HISTORIA

La fabricación de armas en Euskal Herria

Soraluze

Soraluze a principios del siglo XX. Soraluze ha sido durante siglos un pueblo dedicado a la fabricación de armas.

Armas de la prehistoria. Armas blancas

Hace mucho que desarrollaron los vascos el oficio de la armería. Ya para la prehistoria fabricaban arcos, flechas y armas similares, combinando madera, piedra y piel. Se han encontrado hachas de piedra en diversos lugares de Euskal Herria: Ulibarri-Ganboa, Arriaga, Urbia, Soraluze y Eibar, por ejemplo.

En la edad de Cobre y Bronce, gracias al descubrimiento de dichos metales, comenzaron a producir hachas, puntas de lanza o martillos. No se han encontrado muchas piezas de la época. Sí se han encontrado, en cambio, piezas de la edad de Hierro. Durante esta etapa, los vascos eran grandes aficionados a las armas ligeras, como por ejemplo, las espadas. En Euskal Herria se fabricaron en las viejas ferrerías espadas y armas blancas así como armaduras no sólo para su territorio sino también para el extranjero. En la fabricación de espadas destacaron Bilbao, Tolosa y Arrasate; en la armería, en cambio, Eugi y Urizaharra.

Armas de fuego

A partir de los siglos XIV y XV, se fabricaron simultáneamente armas blancas y armas de fuego. En Ermua, por ejemplo, se producían arcabuces y mosquetes, en Bergara, hachas y en Durango, armaduras y armas blancas. A partir del siglo XVI, Soraluze será el núcleo más importante en la fabricación de escopetas, arcabuces y mosquetes; en los siglos XIX y XX, en cambio, Eibar.

El hierro necesario para la fabricación de armas lo extraían de las minas de Somorrostro-Muskiz, Mutiloa, Zerain, etc.; la madera para las empuñaduras, de los bosques cercanos.

Antes de la fabricación de armas de mano se desarrolló la artillería. Al principio se fabricaban piezas pesadas (durante los siglos XIV y XV cañones de hierro, después, de bronce) ya que utilizaban pólvora de poca fuerza; sin embargo, a medida que mejoraba la pólvora fabricaban cañones más ligeros (a mediados del siglo XIX, eran de acero). Además, en los siglos XVI y XVII, los vascos elaboraban balas de piedra o de hierro. A pesar de todo, la artillería en Euskal Herria no destacó hasta los dos últimos siglos.

Entre las armas de mano, la ballesta fue muy utilizada desde el siglo XIII hasta que aparecieron las escopetas y los arcabuces. Y a medida que estas armas de fuego iban perfeccionándose, iban retirando las ballestas y las alabardas, a pesar de que los vascos eran hábiles en la fabricación de las ballestas.

balezta

Ballesta

En el siglo XVI, esta arma estaba totalmente retirada. La escopeta, en cambio, siguió utilizándose hasta más tarde; Elgoibar, Soraluze, Eibar, Ermua, Durango y Elorrio serán los centros de fabricación de ésta.

Desarrollo de las armas de fuego

En un principio, las bombardas de mano requerían dos personas, una apuntaba y la otra encendía la mecha y la ponía en el cañón. En el siglo XV, sin embargo, inventaron un mecanismo que llevaba incorporada una mecha encendida de tal manera que, cuando quería disparar, la persona apretaba el gatillo y la mecha entraba en el cañón. En el siglo XVI, gracias al sistema de la rueda, no es necesaria la mecha. Con un trozo de pirita y girando la rueda, las chispas producidas provocaban el tiro.

Durante esta época comenzaron a fabricar pistolas. A finales de siglo se inventó el fusil de chispa; éste contaba con un pedernal y la chispa se producía a través del golpe contra el hierro. Los arcabuces y los mosquetes que se fabricaban en Gipuzkoa y Bizkaia eran de chispa.

arcabuz

Arcabuz

En el siglo XVIII, los armeros vascos ya conocían el tiro de repetición. El perfeccionamiento de la pólvora a partir de1730 propició que se acortaran los cañones de las armas de fuego, haciéndolos más ágiles y manejables.

