Asia. Economía y población
La población
Asia es el continente más habitado de la Tierra. Con una estimación de unos 3.604 millones de habitantes en el año 1999, los países de Asia concentran más de la mitad de la población terrestre. Sin embargo, la distribución de tan enorme número de personas es muy irregular.
Tan sólo dos países, China (ver t58) y la India (ver t59), reúnen dos tercios del total de la población asiática, y aun dentro de esos Estados los habitantes se concentran en las áreas urbanas situadas en el entorno de los grandes valles fluviales. El resto de la población asiática tiende a situarse en las islas (Japón, Indonesia, Filipinas, etc.) y en la península de Indochina. En todos estos territorios y países el excesivo crecimiento demográfico es considerado un grave problema.
En comparación, los extensos espacios de Mongolia, Siberia, el Himalaya, el interior de China, Persia y la península Arábiga, que ocupan la mayor parte del territorio asiático, se encuentran casi vacíos.
Desigualdades económicas
Al igual que la población, la riqueza en Asia se encuentra irregularmente distribuida:
- El Asia rica, basada en la producción industrial y las finanzas, se encuentra encabezada por Japón, país al que siguen de cerca otros de los denominados «dragones orientales» (ver t60), como Singapur, Taiwán y Corea del Sur. En el otro extremo del continente, Israel destaca también por su riqueza económica. Otros países del Asia rica son los productores de petróleo del área del golfo Pérsico (ver t61), como Kuwait, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Qatar y Bahrain.
- El Asia pobre la constituyen la mayor parte de los países restantes. Algunos Estados, como Afganistán, Irak o Camboya, sacudidos por guerras interminables, se encuentran entre los más pobres y atrasados del planeta. Otros, como la India o China, poseen grandes recursos y un elevado producto interior bruto, pero la mala distribución de la riqueza provoca la aparición de enormes bolsas de miseria dentro de sus respectivos territorios, y especialmente en la India.
Asia es, como ningún otro continente, un mundo de contrastes. En las imágenes, plantación tradicional de arroz en Indonesia y una moderna central nuclear en Fukushima (Japón).
Las diferentes vías para alcanzar el desarrollo
La variedad parece la característica que define a Asia. Cada nación del continente busca la prosperidad por diferentes caminos. He aquí algunos de los más importantes:
- Socialismo: la planificación de la economía ha sido común en muchos Estados de Asia, aunque con importantes matices según la tendencia ideológica dominante (maoísta o pro-china, y leninista o pro-soviética). En principio, ningún país socialista ha alcanzado altas cotas de desarrollo e industrialización (dejando aparte el caso de China, cuya numerosa industria es en gran medida anticuada y de bajo rendimiento), si bien estas naciones han conseguido cubrir las necesidades de su población.
- Capitalismo: la economía de mercado, basada en la industrialización y en la actividad financiera, es el camino seguido por Japón y otras naciones asiáticas. Este proceso ha dado buenos resultados en países pequeños y muy poblados, con abundante mano de obra. Sin embargo, la aplicación de las técnicas capitalistas no parece resultar tan eficaz en Estados grandes y anclados en la tradición, como la India.
- Recursos energéticos: los Estados del golfo Pérsico, así como los de Asia central, y también Indonesia, basan su economía en la extracción de petróleo y gas natural. La división de la riqueza es irregular. Los países del Golfo presentan altos niveles de renta en líneas generales, mientras que las antiguas repúblicas soviéticas, por su parte, experimentan dificultades económicas derivadas de la herencia soviética, fundamentalmente la obsolescencia de los procesos productivos y la carencia de buenas redes de distribución.
El control de la natalidad
Para muchos países de Asia el control de la natalidad y la planificación familiar se han convertido en verdaderas necesidades nacionales. El crecimiento poblacional descontrolado (ver t60), sobre todo en China y la India, amenaza con extender una grave situación de miseria sobre cientos de millones de personas, con el consiguiente peligro de conflictos sociales y estallidos bélicos.
El fracaso de los planes de desarrollo en algunos países de Asia
Las guerras han dado al traste con el buen nivel de vida alcanzado en países como Irak o el Líbano. El primero, cuya economía se basaba en el petróleo y en un incipiente desarrollo turístico, ha quedado reducido a la pobreza tras la guerra del Golfo. Por su parte, el Líbano, conocido como «la Suiza de Oriente », gracias a su prosperidad financiera y bancaria, ha perdido toda la pujanza económica tras la guerra civil que asoló al país de 1975 a 1991.
