África. Las grandes regiones (II)
El golfo de Guinea
Este territorio, a orillas del océano Atlántico, es una región fraccionada en un mosaico de países, muchos de ellos de muy pequeño tamaño, fruto de las antiguas fronteras coloniales.
La población es de raza negra y las religiones tradicionales conviven con el cristianismo, importado de las metrópolis, y el creciente influjo del islam.
El entorno del golfo es extraordinariamente rico en todo tipo de recursos, incluido el petróleo, pero la conflictividad social y las guerras hacen que, paradójicamente, sea ésta una de las regiones más pobres de todo el planeta, especialmente en países conflictivos como Sierra Leona o Liberia.
Los países de esta zona son: Senegal, Gambia, Guinea-Bissau, Sierra Leona, Liberia, Guinea, Costa de Marfil, Ghana, Togo, Benin, Nigeria, Camerún y Guinea Ecuatorial.

África central
La zona central del continente cuenta con una población fundamentalmente de raza negra. Aunque existen países con cierto grado de riqueza, la mayor parte del África central es muy pobre, a pesar de poseer importantes recursos naturales. El territorio se divide en las siguientes zonas:
- Valle del Congo (o del Zaire): dominado por la presencia de la gigantesca República Democrática del Congo, incluye además los Estados de Congo, Gabón, República Centroafricana y Angola. La conflictividad es la nota dominante en la región, especialmente a finales de la década de los noventa, tras la guerra civil en la R. D. del Congo.
- Grandes lagos: engloba los Estados de Uganda, Ruanda, Burundi, Kenia, Tanzania, Mozambique, Malawi y Zambia. Kenia, gracias a su política de desarrollo turístico, cuenta con cierto nivel de prosperidad, pero la región, en general, es pobre, y a menudo se ve sacudida por cruentas guerras civiles, como las de Mozambique, Ruanda o Burundi.
El área de influencia de la República Sudafricana
El extremo sur del continente se encuentra bajo la influencia económica y política de la República Sudafricana. Este país, que se vio sometido a un sistema de Gobierno racista, el apartheid, hasta principios de la década de los noventa, es la gran potencia económica y militar del continente africano, y los países de su entorno inmediato (Namibia, Botswana, Zimbabwe, Lesotho y Suazilandia) constituyen una extensión económica de Sudáfrica.
La República Sudafricana cuenta con importantes recursos industriales, energéticos, agrícolas y ganaderos, pero es la producción de oro, uranio y diamantes la que constituye la base de su próspera economía. La población del área es mayoritariamente de raza negra, pero existe una importante minoría blanca, sobre todo en Sudáfrica y Namibia, que detenta el poder económico y, hasta la supresión del apartheid, también el político.

Madagascar
La gran isla de Madagascar, situada en la zona suroriental de África, constituye el asiento del país del mismo nombre. Su ordenamiento político fue de corte socialista entre 1975 y 1992. Ese año se instauró un régimen de tipo democrático que ha tratado de propiciar el desarrollo de la maltrecha economía nacional.
La población de la isla es de raza malgache, relacionada étnicamente con los habitantes originales, procedentes de diversas islas de Oceanía.
Las guerras de los lagos y El Congo
Aunque barnizados con tintes políticos, las guerras de Ruanda, Burundi y la República Democrática del Congo (antiguo Zaire), responden en realidad a los intereses económicos de potencias extranjeras que manipulan a su conveniencia los sentimientos tribales y los enfrentamientos históricos entre las diferentes etnias de la región.
El apartheid
El territorio de Sudáfrica mantuvo una política de segregación de la mayoría negra desde los tiempos del dominio británico. Sin embargo, tras la independencia, el sistema racista se endureció y la población blanca acaparó la riqueza y el poder privando a negros, indios y mestizos de todos los derechos. La lucha por la democracia fue encabezada por el Congreso Nacional Africano, liderado por Nelson Mandela, así como por otras organizaciones, al tiempo que Sudáfrica se veía sometida a un boicot internacional. Finalmente, en la década de los noventa, la democracia fue restaurada en Sudáfrica. Nelson Mandela, el líder de la oposición negra, fue elegido primer presidente democrático de la República.
