Demografía en Euskal Herria
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Son escasos los datos demográficos de Euskal Herria hasta el siglo XI, por lo que es difícil realizar un análisis profundo. Existen más datos acerca del periodo entre los siglos XI y XIV, sobre todo debido a que se escribían documentos acerca de los procesos de creación de las ciudades. Durante ese periodo, cobró gran importancia el Camino de Santiago y los reyes de Navarra fundaron muchas ciudades a lo largo del camino: Sangüesa, Estella, Vitoria, Laguardia, etc. Creció el número de habitantes locales y los francos comenzaron a llegar e instalarse en las nuevas ciudades.
En las costas de Gipuzkoa y Bizkaia también se crearon nuevas ciudades: Hondarribia, Getaria, Zarauz, Bilbo, etc. Sin embargo, para facilitar el comercio entre las ciudades de la costa y de Castilla, se crearon otras ciudades en el interior de Gipuzkoa y Bizkaia: Tolosa, Bergara, Durango, etc.
Influencia de las pestes y las guerras en la demografía
Durante el siglo XIV, se debilitó el crecimiento demográfico y en muchas ciudades comenzó a decaer el número de habitantes. Existen varias razones que explican este decrecimiento. Para empezar, en Europa estaba sucediendo algo parecido, por tanto, no se trataba de un fenómeno aislado. Además, las pestes y las guerras tuvieron una clara influencia en el alarmante aumento de las muertes; por ejemplo, algunas ciudades perdieron en pocos años el 63% de la población. Hay que tener en cuenta que, a consecuencia de las guerras y las pestes, había escasez de alimentos y mucha gente moría de hambre.
A mediados del siglo XV comenzó a crecer el número de habitantes de Euskal Herria. De esa manera, Álava pasó de 50.000 habitantes en 1530 a tener 70.000 en 1600. En los demás países el crecimiento fue espectacular, a pesar de que el ritmo de crecimiento era más lento en la costa que en las regiones del interior. Las ciudades que tenían artesanos y comerciantes crecieron de manera notable.
En el siglo XVI, a pesar de que el proceso de crecimiento siguió adelante, la población vasca sólo constituía el 3,6 % de la población peninsular, y muchos emigraron a Castilla y a sus colonias. Además, algunas ciudades de Euskal Herria se llenaron de extranjeros, lo que provocó algún que otro conflicto a finales de siglo. Sin embargo, el hecho de que durante este siglo la peste brotara en aisladas ocasiones, favoreció el empuje del proceso de crecimiento demográfico. Ya que, por ejemplo, la peste que azotó Tudela en 1563 y alcanzó Pamplona, no se extendió a otras ciudades.
De todos modos, el proceso de crecimiento alcanzó su término a finales del siglo XVI. Ciertamente, la peste bubónica provocó muchas muertes. Al mismo tiempo, la situación económica entró en crisis y esto influyó sobre la demografía de Euskal Herria. En general, comenzó a decrecer el número de habitantes, excepto en la costa. En la costa, sin embargo, se recuperó el proceso de crecimiento demográfico, especialmente, debido al cultivo de maíz para consumo humano y animal. De todos modos, la situación de las ciudades de la costa no era ideal, muchos edificios estaban a punto de caerse y la administración no contaba con suficientes medios para ofrecer la ayuda necesaria. A esto hay que añadir que los pescadores tenían cada vez más dificultades para realizar su trabajo. Los habitantes tenían dos salidas: por un lado, marcharse a los puertos de Lapurdi, por otro, realizar trabajos agrícolas.
En aquella época el ámbito agrícola ofrecía nuevas oportunidades: además de surtir de alimentos, la agricultura ofrecía trabajo a la gente. Por consiguiente, mucha gente comenzó a realizar trabajos agrícolas.
Diferencias entre la región agrícola y la de la costa
Una de las características de la demografía del siglo XVII fue el aumento de la esperanza de vida con respecto a épocas anteriores, debido a la reducción drástica de las pestes. Otro rasgo distintivo destacable fue la diferencia de la tasa de natalidad entre la región agrícola y la ciudad, ya que en la primera nacían más niños que en la segunda. De esa manera, decreció el número de habitantes de las zonas urbanas. Así mismo, durante este siglo terribles pestes azotaron la población, las más graves fueron las de 1626-1632 y l652-55.
En el siglo XVIII se seguían dos patrones demográficos: el de los territorios de interior (Navarra y Álava, especialmente) y el de la costa (Bizkaia y Gipuzkoa). En cuanto a las regiones de interior, se fortaleció el proceso de crecimiento demográfico, con las características del Antiguo Régimen; es decir, con altas tasas de mortalidad y natalidad. Por el contrario, las regiones de la costa contaban con una alta densidad demográfica; por ejemplo, el promedio de densidad demográfica del estado español era del 20,6%, mientras que en Gipuzkoa era del 59,8%. La tasa de mortalidad era menor que en el resto de territorios vascos. La tasa de mortalidad infantil también era pequeña, especialmente gracias al uso de vacunas. Sin embargo, la población de Bizkaia y Gipuzkoa envejecía y el número de solteros era alto; como consecuencia de estos dos hechos, la tasa de natalidad era muy baja.
En la Inglaterra del siglo XVIII se originó la "Revolución demográfica". De esa manera, la tasa de mortalidad infantil decayó y se mantuvo. Hasta 1857, Álava, Gipuzkoa, Bizkaia y Navarra el crecimiento del número de habitantes crecía muy lentamente, nunca sobrepasaba el 0,5%. En Euskal Herria norte, a pesar de que se alcanzaba esa cifra, no era mayor que en otras regiones. Es cierto que se redujo la tasa de mortalidad infantil pero, al mismo tiempo, no crecía la tasa de natalidad. A pesar de que comenzaron a desaparecer las diferencias demográficas entre las regiones de la costa y del interior, las diferencias seguían siendo destacables.
Cambios demográficos a partir de 1850
A partir de 1850 comenzaron a percibirse cambios notables en la demografía. Aunque las tasas de crecimiento de Bizkaia y Gipuzkoa eran altas, en Navarra, Álava y Euskal Herria Norte se mantenían e incluso decrecían. El caso de Álava, con un 0,2% de crecimiento, era especialmente preocupante. En Bizkaia, el crecimiento del número de habitantes fue debido, en gran medida, al impulso de la industria. La industria atrajo gran cantidad de extranjeros y en el caso de Bilbao, de 37.866 habitantes, pasó a tener 74.760. Entre 1910 y 1930 se dio la segunda oleada de crecimiento y como consecuencia, el 25,14% de los habitantes de Bizkaia eran inmigrantes.
El crecimiento de Gipuzkoa no fue tan acusado; sus habitantes se diseminaron por todo el territorio. En Bizkaia, sin embargo, los habitantes se concentraban en las zonas industrializadas. La llegada de inmigrantes se percibió en Donostia, pero no en el resto de las regiones de Gipuzkoa. De todos modos, la calidad de vida de los habitantes de Gipuzkoa era buena, ya que no sufrieron las graves consecuencias de la industria.
En Navarra y Álava no creció en general el número de habitantes, pero Pamplona y Gasteiz sufrieron un crecimiento destacable. En Euskal Herria Sur, la situación era similar, sin grandes crecimientos. Sin embargo, a pesar de que Lapurdi mantenía las cifras, el número de habitantes de Baja Navarra y Zuberoa decreció notablemente. Hasta el siglo XX, la industrialización no llega a Navarra y Álava y el crecimiento de Euskal Herria Norte está especialmente unido al turismo.


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