país (el más extenso de la Tierra) y su numerosa población: Sector agrario ineficaz, industria obsoleta, transportes inoperantes, carencia de servicios e infraestructuras, y escasez financiera.
Esta herencia, recibida de la antigua planificación soviética, ha dado como resultado una economía poco variada, sin flexibilidad e incapaz no sólo de competir en el exterior, sino de abastecer sus propios mercados. Su consecuencia más trágica y visible es el empobrecimiento de la población, que encuentra dificultades incluso para satisfacer las necesidades más elementales.
Los problemas político-sociales
Como todo imperio en decadencia, Rusia atraviesa, desde la disolución de la URSS en 1991, una conflictiva situación política y social:
- En materia política, los partidos se muestran incapaces de llegar a acuerdos para salvar la delicada situación nacional y dedican sus esfuerzos a una lucha por el poder que ha desembocado incluso en enfrentamientos armados.
- En el terreno social, el empobrecimiento generalizado es causa de conflictos y tensiones constantes que, unidos a la proliferación de sentimientos nacionalistas, mantienen la amenaza de un enfrentamiento civil de consecuencias devastadoras.
Disociación centro-periferia
Uno de los grandes problemas de Rusia son los separatismos de algunas provincias. Tras la disolución de la URSS, las antiguas repúblicas federadas se constituyeron en Estados independientes, la mayor parte de los cuales ingresó luego en el seno de la CEI (Comunidad de Estados Independientes).
Sin embargo, varios territorios autónomos de Rusia, cuya población no es étnica ni culturalmente rusa, han reivindicado su independencia, a veces por medio de las armas, como en el caso de Chechenia.
La crisis económica y la pobreza, así como la falta de atención que las autoridades centrales prestan a la periferia, son un caldo de cultivo propicio para fomentar los sentimientos independentistas de las provincias.
El problema militar
El inmenso poderío bélico de Rusia, con su ingente arsenal nuclear, constituye otra de las amenazas para la estabilidad no sólo del gigante euroasiático, sino de todo el mundo.
Los militares, desmoralizados y mal pagados, se han convertido en un elemento decisorio de la política rusa. Pero el verdadero problema es el de cómo mantener el equipamiento militar, en especial las armas atómicas y, sobre todo, evitar el tráfico ilegal de éstas hacia países del tercer mundo.
La industria aeroespacial, sumida en una grave crisis, es uno de los sectores punta de la economía rusa.
La fortaleza del Kremlin, en Moscú, sede del Gobierno ruso.
Rusia
Capital: Moscú.
Población (1998):
147.200.000 hab.
Extensión: 17.075.400 km2.
Moneda: Rublo.
La industria rusa
A pesar de sus problemas, Rusia mantiene su estatus como potencia industrial y, por ello, en 1998 fue admitida como socio del grupo de los países más industrializados del mundo. La producción de energía termoeléctrica y nuclear, la siderurgia, la petroquímica y la maquinaria pesada constituyen los sectores más desarrollados. Rusia cuenta también con una poderosa industria química, militar, automotriz y de equipos de precisión.
La delincuencia organizada
Uno de los frutos de la conversión precipitada al capitalismo y de la falta de eficacia gubernamental es la proliferación, en toda Rusia, de mafias que controlan la economía. Con frecuencia, los líderes de la delincuencia organizada son antiguos dirigentes comunistas que aprovecharon informaciones privilegiadas para construir grandes fortunas a costa del empobrecimiento nacional. Bancos, empresas, drogas, prostitución, tráfico de armas, etc. Todos los grandes y pequeños negocios de Rusia parecen estar controlados, en mayor o menor medida, por las mafias, un importante obstáculo en el proceso de desarrollo económico.