A comienzos del siglo XIX desarrollaron un nuevo sistema y se retiraron los fusiles de chispa y los pedernales. A través del nuevo sistema, un punzón de acero chocaba con la parte posterior del cartucho, produciendo la detonación del fulminante y la combustión de la carga.

De los gremios de armeros a las empresas privadas

Estas armas de fuego se realizaban de forma artesanal en las fábricas de Euskal Herria en la cuenca del río Deba. Los mandatarios del rey solían acudir allí a examinar y comprar las armas. En el siglo XVI eligieron Soraluze para realizar las pruebas y para ello se construyó una fábrica, que era conocida como la Casa Real.

Hacia el siglo XVI los gremios tomaron gran fuerza. La prueba de armas se realizaba en las instalaciones de los gremios. Los distintos gremios que trabajaban en las fábricas tenían unas leyes de fabricación pero eran independientes entre sí.

En Eugi, en Navarra, había una fábrica de armas blancas que, en 1607, pidieron que se trasladara a Tolosa, de tal manera que Tolosa, Ibarra y Alegia comenzaron a producir espadas y bayonetas. En Orbaizeta también existía una fábrica que producía armas blancas y alguna que otra arma de fuego; fue privada hasta el siglo XVIII y la cerraron en 1882.

A comienzos del siglo XIX, la Casa Real de Soraluze fue renovada y mantuvo su producción hasta 1875. Ciertamente, aquel mismo año, se deshizo la organización gremial y comenzaron a surgir empresas armamentísticas privadas como por ejemplo las existentes en la actualidad, Orbea, en Eibar y Euskalduna, en Soraluze.

Pistola Star

Pistola semiautomática fabricada por la empresa Star Bonifacio Echeverria, S.A. de Eibar

La makila vasca

makilas

Aguijones de makilas vascas ( Foto: Euskonews media )

Antiguamente se utilizaban makilas (bastones), ramas y piedras, tanto para la defensa como para la caza. La makila debi oacute de ser la primera arma y luego a ntilde adi eacute ndole una piedra se debi oacute de inventar el hacha. La makila vasca se ha usado como arma de varias maneras: como arma de mano, como arma arrojadiza e incluso como honda.

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El soraluzearra Ramiro Larrañaga, historiador de la fabricación de armas

Armeros vascos (2001) de Ramiro Larrañaga

Ramiro Larrañaga Fernández de Arenzana naci oacute en Soraluze en 1924an. Su padre fabricaba escopetas en un peque ntilde o taller que ten iacute a, pero falleci oacute en 1935 y su madre con los ni ntilde os tuvo que hacer frente a una situaci oacute n de aut eacute ntica miseria. Ramiro, el mayor de los hijos, mediante una t iacute a monja, fue a estudiar a Iru ntilde ea. Estando estudiando all iacute le cogi oacute la guerra de 1936, en el lado de los sublevados por lo tanto. No ten iacute a m aacute s que 15 a ntilde os cuando tuvo que ir al frente con los requet eacute s. Cuando volvi oacute de la guerra a su pueblo natal comenz oacute a trabajar como grabador en la f aacute brica de ca ntilde ones de Soraluze. Aprendi oacute a hacer grabados decorativos en una f aacute brica de escopetas de Eibar. Cuando volvi oacute del servicio militar comenz oacute a trabajar por su cuenta. Durante algunos a ntilde os trabaj oacute como administrativo en el ayuntamiento de Soraluze, pero volvi oacute a trabajar en su propio taller de grabador. M aacute s tarde trabaj oacute como corrector en el servicio de publicaciones de la Caja de Ahorros Municipal de Donostia. En cualquier caso, adem aacute s de su profesi oacute n, lo que m aacute s ha apasionado a Ramiro Larra ntilde aga ha sido su faceta de escritor, siempre en torno a la fabricaci oacute n de armas y al grabado.