El cristianismo
- EXTRA: En el mundo
Orígenes
Según el Nuevo Testamento, Jesús de Nazaret comenzó a predicar una nueva religión hacia el año 30. En esa época, Poncio Pilato ejercía el cargo de procurador de Palestina (26-36) y el emperador de Roma era Tiberio (14-37).
Los cristianos negaron el culto al emperador, por lo que las autoridades romanas los persiguieron. Los mártires o «testigos» morían por Jesús y los perseguidos se refugiaban en las catacumbas, cementerios donde practicaban su culto.
Miembro de la comunidad judía, Jesús fue reconocido por sus seguidores como el Mesías o Cristo (?ungido?) que esperaba el pueblo hebreo como redentor de Israel. El mensaje de Jesucristo se resumía en los siguientes puntos:
- Hay un solo Dios.
- Todos los seres humanos son iguales a los ojos de Dios.
- Todos deben amarse y perdonarse unos a otros.
- El premio para los justos es la vida eterna después de la muerte.
Jesucristo se enfrentó a sacerdotes, escribas y doctores judíos, a quienes acusaba de hipocresía, por lo que éstos le entregaron al procurador romano Poncio Pilato, acusándole a su vez de sublevar al pueblo contra el poder romano.
A los tres años de haber iniciado su predicación, Jesucristo fue crucificado en Jerusalén.
Expansión por el Imperio romano
Tras la muerte de Jesús, sus discípulos constituyeron en Jerusalén una Iglesia o asamblea regida por San Pedro. Pero fue San Pablo quien más contribuyó a extender el cristianismo fuera de la comunidad hebrea, entre los «gentiles»:
- Entre los años 45 y 49 recorrió Asia Menor creando comunidades cristianas.
- En un segundo viaje (50) recorrió Grecia, visitando la propia Atenas, y creó iglesias en Filipos, Salónica, Corinto y otras ciudades.
- En el tercer viaje (53) visitó Grecia y Asia Menor.
- Finalmente marchó a Jerusalén, donde fue detenido. A continuación fue a Roma (61), donde murió en el año 67, durante la persecución del emperador Nerón.
En una época de decadencia moral en el Imperio, comerciantes, artesanos, mujeres, pobres y esclavos se convertían a esta religión que prometía una vida feliz después de la muerte a todos los que sufrían en la Tierra.
A finales del siglo I el cristianismo se había extendido por el Mediterráneo oriental y su influencia alcanzaba a ciudades como Alejandría y Roma. Las comunidades cristianas se multiplicaron después por África, Galia e Hispania. Arraigó primero en las comunidades judías, que habían sido dispersadas por todo el Imperio en el año 70, y luego en todas las capas urbanas.
La organización de la Iglesia
Las comunidades cristianas se organizaron en iglesias, dirigidas por:
- Obispos. Los que residían en las capitales recibieron el nombre de metropolitanos y, más tarde, el de arzobispos.
- Presbíteros, nombrados por los obispos entre los más ancianos.
- Sacerdotes.
- Diáconos, encargados de administrar las ofrendas.
Desde finales del siglo I se empezó a considerar al obispo de Roma como el primero de los obispos.
La pureza del dogma se estableció en los sucesivos concilios frente a las herejías, concepciones consideradas erróneas en materia de fe. El primer concilio ecuménico fue el de Nicea, y en él se condenó el arrianismo.
Religión de Estado
La muerte del emperador Diocleciano en el año 305 desató una dura lucha por el poder en Roma. Constantino (324-337), uno de los pretendientes al trono imperial, buscó el apoyo de los cristianos y, una vez coronado emperador, concedió la libertad religiosa a los cristianos y al resto de los cultos con el Edicto de Milán en el año 313.
El cristianismo fue cobrando cada vez más influencia, al tiempo que retrocedía la antigua religión pagana, que incluso fue perseguida por las autoridades cristianas. Se destruyeron templos de dioses griegos y romanos y también sinagogas hebreas, e incluso se prohibieron las Olimpiadas griegas.
El emperador Juliano (361-363) intentó restablecer la vieja religión junto con la cultura clásica, pero poco después, en el año 391, otro emperador, Teodosio el Grande (379-395), prohibió la religión pagana y, en el año 394, declaró al cristianismo religión oficial del Imperio.Fechas clave
- h. 30 Predicación de Jesús.
- 37 Conversión de San Pablo.
- 42 San Pablo, obispo de Roma.
- 64 Posible viaje de San Pablo a España.
- 67 Martirio de San Pedro y San Pablo en Roma.
- 81 Persecución bajo Domiciano. San Juan escribe el Apocalipsis.
- 202 Persecución bajo Septimio Severo.
- 249 Comienza la persecución de Decio.
- 257 Comienza la persecución de Valerio.
- 260 Edicto de tolerancia del emperador Galieno.
- 303 Persecución bajo Diocleciano.
- 313 Constantino promulga el Edicto de Milán, que concede la libertad de cultos.
- 325 Primer concilio ecuménico, en Nicea.
- 391 Teodosio prohíbe los cultos paganos.
- 394 El cristianismo, religión oficial del Imperio.
El crismón
Uno de los primeros símbolos que se utilizaron en el arte cristiano fue el crismón, representación de las letras X y P (iniciales de Cristo en griego), a veces acompañadas de las letras alfa y omega (el principio y el fin).
Las primeras herejías
Gnosticismo. Siglo I. Negaba la necesidad de hacer buenas obras, pues la salvación se basaba en el conocimiento de Dios.
Marcionismo. Siglo II. Negaba la naturaleza humana de Cristo.
Sabelianismo. Siglo III. Negaba la distinción entre las tres personas de la Santísima Trinidad.
Libelática. Siglo III. Sostenía que era lícito negar la fe en Cristo mediante un libelo para salvarse de la persecución.
Donatismo. Siglo IV. El valor de los sacramentos dependía del Estado de gracia de quien los administraba.
Arrianismo. Siglo IV. Negaba la divinidad de Cristo, cuya naturaleza era distinta de la del Padre.
Priscilianismo. Siglo IV. Rechazaba el poder temporal de la Iglesia.
Nestorianismo. Siglo V. Negaba que la Virgen fuera madre de Dios, al distinguir entre las naturalezas divina y humana de Cristo.
Las basílicas
Tras declararse la libertad de cultos, los cristianos abandonaron las catacumbas y levantaron unos templos llamados basílicas, por inspirarse en los edificios romanos del mismo nombre en donde se impartía la justicia.
Evangelización de Hispania
Según la tradición, el cristianismo en España tuvo su origen en los viajes del apóstol Santiago y de los Siete Varones Apostólicos. Más peso histórico tiene la visita de San Pablo entre los años 64 y 66, documentada en sus propias epístolas.
