El Ferrocarril
El ferrocarril supuso un cambio importante en la concepción del tiempo y del espacio. Fue símbolo de progreso, modernidad y trajo consigo prosperidad allí por donde pasó. En Euskadi el ferrocarril se implantó 13 años más tarde respecto a la primera experiencia -la línea Barcelona – Mataró (1848)--.
En sus inicios, era el transporte más rápido y económico pero la competencia del tráfico rodado aceleró su declive y posterior clausura de muchas vías estrechas. Las que sobrevivieron fueron integradas en 1972 por la compañía pública FEVE, adscritas a la red eusko tren.
El patrimonio ferroviario resultante de esta extensa red ha dado como resultado un número importante de elementos: máquinas de tren, pero también funiculares, viaductos, puentes, máquinas, estaciones etc… Concretamente, las estaciones de las grandes ciudades como Vitoria, San Sebastián y Bilbao sobresalen del resto por su arquitectura majestuosa. Estas estaciones, eran la puerta de entrada a las ciudades y eran el reflejo del progreso asociado a los avances técnicos y a la vida urbana. Las más representativas son la estación de Abando y la de la Concordia, ambas en Bilbao y la estación del Ferrocarril del Norte en San Sebastián.
Desde su implantación, pasó poco tiempo hasta constituirse como el transporte de mayor densidad de pasajeros de Europa, especialmente en Gipuzkoa y en 1926 se habían construido ya 353 km de tendido.
Línea Bilbao-Tudela 1864.
Bilbao había perdido la pugna con San Sebastián para conseguir que el ferrocarril del Norte pasara por Bilbao. La burguesía bilbaína que deseaba un enlace directo con la frontera a través de San Sebastián, financia la línea Bilbao Tudela, que enlazaba con el Ferrocarril del Norte.
El ferrocarril central de Bizkaia, se construyó con el objeto de conectarse con el Ferrocarril del Norte a su paso por Zumarraga. Posteriormente, otro promotor construyó en 1901 un ferrocarril entre Elgoibar y San Sebastián para evitar las molestias que podía generar el trasbordo en Zumarraga. Pero Bilbao no se conectó definitivamente con la frontera hasta la construcción del popularmente conocido topo en 1913.
El Ferrocarril Bilbao-Portugalete 1888
Poco después, se construye el ferrocarril Bilbao-Portugalete, una línea que conectaba la capital bilbaína con los municipios de la Margen Izquierda, la zona fabril más importante de Euskadi y que a su vez estaba conectada con el ferrocarril del Norte a través de un ramal entre Cantalojas y Olaveaga en 1895. Este ferrocarril fue al mismo tiempo un polo de atracción de nuevas industrias que se asentaron a lo largo de su trazado y que requirieron un gran número de vías apeaderos.
Ferrocarril de la Robla 1894
El ferrocarril de La Robla se construyó para transportar carbón de las cuencas mineras de León a las siderurgias bizkaianas. Fue la línea más larga de las de vía estrecha en todo el Estado con 340 km. En 1900 se proyectó una nueva vía entre Balmaseda y Luchana, donde podría enlazar con A.H.V. y los muelles de la Ría.
Ferrocarril del Norte 1864
El ferrocarril del Norte se construyó con el objeto de conectar la capital del Estado con los puertos del norte y la frontera. Conectaba Madrid con Irún a través de Burgos y San Sebastián. Al ser una de las principales vías ferroviarias, sus instalaciones se fueron ampliando con la sustitución de los carriles de acero o el tendido de doble vía entre Beasain y Alsasua (1909) e Irún-Beasain (1911). Además disponía de 10 estaciones: Zumarraga, Beasain, Tolosa, San Sebastián, Pasaia e Irún, entre las que destaca la de Hernán, Andoain y sobre tdo la de San Sebastián. Su trazado tuvo que sortear una orografía difícil con lo que construyeron hasta 14 túneles y un viaducto (Salera de 114 m).
El ferrocarril del Urola 1926
Fue un ferrocarril de vía estrecha, que conectaba Zumarraga con Zumaia. Al considerarse un ferrocarril de segundo orden se optó por la vía estrecha, pero su trazado a lo largo del Valle Urola, con su orografía accidentada, obligaron a construir numerosa infraestructura -29 túneles, y 20 puentes- para un tramo de 36 km. Hoy el ferrocarril del Urola es uno de los atractivos del Museo del Ferrocarril de Azpeitia.
La red ferroviaria de Alava quedó al margen del llamado tren del desarrollo al no lograr su conexión con Bilbao. Alava carecía de capitales suficientes para financiar las empresas de construcción de ferrocarril.
Por Álava pasaron tres ferrocarriles: El Ferrocarril del Norte, el Bilbao Tudela y la Anglo-Vasco-Navarro.
El ferrocarril Anglo-Vasco-Navarro (1879) fue iniciativa de la burguesía local alavesa. No obstante, la pésima gestión en su fase de construcción hizo que el proyecto sufriera importantes retrasos. El primer tramo (18 kilómetros), de Vitoria a Leintz Gatzaga, inaugurado en 1889, tardó dos años en construirse y fue deficitario, con pocos pasajeros. Años más tarde se reanuda el proyecto y se construye el trazado hasta Estella pasando por los Altos Hornos de Bergara. Quedó concluido en 1927.
